En una de las semanas más duras del último tiempo en Colo Colo, Luis Arturo Mena Irarrázabal (1979) ha salido dos veces a dar la cara a los medios. Ha jugado poco y nada en el último campeonato, y aún así no le hace el quite a hablar de lo mal que va el equipo de sus amores este 2012, que hace noticia por lo que ningún equipo quisiera: sequía goleadora, juego insípido, una barra que no traga a la dirigencia y un grupo de accionistas en rapiña por hacerse con la presidencia de Blanco y Negro.

Una crisis que, a pesar de todo, no es de las más malas que Mena recuerde haber vivido en el club. Y memoria tiene. Lleva 16 años en Macul y en resumen: ganó 10 campeonatos nacionales, una Copa Chile, un subcampeonato de la sudamericana y desde la cancha vivió el proceso de quiebra del popular. Hoy reconoce que el aire está denso en Pedreros y que, modestia aparte, no es el mayor talento que ha salido de la institución.

Han tenido una semana bien mala, Lucho.
-Pff… en todo aspecto. Deportivo, directivo y en la institución misma, donde se vive un clima bien extraño que no se vivía hace mucho tiempo. Hay conflictos de nuestra hinchada con los dirigentes, dimes y diretes, entonces ha sido un ambiente enrarecido del que uno trata de estar al margen, pero igual de alguna u otra forma te van afectando.

¿Cómo les afecta el tema de Levy, Mosa y la pelea entre dirigentes?
– Tratamos de mantenernos al margen de toda esa situación porque no nos compete involucrarnos más tampoco. Sobre todo estando acá. Pero es extraño, este clima no se veía aquí hace mucho tiempo. En general, no estamos tan al tanto de la situación y hablar de eso sería bastante irresponsable sencillamente porque no vemos qué es lo que pasa.

Pero las críticas a Blanco y Negro son muchas y nadie es indiferente
– Es que yo siempre lo he dicho: creo que lo que ha hecho Blanco y Negro con la institución ha sido muy productivo. Se remodeló el estadio, se han vendido hartos jugadores, se saneó el club que era lo más fundamental. Se ve el trabajo y no hay problemas financieros ni nada que nos ponga intranquilos, como pasaba un poco antes.

¿Esa es la única razón?
– Tiene que ver con el equipo, la inversión y también, creo que falta un poco del carácter social que tenía Colo Colo, cuando la gente estaba más involucrada con el equipo y eso es lo que muchos hinchas reclaman, que se ha dejado de hacer esa labor que todo el tiempo hizo y se caracterizó por eso. Es un tema no menor, sobre todo para los hinchas que están día a día acá en el Monumental.

¿Qué te pasa cuando escuchas esa idea de devolverle Colo Colo a los colocolinos? Tú eres uno.
– Eso es porque con la pasión que tienen quieren aportar de alguna u otra forma para volver a tener esa labor social que Colo Colo dejó de lado. Pero ellos se manifiestan de esa forma.

Es una reacción porque se ve que están saliendo mal las cosas.
– Yo creo de acá nadie le está haciendo daño a la institución. Todos queremos que este Colo Colo sea más grande, que gane títulos, que el estadio se siga remodelando. Que siempre tire pa’rriba. Y para eso todos tenemos que aportar, desde el accionista mayoritario hasta el hincha que está en los extremos.

¿Por qué crees que le interesa a esos empresarios estar en Colo Colo? ¿Tiene su atractivo por ser el “equipo del pueblo”?
– No creo que pase por eso. Si uno es hincha del club, no creo que estén buscando algún tipo de lucro con esto. Y si lo hacen, es malo obviamente.

Pero las Sociedades Anónimas Privadas son para eso.
– Sí, está claro, pero si yo tuviera muchas lucas también las inveritiría acá. Más que nada porque soy hincha del club y quiero estar aquí y quiero aportar de alguna forma. Eso lo he visto en muchas personas que han estado acá. Obviamente ellos son los que ponen la plata, porque esto mueve montañas. Colo Colo es una institución muy grande. No he visto cosas tan llamativas que tengan la fuerza de este club, pero no quiere decir que quieran hacerle daño.

¿Entonces cómo tomas, como jugador e hincha, que se catalogue como “el equipo de Piñera” o incluso antes como “el equipo de Pinochet”?
– No, esas son cosas del fútbol. Acá cada cual puede opinar lo que quiera. Pero la gente que está acá, desde el portero que nos recibe todos los días hasta los que están en la cancha, todos tenemos un cariño especial por esta institución y por algo están aquí. Más allá de que sea un trabajo y nos de un sustento, acá hay un cariño especial y se nota. Cuando perdemos el portero, los guardias, todos andan cabizbajos, con la cara larga.

