Foto: Alejandro Olivares

“Damas y caballeros/ la intención no es molestar/ somos de La Pintana/ y no lo vamos a cogotear”, rapea el Rucio arriba de la micro C20 que hace el recorrido de Escuela Militar al Parque Arauco. Su compañero, el Lucho, continúa: “Estamos trabajando pa’ no pagar la micro… cualquier cooperación ya le vamos a pedir, aceptamos relojes, collares, pulseras, también su billetera, la cartera, la chauchera…”.

La noche anterior, el Rucio se tomó siete vasos de ron dominicano y fumó como loco. “Ando con la garganta pal pico y la terrible caña”, dice. Pero se las arregla para rapear a todo pulmón un tema de cuatro minutos de duración -el trayecto entero de la C20- que versa sobre “las víctimas de un lanza delincuente que en una esquina acechando espera cualquier descuido pa chorearte la cartera”, de “los giles ricachones que a los pobres tienen fobia…” y de cómo frenar la pobreza (“en el Congreso sólo se dedican a tirar la baba en vez de construir mediaguas”).

La micro va llena. Algunos pasajeros les prestan atención y se ríen de la rutina, en la que también agarran para el hueveo a quienes no sueltan monedas. Ahí, el Rucio les dice “no importa que no me den… abajo los va a estar esperando el Cizarro con el Miguelito”. Otros no pescan y miran por la ventana. Pero cuando el Rucio lanza “Y este es el Transantiago, la última cagada que dejó el pelao Lagos”, algunos asienten con la cabeza.

En esta pasada les va bien. Al voleo, cuentan, se hicieron tres lucas cada uno. “Lo que está bien, así vai sumando”, dice el Rucio. En un día flojo se hace 20 lucas. Pero cuando, como hoy, es viernes, el peak de la semana, según asegura, el Rucio se va hasta con 50 lucas en el bolsillo: “Esto es lo que se llama ser un micro- empresario”, dispara.

LA MUERTE FEA
Hace cuatro años el Rucio sigue la misma rutina. Salvo que ande muy encañado, no la rompe. De lunes a domingo se levanta a las 7,30 y sale de su casa en la población Santo Tomás, en La Pintana, con dirección al oriente de la capital. Primero pasa a un carro en la esquina de su pasaje y se chanta un completo, una empanada o una hamburguesa. Dos horas después ya está arriba de la C20 o la C15 rapeando.

Desde los 20 el Rucio canta en las micros. Empezó en las amarillas planchando, como dice, las avenidas Matta, Santa Rosa y Pajaritos. “En esa época nos iba la raja”. La gente andaba con efectivo. “Ahora está la Bip y la gente no anda con moneas”.

Me decías que te podías hacer hasta 50 lucas al día. Harta plata.
-Sí, pero la plata diaria no se ve. Quedai pato al toque. No podís juntar plata pa la casa que querís. Tengo hija y eso trae gastos. Hoy, por decirte, me junto con mi polola. Vamos a ir al mall y en puro comer voy a echarme ocho o nueve lucas. Y después vamos a ir al súper a comprarle a mi hija yogures y galletas. Y las lucas se van hacer nada. A veces me pongo a pensar que despilfarro cualquier plata.

¿En qué?
-En la volá de la ropa. Si salgo me gusta andar bacaneado. Soy de comer cuestiones bacanes: su churrasco, sus cervezas Corona. Si gano plata pa qué me voy andar carqueteando (cagando). Trato de vivir la mía bacán. Porque antes salía a buscar plata pa puro fumar pasta.

¿Cómo fue esa etapa?
-Hasta viví en la calle un año. Pero me di cuenta que eso no era pa mí. Los cabros con los que me crié están todos metidos en la pasta y se pitean condoros donde van y cogotean hasta en la misma población. Es un círculo penca. Tengo ene amigos que salen a cantar a las micros pa puro comprarse pasta. No saben lo que es comprarse unas zapatillas caras. Por ser, estas zapatillas valen 90 lucas.

Caleta.
-No es hueveo. Tengo otras de 120. Este buzo vale 35 lucas, ¿cachai? Hay cabros que ni siquiera se preocupan de comprarse ropa o, por último, un cepillo de dientes. Nada. En mi mismo block venden pasta en el primero, en el segundo, en todos los pisos. Tengo muchos amigos que se han ido cortados por la droga.

