Foto: Alejandro Olivares

En el primer relato de “Seca” matas al viejo del saco. ¿Por qué?
-Todos tenemos nuestro viejo del saco y hay que intentar matarlo. Imagínate lo que cuesta matarlo en esta sociedad, sobre todo ahora que le van a hacer un homenaje al viejo del saco. Para mí, el viejo del saco es Pinochet, es Krassnoff, es Labbé. Son la maldad misma. Y, en general, los viejos del saco han sido puros hombres.

¿No ha habido una vieja del saco mujer?
-Obviamente, han existido mujeres asesinas y malas. Pero, pucha, es como cuando hablan de violencia y salen diciendo que hay hombres golpeados. Por favor, hablemos de quienes son las más agredidas: las mujeres.

En “Asear” dices que “la vagina es una sombra literaria”. ¿Tan así es?
-Sí. Hay un universal que es masculino. Nosotras estamos en la sombra. La vagina sólo existe en función del pene. Cuando nace un niño varón, todos, incluso las mamás porque han sido criadas en un mundo patriarcal, lo miran y dicen “ay, qué linda su pirulita y sus coquitos”. Y el papá dice “hijo de tigre tenía que ser”.

¿Y?
-Nunca he escuchado a una mamá decir “qué linda la chuchita, la vaginita, toda rosadita, tan bonita”. No, porque dime que acaso no es bonita. Uno podría hacer espontáneamente una alabanza a la vagina. Pero no hay investidura de ese espacio. Nadie le da pelota. Incluso en las tablets y en los celulares hay palabras que no aparecen.

¿Como cuáles?
-Trato de escribir vagina o clítoris y no me las aceptan. Pero sí pene. Las otras me las subrayan. Y te estoy hablando de palabras de uso cotidiano. Por eso digo que somos invisibilizadas en el lenguaje.

LAS LESBIANAS

¿Qué pasa en el mundo homosexual chileno con las lesbianas? ¿Por qué no hay una mujer a la cabeza de estos movimientos? ¿Por qué no hay una Che de los Gays o una Pedro Lemebel lesbiana?
-La matarían. La sociedad chilena, incluidas las lesbianas, no soportaría a una Pedro Lemebel mujer y menos lesbiana. La harían mierda en ambos lados. Por eso esta moda de la lesbiana hiperfemenina, súper buenamoza, que no quiere ser camionera. Y eso pasa porque estamos criadas de manera súper conservadora y tenemos que cuidar nuestra femineidad como sea. Entonces, ni pensar en una Pedro Lemebel lesbiana. Mujeres que parecen hombres, no. Porque Pedro para sus cosas es bien fleto y para todo saca su “ay, poh, linda”. Imagínate una Pedro Lemebel mujer diciendo “ay, poh, hombre, cómo están esos testículos”. No. Las mujeres no nos podemos dar esas licencias.

¿Por qué no?
-Sería un horror considerando que podemos ser madres, profesoras, el eje de la familia. Por eso es difícil que una mujer se declare lesbiana. Piensa en lo que le pasó a la jueza Karen Atala. Lo que ella ha vivido no creo que muchas mujeres lo puedan resistir, es muy doloroso, le liquidaron la vida. Para los hombres es más fácil y más aceptado socialmente ser gay. Incluso, hasta es choro tener un amigo gay, da como pedigrí, pero tener una amiga lesbiana a nadie le he escuchado que sea choro. Ahora, lo bueno es que a las cabras jóvenes no les importa eso y son mucho más asumidas que antes.

¿A ti te costó asumirlo?
-Vengo de una familia conservadora. Ahora me río, porque antes de volverme de izquierda iba a gritar con mi familia cuando chica “General Pinochet, todo Chile con usted”. El golpe, mi familia creyó que era beneficioso. Cuando me di cuenta de la realidad, que coincidió con mis primeros deseos lésbicos, dije “bueno, esto me está pasando y lo voy a vivir abiertamente de inmediato”. Y así fue. Nunca me escondí. Ni siquiera en el trabajo. No es que fuera la mina chora, porque me costó mucho asumirlo, sólo que no quería esconderme. Eso era depresivo, aburrido.

¿Qué te parece estas peleas entre el Movilh y el Che de los Gays?
-No tengo una buena opinión de Rolando Jiménez. No creo en la gente que lleva 20 años en el poder. No me gusta su forma agresiva de expresarse. Y él ha buscado un camino que no me gusta.

¿Cuál?
-Él busca cosas sin importarle mucho a quien se las pide. Y el Che, en cambio, no transa con eso, cosa que yo tampoco haría. Jiménez le sacó el jugo a la Concertación y ahora está haciendo lo mismo con Piñera. Y va y le aplaude en su discurso una ley de mierda, perdona la expresión, pero la ley antidiscriminación es una mierda.