¿Te molestan esos calificativos?
– No, para nada. Es parte del folclor inventar cosas así.

Pecho a las balas

Tú eres socio del club, el único del plantel. ¿Este es el peor momento que te ha tocado?
– Me ha tocado vivir mucho y quizás este no es el momento más negativo que he tenido después de perder tres partido en casa. Pero acá pasamos momentos muy duros. En la quiebra, venía un síndico y te decía: “si mañana no hay plata, esto se cierra”.

¿Eso les decían?
– Lo dijeron muchas veces. Nosotros veníamos con la incertidumbre de venir a entrenar y muchas veces no teníamos ropa, ni agua en el camarín. Fue bien duro. Tuvimos que hacer muchas cosas por la institución: nos bajaron los sueldos, teníamos que hacer partidos en localidades cercanas para generar plata. Un tema no menor. Tuvimos que ir a programas de televisión y hacer show y cosas que normalmente no hacemos.

Pero estos días han sido muy complejos. Mucha presión.
– He vivido momentos muy difíciles, cuando no fuimos campeones o cuando nos fue mal en los torneos internacionales. La gente se impacienta e incluso nos han venido a insultar. Ahí no queda más que seguir cerrando filas, aunando esfuerzos. Tenemos que remar todos pal’ mismo lado, porque si no no funciona.

Ahora dicen que eres el único que sale a poner el pecho a las balas.
– A mi no me incomoda. Soy agradecido del club y de lo que es. A mi me dio un bienestar de vida, para realizarme como persona, como futbolista y siempre voy a estar agradecido. Acá he vivido momentos difíciles y la gente también tiene derecho a saber lo que se está viviendo en la interna. Hay que ser frío para analizar lo que está pasando.

Lucho Malo
Tu nombre siempre sale a la palestra para demostrar a los jugadores que vienen y no funcionan. ¿Cómo reaccionas a esas críticas?
– Yo estoy orgulloso de lo que he hecho y por ahí me ha tocado empezar de atrás, pero eso también habla bien de lo que uno hace. Del esfuerzo, del sacrificio y luchar por estar ahí. Lo que más me pone contento es que los técnicos que se han ido siempre hablan muy bien de mi. Que Borghi diga que Colo Colo ojalá tuviera once Luchos Mena. Jaime Pizarro, Diego Cagna, el Tolo Gallego, hasta Mirko Jozic cuando estuvo de gerente técnico habló muy bien de lo que yo hacía. Eso me da fuerza y es la gracia.

¿Y de las personas que dicen que no eres un jugador para Colo Colo, que hablan del “Lucho Malo” o cosas por ese estilo?
– Mantenerse en un equipo como Colo Colo casi 16 años no lo hace cualquiera y a mí nadie me lo regaló. No soy amigo ni del presidente, ni del técnico como pa decir que estoy por pituto o por algo. La verdad me lo he ganado y el cariño de la gente tampoco me lo han regalado. Sentir que eres el más aplaudido en la Noche Alba es algo difícil de describir.

¿Soñaste con eso?
– Uno siempre sueña con eso, pero vivirlo es bien complicado de comprender para los que no están. Yo quizás no soy el jugador más talentoso, como el Mati Fernández o el Loco Valdivia. Yo soy el otro, el de la pega sucia. El que se tiene que tirar de cabeza, el que tiene que trabar, correr y tratar de darle la pelota redondita a los que saben. Eso yo lo tengo súper claro y me ha servido mucho.

Alguna vez estuviste en la lista de los que se iban, pero sigues acá. Hay gente que no se lo explica.
– Bueno, más de alguna vez. El mismo Bichi. Cuando llegó no me pescaba ni pa las cómicas y después terminé jugando y él hablando bien de mí, que le había tapado la boca.

Ahora eres regalón de la hinchada, capitán del pueblo. ¿Qué te parece lo que ha pasado con la Garra Blanca?
– La barra se ha portado bastante bien estos últimos años. Más allá de que no nos fue bien el año pasado ellos estuvieron siempre. Es extraña la situación, imagínate que no te podai levantar a celebrar un gol. El otro día ya lo vivimos sin bombo, sin lienzos y fue bien extraño. Esperemos que no sean tan cuadrados en ese sentido y creo que todos queremos un estadio seguro, con niños y familia en el estadio, pero eso de prohibir tanto no se si sea tan beneficioso. Es parte del folclor del fútbol.

¿Y qué opinas de la “U” y de su buen pasar en los últimos años versus la realidad de Colo Colo?
– Nunca ando preocupado de lo que están viviendo las demás instituciones. Yo me preocupo de lo que pasa acá y de lo que esté pasando en otro lado, bien por ellos. En realidad, no me interesa mucho. Como te digo, yo soy hincha del club y disfruto y paso las penas por él. Ellos verán lo suyo.