Opinión
10 de Febrero de 2012
Transantiago: me metieron la mano ahí
Yo viajo en Transantiago, tal como la mayoría de ustedes y no como la mayoría de los weones que hablan del sistema en la tele, que con cuea usan el metro y cuando andan en micro lo encuentran pintoresco y tschoro. Por eso escribo esta columna como un simple usuario. El sistema no está tan […]
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Yo viajo en Transantiago, tal como la mayoría de ustedes y no como la mayoría de los weones que hablan del sistema en la tele, que con cuea usan el metro y cuando andan en micro lo encuentran pintoresco y tschoro. Por eso escribo esta columna como un simple usuario.
El sistema no está tan malo como dicen muchos, ni tan bueno como dicen las autoridades. Queda mucho, mucho, mucho por mejorar y avanzar.
La tarjeta BIP nuevamente asoma como uno de los mejores puntos del sistema, porque libera a los choferes de estar pendientes de la plata y se concentran (se supone) solo en conducir y abrir/cerrar puertas. Pero faltan puntos de carga en poblaciones y barrios donde ojalá cada almacén y negocio tuviese una maquinita para la BIP. Además, falta que en varios puntos de la capital uno pueda cargar en la noche, para no estar pidiéndole permiso al conductor para que te lleve gratis.
La plata pa llenar la BIP sí es drama. El precio sube constantemente y la gente a cargo del sistema no se pone de acuerdo en un método que logre frenar de verdad las alzas. Toda la gente que gana menos sufre.
El Estado ha inyectado más de 3 mil millones de dólares al Transantiago para paliar el déficit en estos cinco años, pero ese dinero no está llegando por consecuencia a los usuarios. Es sólo para los actores que manejan el sistema.
Es una mierda que no se explique que el trozo mayor de esa plata no va a mejorar paraderos, que son más feos que la cresta, o a construir más vías exclusivas para buses, como Pajaritos o Santa Rosa o Camino a Melipilla, necesarias para reducir los tiempos de viaje. Tampoco a mejorar las micros, de las cuales muchas ya lucen bastante tarreadas y que son mucho más incómodas, aunque silenciosas que las amarillas.
Por otro lado, en alguna oportunidad en el Gobierno de Lagos se dijo que las flotas se iban a controlar por GPS y los buses iban a tener aire acondicionado, oh que moderno. Callampa.
El sistema que controla las micros aún mantiene los trencitos de recorridos que hacen que uno esté pegado más de media hora esperando en el paradero (para no exagerar), y que cuando llega la micro, llegan tres buses más del mismo servicio detrasito de la primera máquina.
El aire acondicionado para qué hablar: nada. En verano es para cagarse de calor, y en invierno es para cagarse de la hediondéz a humedad encerrada. ¿Tan difícil es implementarlo? me pregunto, si cuando uno toma micro rural hacia Talagante, Paine, Lampa o Colina, muchas veces te toca una con aire acondicionado.
Con la evasión no me voy a meter, porque es un tema, pero no es lo más relevante. Es una mentira que porque la gente no paga el pasaje, este sube, y que ahí está el déficit. Con eso te están metiendo la mano, pero en el hoyo. El pasaje sube porque el sistema se concentra en pagarle puntualmente a todos los actores, independiente de que lo hagan bien, de que el negocio no dé beneficios y que el servicio esté como el forro.
Hay servicios y zonas que funcionan bastante bien y otras muy como el pico. Viajar en la noche muchas veces es un azar. Hay recorridos que funcionan de manera bastante aceptable las 24 horas, como la 401 de Maipú a Las Condes, o la 210 Por Vicuña Mackenna y Alameda desde Puente Alto a la Estación Central. Pero hay otros que uno supone que funcionan toda la noche como dice la reseña del paradero, pero en realidad pasan tarde, mal y nunca.
La 412 por ejemplo es un servicio nocturno que emula el recorrido de la línea uno del Metro y debería pasar a lo menos cada media hora. Hace un par de días a eso de la una de la madrugada, estuve esperando 2 horas a la altura del metro Pajaritos, callampa, no pasó ni una, cagué.
En su reemplazo pasó una micro chica del alimentador de la Zona J. El weón venía vacío, hizo el amago de parar, detuvo la máquina sin abrir las puertas, me miró y cachó que yo andaba vestido con un polerón con gorro y partió. Cuatro micros del mismo servicio hicieron lo mismo. Cagué.
No me quisieron llevar por la pinta. Entiendo que en la noche hay asaltos, pero ya se ha hecho costumbre en gran parte de los servicios nocturnos que los choferes salen a hacer sus recorridos correspondientes pero no le paran casi a nadie. Circulan vacíos por las calles de la capital. Ser joven es casi un delito porque casi nunca te llevan, para qué hablar si te tomaste un par de copetes.
Otra de las mañas que tienen las empresas (no los conductores) en la noche, es el bendito cartel de “En tránsito a servicio” o “en posicionamiento”. Esto significa que supuestamente van a los terminales a guardarse, o a alguna calle en especial para iniciar recorrido. Pero la mayoría de las veces no están en esto.
Como el Gobierno les paga por kilómetro recorrido (en un tiempo cambiarán este sistema, menos mal) los weones de las empresas sacan máquinas haciendo tal como corresponden los recorridos, pero sin pararle a ningún pasajero, y con las luces del interior del bus apagadas.
Con esto ganan la plata que les paga el Estado por hacer sus recorridos, ahorran combustible al no estar deteniéndose en cada parada, disminuyen el desgaste de las máquinas y les dan más seguridad a los conductores, quienes no interactúan con los pasajeros. Todo a costa de los usuarios que nos quedamos como weones esperando en los paraderos.
El tema de los conductores tampoco ha mejorado mucho. Hay abusos sindicales por parte de las empresas, gente que no tiene donde mear y tampoco donde descansar, lo que luego se transforma en una atención como las weas para el usuario.
Tres mil millones de dólares, la plata que le ha metido el Estado al déficit del sistema desde hace cinco años, sirve para construir muchos hospitales la raja, solucionar con creces el problema de la educación chilena y hacer grandes programas sociales.
También servía para que todos los buses del Transantiago tuviesen asientos reclinables y aire acondicionado. Para comprar paraderos cómodos seguros y decentes, para un sistema de GPS como la gente que hiciera que la micro pase exactamente cada cinco minutos y para construir vías exclusivas para que las micros funcionen como un metro de superficie. Y sobraría plata.
Pero lo hicimos… NO, corrijo, lo hicieron a la chilena. La Concertación que lo ideó, lo tiró a la parrilla y lo hizo como la mierda y el actual gobierno que no entrega soluciones claras.
Solo le pido una cosa al Estado y los encargados de administrar el sistema de transporte capitalino: súbanse a la micro, pero no para la tele. Súbanse todos los días, en el día y en la noche. Porque creo que es la única manera para encontrar la solución a los problemas. Así evitarán hacer lo que hacen ahora: enjuagarse el hocico dando soluciones parche cuando la weah está tan mala que ustedes mismos no se atreven a llegar a sus casas y mansiones en un bus del Transantiago.




