La semana pasada, la policía de Maryland (EE.UU.), sacó un parte por un patente adulterada. El hecho, normalmente no sería una noticia internacional, pero el auto era un Lamborghini negro igual al que utiliza Christian Bale en la película “The Dark Knight”, con el símbolo de Batman donde van las patentes y el conductor vestido de hombre murciélago.

La noticia dejó la cagada en Estados Unidos. Pero, contrariamente a lo que pasa en la película “The Dark Knight”, los gringos aman a este cruzado encapuchado. Incluso hay quienes se han revelando en contra de policía, exigiendo que “lo dejen hacer su trabajo”.

El Washington Post publicó un artículo en el cual relata la historia de este súper héroe real. El Batman de carne y hueso es un empresario de Baltimore que visita a niños enfermos de cáncer en hospitales públicos. Por ejemplo, visitó ayer el “Centro Médico Nacional de Niños” de Washington. Pero allá se encontró nada más y nada menos que con Spiderman y la Mujer Maravilla.

Durante la visita al hospital, Batman dio una conferencia de prensa, algo que nunca ha hecho en los Cómics. Frente a docenas de periodistas y curiosos, el guardia del hospital le preguntó su nombre.

Batman: Batman.
Guardia: Pero ¿Su nombre verdadero?
Batman: ¡Batman!
Guardia: ¿Su identidad?
Batman: ¡Ah! Mi identidad secreta: Lenny, B de Batman, Robinson.

Tras el interrogatorio, Batman se acercó a un niño y le dijo “Tengo un regalo para ti”. Le dio la mano, le obsequió un batibrazalete y le dijo: “Esto te traerá buena suerte”. El padre del niño, visiblemente agradecido, le respondió: “Siempre necesitamos un poco de suerte”.

El Hombre detrás de la capa

Batman, como en la verdadera historia de DC Comics, es un millonario. A los 18 años fundó una micro empresa de aseo que terminó vendiendo en 1 millón de dólares. Su obsesión por Batman comenzó gracias a su hijo Brandon, un fanático de Batman. Así como en “Batman Begins” Bruce Wayne se convierte en súper héroe “usando el miedo contra los que se aprovechan de los temerosos”, Lenny B. Robinson utilizó “la obsesión de su hijo para convertirla en su propia obsesión”.

Esta obsesión llevó a que en 2001 Robinson se pusiera por primera vez la capa de murciélago. Esa primera visita a un hospital de Baltimore fue todo un éxito, consiguiendo que lo llamaran desde diversos hospitales y centros de caridad. También visita colegios, donde efectúa charlas sobre el Bullying.

Las misiones del súper héroe son bien recibidas por la comunidad médica, quienes aprueban la iniciativa desde una perspectiva psicológica. El Dr. Jeffrey Dome le explicó al Washington Post: “Algunos de estos niños tienen que estar por meses en el hospital. Entonces, tiene que haber algo que les levante la moral. La visita de un súper héroe es algo mágico en medio de tratamientos tan duros como la quimioterapia”.

Cuando se termina la fiesta en el “Centro Médico Nacional de Niños”, Spiderman y la Mujer Maravilla se sacan sus trajes y se despiden de Batman. Pero Batman, sigue ahí, encapuchado. Da unos pasos hacia la salida del hospital, mientras es seguido por una madre y su hijo de 4 años, cuyo mayor objetivo en la vida es ver el BatiMovil. Cuando el niño ve el auto… sus ojos se separan de su cuerpo, tal como cuando el coyote ve al correcaminos.

Batman hacer rugir los caballos de fuerza del Lamborghini, pone los parlantes a todo chancho y se escucha el mítico: “Na, na, na, na, na, na, na, na, na, na, na, na, na, na, na, na, na, na, na, na, na, na, na, na ¡Batman! ¡Batman!”.