¿Por qué?
-Es pésima. Sólo habla de castigo y nada de prevención ni educación en los colegios para que no vuelva a pasar lo de Zamudio. Es chocante verlos aplaudir una ley que tiene puras migajas.

HACKEAR A HINZPETER

Me comentabas hace un rato que ahora no le tienes pica a nadie, salvo a Hinzpeter. ¿Por qué?
-No soporto que se haga el cucho, el leso, y que siga ahí sin que lo saque Piñera. A lo mejor a Piñera le gustará jugar a que haya uno bueno y otro malo. Pero lo que pasa en verdad es que aquí hay un idiota, que es Piñera, y un malo, que es Hinzpeter.

En una columna por ahí te preguntabas por qué a nadie se le había ocurrido hackear la cabeza de Hinzpeter.
-Yo lo haría feliz. Para resetearla. Siempre me he preguntado por qué nadie se atreve a copiarle la cuenta de twitter, con el mismo avatar, a Hinzpeter. Con la Ena, Piñera y Golborne lo han hecho. Pero por qué nadie lo ha hecho con este gallo. Hasta he elucubrado con que alguien lo haga fuera de Chile, porque me da miedo él, así que no lo haré, aunque me encantaría.

¿Por qué le temes?
-He visto cómo en las marchas han dejado a un cabro con la pelvis quebrada o a una galla con una bomba lacrimógena en el estómago. Y en la próxima protesta volverá a pasar lo mismo y peor. Y los pacos se hacen los hueones. Entonces que me vengan a decir que Hinzpeter no tiene nada que ver, no. O que no tiene nada que ver con el montaje que hizo que catorce personas estuvieran ocho meses presas, algunas en la Cárcel de Alta Seguridad, sin ver a nadie, en el horror, en el terror… Por eso me da miedo, quizás qué me haga si me pilla hackeándole su twitter.

¿Y qué harías en el caso de hackearla?
-Huevearía. Diría todo lo contrario a lo que piensa.

TWITTERA

¿Hace cuánto usas twitter?
-Hace un año y medio.

Igual te ha pescado fuerte, te la pasai twitteando.
-Para mí, el twitter es activismo.

Le disparai a todo el mundo.
-Sí. De repente me llegan palos. Ahora me llegaron por mi defensa a la Bachelet. Y estoy hablando de gente de izquierda y no de derecha. Al Lagos y al Frei jamás, jamás les habrían hecho lo que le están haciendo a Bachelet. ¿Has escuchado alguna vez que a Lagos le digan que tiene esa doble, triple, cuádruple papada?

Nunca, y sí que la tiene.
-Estoy hablando de los anónimos de twitter. En cambio, ella es la gorda, la vaca, la reculiá. Este matonaje que le han hecho por el terremoto, que es desproporcionado, da pie para que le digan todo eso. Yo he sido critica con ella.

¿Por qué?
-Tenía muchas expectativas puestas en ella, como que iba a terminar con la discriminación hacia las mujeres. Y al final resultó que de género no sabía mucho. Pero la respeto porque aprendió mucho en su gobierno. Y en el fondo me cae la raja: es divertida, entretenida, sencilla, simpática. No sé si votaría de nuevo por ella si es que va a gobernar con la misma gente que ya la acompañó.

¿Te has arrepentido de algún posteo?
-Cuando le dije a Labbé “cerdo fascista”. Me arrepentí no por él sino por el cerdo. Na qué ver comparar a un cerdo con Labbé. A veces soy dura y no me arrepiento. Con Ena fui dura, pero la comprendo.

¿En qué la entiendes?
-Fui educada en el catolicismo como ella, pero a diferencia suya yo evolucioné. A los 14 años pensaba igual que ella. Hasta los 23 años no me perdía el Mes de María y de seguro habría pensado igual que la Ena con esto del “presta el cuerpo”. Más aún: te podría decir que yo nunca me habría hecho un aborto, no.

¿En serio?
-Siempre he pensado que es un ser… Jamás podría haber abortado. Si hubiera sido violada, tampoco. Quizás si hubiera sido inviable. Será mi pasado o mi amor a la vida, no sé. Pero la diferencia con Ena es que creo firmemente en la libertad de otras personas para optar y defiendo al aborto con todas sus letras.

Como psicóloga que eres, ¿qué te parece tu colega Pilar Sordo?
-Sorda. Patética. A Pilar Sordo, oídos sordos.

¿Y cuando habla de la mujer?
-Atroz. Me violenta y me choca. No creo que alguien pueda ser tan positivo. La encuentro light, light, light en sus comentarios tipo “vístase bonita, amanezca alegre y tírese buena onda”. Si no es fácil ser feliz.

SECA
Kena Lorenzini
Ocho Libros Editores
2011, 85 páginas