Fuente: BBCMundo

La guerra de Malvinas que estalló hace 30 años aún hoy en día divide a la sociedad argentina.

Principalmente porque fue una acción decidida por un gobierno militar que venía de aplicar durante varios años una feroz represión contra decenas de miles de personas y que además en ese momento también estaba cuestionado por los problemas socioeconómicos del país.

Pero hay otro aspecto en el que esta guerra también divide opiniones: el supuesto impulso que le dio al rock nacional.

Al iniciarse el 2 de abril el conflicto bélico, con la llegada a las islas de las tropas anfibias al mando del contraalmirante Carlos Büsser, la junta militar presidida por Leopoldo Galtieri decidió “recomendar” a las autoridades de la radiodifusión que se prefiriese a los artistas nacionales por encima de quienes cantasen en inglés.

Tal “recomendación” se ejecutó como una orden, como pasaba con cualquier otra “sugerencia” del gobierno de facto. De ahí que las radios sólo transmitiesen las líricas en castellano, hasta que con el regreso de la democracia en 1983 el organismo que regula la radiodifusión resultó intervenido.

Miguel Cantilo, músico y legendario rockero argentino, escribe en su libro “¡Qué circo! Memoria y presente de medio siglo de rock argentino”, que la prohibición “le dio salida” al rock en este país.

“Aunque duró poco fue un espaldarazo, porque en el momento no sabían qué poner empezaron a descubrir que tenían discos”, señaló Cantilo a un diario local, en declaraciones recientes.

Y no es una opinión aislada. Muchos otros músicos que vivieron esta época coinciden.

Permiso

“Sin duda”, dice a BBC Mundo Piero de Benedictis, conocido simplemente como “Piero”, y quien tiene dos temas dedicados a Malvinas / Falklands que usted puede escuchar dentro de esta nota.

“Al rock (la prohibición) le dio una fuerza especial. Creo que sobre todo por las letras, ya que el rock tiene un poco más de filosofía y hace que la gente sea más consciente de las cosas”.

En 1976 al tomar el poder la cúpula castrense, el rock y su carácter contestatario, era visto como “sospechoso” o “subversivo”.

Músicos como Piero o Cantilo, se vieron obligados a exiliarse en los primeros años del gobierno militar, por temor a la represión.

Pero al estar de vuelta, en 1982, además de empezar a ser escuchados por la radio, también recibieron el visto bueno de los militares para efectuar “recitales solidarios”, donde se recogía ayuda para los soldados en la guerra.

“Lo que marca la aceleración es que los militares bajan el acelerador (a la dureza de sus políticas). Esto hace que todo levante un poco y termina de darle envión el tema (de la prohibición a canciones en inglés con la guerra de) Malvinas”, afirma Piero.

“‘Si vas despacito no tendrás problema’ me dijo una vez, en su propia oficina, (Emilio) Massera (miembro de la junta en la época)”, agregó.

La prohibición no afectó a bandas como Pink Floyd y su mensaje de protesta con “The Wall”, pues ni siquiera se ponía en la radio por ser calificada como “subversiva”.

Fueron silenciados músicos como Queen, Olivia Newton John o los Bee Gees, en boga en ese momento.
“Igual no se podía hacer cualquier tema, pese a cantarse en castellano. Todo seguía muy regulado. Cualquier mensaje en las letras de las canciones era con metáforas”, señala a BBC Mundo Rafael Franceschelli, productor musical y conocedor de la historia del rock argentino.

Divergencias

La situación política del momento era delicada.

“En cada toque había casi más policías que espectadores”, recuerda Piero.

En un ensayo, Óscar Blanco, profesor en Letras de la Universidad de Buenos Aires e investigador de la lírica del rock argentino, dice: “al rock se lo incluyó en una operación política de la dictadura, la guerra de Malvinas, no alcanzó con el intento de cambiar el signo ideológico al recital de solidaridad con los combatientes, y el rock nacional comenzó a resquebrajarse junto con su ideología contracultural”.

“Es decir, sin buscarlo, el rock nacional fue legitimado por el mismo sistema que lo reprimió”, apunta.
Con esta postura coincide Rinaldo Rafanelli, ex bajista de Sui Generis, una de las bandas más populares de principios de los años 70.

“Decir que los militares impulsaron el rock nacional con la prohibición es simplista y facilista. Veníamos de un parate cultural donde si tocabas podías ir preso”, aseveró a BBC Mundo.

“La verdadera época creativa del rock nacional es a principios de los años 70, con los militares nadie pudo grabar siquiera un demo. En todo caso cuando entró en vigencia la prohibición ya todo el mundo tenía en casa sus discos en inglés que podía escuchar”, añade.

Rafanelli se refiere a una etapa, en que la pauta la marcaban bandas y artistas como: Pescado Rabioso, Billy Bond, Almendra (de Luis Alberto Spinetta), León Gieco, Raúl Porchetto, Pappo’s Blues o Sui Generis.
Eran tiempos en que se daba el primer gobierno democrático en décadas, el de Héctor Cámpora, y que además volvía Juan Domingo Perón al país tras un exilio forzado por las cúpulas militares.

“Pero luego hay un gran agujero en la producción rica nacional durante la dictadura (1976-1983); los que quedaron andando fueron los muñecos que autorizó la propia dictadura”, señaló Franceschelli.

Explosión
Piero recuerda que desde que volvió a Argentina en 1981 y hasta abril de 1982 no recibía autorización por ningún lado para dar algún recital.

Un amigo finalmente le consigue la mencionada audiencia con Massera, y es ahí que le permiten dar una serie de conciertos que marcaron un momento en ese entonces.

“Pero el repertorio era más social y menos contestatario. Uno cortaba el aire de la tensión que se sentía. Había policías por donde mirabas”, dice.

“Todo florece nuevamente con Alfonsín”, asevera Rafanelli, en referencia al retorno de la democracia en 1983, con la elección de Raúl Alfonsín.

“Cuando llegan los militares ya el rock estaba presente. Desde que aparecieron los Beatles el rock había explotado en toda América”, agregó.