“No creo que haya opción de cerrar Ventanas, porque estamos cumpliendo las normas y si es así por qué te van a cerrar”. Eso dijo hoy el presidente ejecutivo de Codelco, Diego Hernández, refiriéndose a la posible clausura de la fundición ubicada en la localidad de Ventanas, una de las empresas más cuestionadas del parque industrial instalado en la bahía de Puchuncaví.

Hernández señaló esto luego que la seremi de Salud de Valparaíso emitiera un informe que concluye que la refinería de la cuprífera estatal tiene daños “estructurales y permanentes” que han contaminado la zona, y específicamente la caleta Ventanas.

Según el presidente de la minera chilena, el informe “no es muy preciso y confunde más”, y explicó que esa división cumple con la normativa ambiental actual y a su vez, ha invertido para mejorar sus instalaciones según las peticiones de los organismos medioambientales.

“No hay ningún motivo hoy día para dar una orden de cierre: ni legal, ni político ni de ningún tipo”, señaló Hernández, a la vez que recalcó que el compromiso de la empresa con el país es que esa división “siga produciendo y aportando a Chile”.

Las declaraciones de Hernández vienen un día después que el subsecretario de Medio Ambiente, Ricardo Irarrázaval, hiciera público el informe emanado desde la Seremi de Valparaíso que detectó “gases fugitivos y agresivos” desde la operación de la cuprífera.

Irarrázaval se declaró preocupado por la situación y dijo que se llevarían acciones de mitigación y de remediación, además de medidas de rehabilitación después de un análisis más detallado de la zona.

Por otra parte, los pescadores de la Caleta Ventanas se reunieron en el Congreso con la diputada por la zona y presidenta de la comisión de Medio Ambiente de la cámara, Andrea Molina, para buscar medidas que remedien en parte los problemas a la caleta y a las familias de los pescadores, que han perdido trabajo en las últimas décadas producto de la contaminación.

Los pescadores denuncian que a los últimos informes se suman los del año 1999 que detectó altos niveles de cobre detectados en la zona que les prohibieron la venta de ostras y choritos, y en el año 2000 de cobre, cadmio y arsénico en locos y lapas del mismo sector.