Por TN.com.ar

Las historias personales pocas veces suelen ser tan contundentes. Pero una ex agente del FBI reveló en un libro algo que los norteamericanos ya habían logrado empezar a olvidar. La mujer asegura que vio LEGIONES DE ÁNGELES custodiando el lugar de Pennsylvania donde se estrelló uno de los aviones secuestrados el 11S, el día de los atentados a las Torres Gemelas en Nueva York.

Lillie Leonardi sirvió como enlace entre la policía y los familiares de los pasajeros y tripulantes muertos en el vuelo 93 de United Airlines. Llegó a la escena unas tres horas después del accidente.

Aunque el libro de Leonardi, “A la sombra de un distintivo: una memoria espiritual”, se centra en su visión de los ángeles, ella sostiene que su vida cambió más por lo que no vio ese día. “Lo más importante para mí es que no hay cuerpos”, cuenta al Huffington Post.

Leonardi, de 56 años, recuerda con escozor el olor penetrante en sus fosas nasales del combustible del jet y los árboles quemados. También recuerda un cráter humeante lleno de escombros demasiado pequeño como para asociarse con el avión con 40 pasajeros y la tripulación a bordo. ”Estoy acostumbrada a las escenas del crimen, pero ésta me dejó fuera del agua. Simplemente parecía que la tierra se había tragado” el avión, dice Leonardi.

“Ahí es cuando empecé a ver las luces relucientes, con una especie de niebla, y fue entonces cuando vi por primera vez a los ángeles“, dice Leonardi. “Y no dije nada a los chicos porque se pueden imaginar, si yo hubiera dicho ‘acabo de ver ángeles en el lugar del accidente’ en un llamado a la oficina, habrían pensado: `Ella perdió la cabeza’, y hubiesen dicho que volviera a casa”.

Leonardi guardó su experiencia para sí misma durante casi dos años. Las dolencias físicas y emocionales que surgieron y se conocieron más tarde por el estrés post-traumático relacionado con el trastorno hicieron que dejara las revelaciones de lado por un tiempo. Recién pasado el momento más traumático comenzó a decirle a un estrecho círculo de amigos y colegas lo que vio, incluyendo Kenneth McCabe, su ex supervisor.

McCabe, de 59 años, ahora retirado cerca de Cocoa Beach, Florida, fue jefe de sección de la respuesta operativa del FBI, que envió equipos de laboratorio para reunir pruebas de cada uno de los sitios donde cundió el terror aquel 11 de septiembre de 2001. Un año más tarde, se convirtió en el agente especial a cargo de la Oficina del FBI en Pittsburgh, convirtiéndose en jefe de Leonardi, hasta que se retiró de la oficina en 2004.

“Yo le creo. He leído el libro entero”, dijo McCabe a The Associated Press. “Yo sé que ella cree en el cien por ciento de lo que vio. Yo sé que ella es una persona sana, así que no voy a descreer de lo que ella dice que vio.”

CREYENTES

McCabe dice que también comprende por qué el lugar del accidente del vuelo 93 fue diferente a las escenas de otro ataque.

“Yo estuve allí un día, cuando trajeron un autobús lleno de familiares a pasar por alto el sitio… y los ojos se me llenaron de lágrimas”, cuenta McCabe. “La historia no tiene ningún cierre. Ellos no tenían ningún cuerpo a la vista. Ellos no tenían nada que ver. Por lo menos en Nueva York y Washington fue la devastación (del World Trade Center y el Pentágono), pero aquí, a excepción de ver a alguien a la distancia, en el bosque, que buscaba cosas, no había nada. “

Cuando le preguntaron sobre el libro, la portavoz de las familias del vuelo 93, Lisa Linden, emitió un comunicado elogiando la “extraordinaria labor” realizada por el FBI: “El lugar del accidente y el suelo sagrado – ahora fundamentales para el Flight 93 National Memorial- es un lugar que provoca fuertes reacciones de las personas que trabajan allí y las que lo visitan”.

La historia de Leonardi llamó la atención de WQED, la estación de televisión pública de Pittsburgh, que incluyó un segmento sobre su libro en un episodio de marzo de “Pittsburgh 360″, un programa de asuntos públicos y eventos actuales.

El reverendo Ron Lengwin, vocero de la Diócesis Católica Romana de Pittsburgh, también la entrevistó en su programa semanal de radio. “No tengo ninguna razón para creer que no vio a los ángeles”, dice Lengwin. “Creo que no es sorprendente para mí que Dios pueda optar por decir que él estaba presente allí para dar comodidad a las personas, para dar consuelo”.

¿POR QUÉ YO?

Leonardi aún vive en Arnold, una pequeña ciudad a unos 20 kilómetros al noreste de Pittsburgh, donde comenzó su carrera en 1984. Fue la primera oficial de policía de sexo femenino de la ciudad. Ella dice que la principal razón para la decisión de hacer pública su historia es para curar y para llevar consuelo y sanación a otras personas afectadas, ya sea por la crisis o por el estrés post-traumático.

“El propósito del libro es contar la historia de los ángeles, que estaban ahí para que otras personas entendieran que Dios estaba allí”, cuenta. Leonardi, que fue madre adolescente no tiene ninguna duda sobre lo que vio, pero SE PREGUNTA POR QUÉ SE LE PERMITIÓ A ELLA PODER VER EL MILAGRO.

“Quedé embarazada y me casé a los 16 años, no soy exactamente material sagrado”, se justifica Leonardi, ahora una abuela divorciada. “A día de hoy sé que vi a esos ángeles, nunca he dudado de eso. De lo que dudaba era, ¿por qué yo?”. El testimonio y su historia están sobre la mesa. El resto es cuestión de CREER O REVENTAR.