“La fiscalía pensó que yo era un loco, que me disfrazaba con esta ropa y estafaba a la gente drogándola”. César Ahumada Lira, también conocido como el chamán Rumi, lleva apenas unos minutos absuelto de traficar DMT (Dimetiltriptamina) por hacer rituales de sanación con ayahuasca, feliz después de dos años tratando de probar que no es un charlatán.

Eso le dijeron, el domingo 15 de noviembre de 2009 los efectivos de la PDI que entraron a su parcela en Pirque a detenerlo a él y su mujer, Danae Saenz, en pleno ritual chamánico en Manto Wasi, su centro. Y eso terminó de derribar este martes, cuando los magistrados José Delgado Ahumada, Geni Morales Espinoza y Graciela Gómez Quitral lo absolvieron por unanimidad.

Los tres esgrimieron que lo que suministraba Rumi era un poción conocida internacionalmente con el nombre de ayahuasca y no DMT, sustancia incluida en la lista 1 de drogas prohibidas en la Ley 20.000 y convenios internacionales de estupefacientes, como sostenía la acusación. Y más aún, con un singular reconocimiento al poder curativo de su “oficio”, incluso escuchando en pleno tribunal una parte del rito.

♪ Tararariirariraii ♪

Seis de marzo de 2012, según día de juicio oral. César Ahumada está dando su declaración cuando su abogado, Rodrigo Gónzalez, propone: “Señoría, no sé si será muy disruptivo, no sé si será de interés para el tribunal. ¿Será bueno que escuchen un ícaro?”.

La fiscalía lo considera innecesario, pero los jueces deliberan, asienten y dan el visto bueno. Se bajan un poco las luces de la sala 803 del Bloque D del Centro de Justicia, simulando la oscuridad en la que se realiza el ritual, y Rumi comienza a cantar. “Tarararirarirai tariirariirariai tararariirarirai tarirariirariai tararirai tarariraaaaii tarirariraiiii iiiiiiiii…”, canta por casi tres minutos.

El chamán termina y se excusa. “Obviamente con ayahuasca sale mucho más lindo, más melódico, no sé por qué”, dice. También explica que en ese momento del ritual es el espíritu de la planta el que viene, que es la herramienta fundamental del chamán y que es aprendido de un maestro, “no de un cancionario ni un cd”.

Más de lo curioso o pintoresco, la declaración de Rumi duró casi dos días y en ella explica cómo prepara el ayahuasca, dónde aprendió la técnica para ser un chamán y cómo trae el brebaje desde la selva peruana, entre otras cosas. Lo sigue Danae, su esposa, quien es psicóloga y su asistente en las ceremonias.

Ambos explican que el ayahuasca no tiene un efecto alucinógeno, sino que visionario. Ayuda a la gente a explorar en traumas o trabas de la infancia que pueden ser la fuente de problemas en su vida actual.

Su uso no es con un fin lúdico, sino curativo. Lo respaldan en los días siguientes múltiples testigos y peritos que dan cuenta del uso ancestral del ayahuasca y, para los fines del juicio, que la especie vegetal, la liana amazónica, no contiene Dimetiltriptamina como acusa la fiscalía que César y Danae trafican.

Importantes beneficios

Entre los testigos que vienen a declarar a favor de Rumi, están Jordi Riba y Jacques Mabit, considerados entre los mayores expertos a nivel mundial en el estudio científico de la planta. El primero, un español que hizo un estudio clínico sobre los efectos fisiológicos y psicológicos entre los consumidores de “la liana de los muertos” y el segundo, un médico francés que lidera el centro de rehabilitación y tratamiento de adicciones Takiwasi, ubicado en Tarapoto, en la provincia de San Martín, en la alta amazonía peruana.

Riba terminó siendo clave en el juicio. La fiscalía llamó a declarar a un experto del ISP que en su informe lo citó al presentar como base el que la liana ayahuasca (banisteriopsis cappi) portaba DMT, la sustancia que los yuppies de EE.UU. comenzaron a fumar y esnifar a fines de los sesenta y que fue prohibida por organismos internacionales en 1971.

Sin embargo, el propio Jordi Riba dijo todo lo contrario. En su investigación, el español descubrió que la ayahuasca no portaba esa sustancia, pero que sí la contenía la chacruna (psychoria viridis), planta con la que se prepara el brebaje ayahuasca. De hecho, a entender de todos los expertos que declararon en el juicio, el brebaje que lleva el mismo nombre de la planta amazónica puede ser mezclado con otras plantas y no necesariamente con la chacruna, pues la DMT se encuentra en varias especies vegetales, inclusive en las acacias.

El segundo, autonombrado como una de las personas que más ha consumido ayahuasca en el mundo -entre 2.000 y 2.500 veces-, lleva casi 30 años trabajando con ayahuasca, incluso ocupándola en tratamientos para superar adicciones. Además, el francés Mabit dice que la decisión de prohibir la ayahuasca en algunos países corresponde a decisiones políticas antes que científicas o médicas.

Con ese tipo de declaraciones, cartas de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de las Naciones Unidas y la OMS, más un alto número pacientes de Rumi que relataron cómo pudieron superar sus diferentes afecciones, el caso terminó diluyendo la tesis de la fiscalía hasta el mínimo.

“De todas formas, me impresionó la intención de la fiscalía de torcer hacia una forma negativa las pruebas, tratando de hacer pasar documentos oficiales de la Naciones Unidas a su antojo”, dice Rumi recién salido del tribunal.

Pero eso ya no importa. Junto a él y su esposa, la liana fue liberada de todo mito drogadicto inventado en su contra y, mejor aún, sumó un reconocimiento por parte de los jueces. “Finalmente, con el cúmulo de antecedentes vertidos en el juicio, el tribunal adquirió la convicción de que lejos de constituir un peligro para la salud pública, la conducta desarrollada por los imputados ha reportado importantes beneficios para múltiples personas, varias de las cuales relataron en estrados sus experiencias”, dice el veredicto.