¿Cómo quién?
-El finao Pesé. Andaba vacilando en la playa con un amigo supuestamente pa chantarse un poco, pero nunca fue así: se curaron, se volaron y se pusieron a pelear entre ellos. Al final el mismo amigo lo mató de tres puñalás y lo degolló. Quedai loco. No esperai una muerte tan fea.

EL FLAI-HOP
El Rucio llegó al rap a los 14 años, cuando la pasta base lo consumía. Rápidamente el hip hop se transformó en su forma de vida y se alejó de las drogas. “De repente tenís un problema y podís desprenderte haciendo una canción…”, dice.
Hace un tiempo que viene escribiendo las letras de sus temas. Nunca los ha subido a internet y sólo los tiene grabados en cd. A ninguna canción le tiene nombre. Tampoco a su dúo. Pero a veces se hacen llamar Los Hijos del Trauko, otras Los Pelaos Wachones del Hip Hop o simplemente Somos los Flaites de la Sur Latin Family. Todo depende de su compañero de rutina. Tiene claro que sus canciones deber ser reflejo de su vida en población. “Todos saben que lo que hago es flai-hop”

¿En qué consiste el flai- hop?
-Un rapero simplemente está dedicado a la música y a escribir, pero los flai-hop son más picaos a choros. Andan con pistolas y saben llevar bien la calle. Es un rapero flaite que sabe desenvolverse con la gente de pobla. Es un estilo de vida más que musical. Porque llegai a la pobla y te dicen “ahí viene el perro bomba” y tú le respondís “andai apancorao por los ratones con tablas nomás”.

¿Qué significa eso?
-El perro bomba quiere decir “ahí viene el perro guatón con moneas”. Y los ratones con tablas son los que andan a patás con los piojos y las garrapatas.

Pensaba que el perro bomba eran los pendejos que trabajaban con los narcos -dice metiendo la cuchara el fotógrafo Ale Olivares.

-No, hermano, perro bomba tiene varios significados dependiendo del momento. Es cierto lo que dices, pero el perro bomba es el hueón que llega con las moneas también, como yo, que apenas entro al pasaje me empiezan a sonar en los bolsillos.

Según el Rucio, el flai-hop es un movimiento cada vez más grande en las poblaciones. Pero desconocido para la gente que no es de ellas. Para algunos no tiene nada de nuevo y simplemente lo ven como otro nombre más para definir lo que popularizara Lalo Meneses en los ’90. Pero para el Rucio es un estilo nuevo que, incluso, hasta los pokemones están llevando. “La mayoría de los flaites están escuchando hip hop. Antiguamente los raperos se vestían hiper mega anchos, pero ahora andan a lo wachiturro, incluso picao a pokemón”.

¿Y cómo es la movida flai-hop? ¿Qué grupos suenan?
-En la San Gregorio hay un grupo, que no me acuerdo cómo se llama, pero se visten de pitillos, chaquetas de cuero y hacen puras letras choras. Los Flaites Ground son otros.

Pero los flai-hop son pura pose, ¿o no?
-Algunos se creen el cuento de verdad. No es que los mire en menos, pero los hip hoperos que salieron en la tele (en el programa En la Mira) le dieron cualquier color por vivir en pobla. Y se alumbraron mostrando las pistolas. Esos hueones se producen pa la tele y tratan de demostrar más choreza. Pero está mal eso, porque te dejan mal parado. Un rapero de verdad no es así. Es callado, mira, escucha y más aprende. Después escribe y canta lo que vio… Pero, bueno, en la vida de un gangsta siempre vai a tener tus pistolas. Si no te digo que no tenga la mía, porque la tengo, pero no estoy ni ahí con la huevá.

LOS GUARENES
¿Y para qué la tienes?

-La verdad es que en la familia de la señora de mi hermano son todos narcos y europeos (lanzas internacionales) choros- choros. Mi hermano también es europeo. Toda la familia de ella anda en Barcelona, Italia, y no de paseo, sino choreando. Se van un año y llegan acá salvados con cincuenta millones de pesos. Y tenemos sus trompeos, sus rivalidades con hueones por territorio. Por decirte, mi primer auto lo tuve a los 15 y este tajo que tengo en la cabeza es por chocarlo. Por suerte no me maté. Y eso fue porque me perseguían unos hueones. Y usé mi pistola pa arrancar. Los hueones nos tienen envidia.

¿Por qué?
-Mi hermano tiene buena situación. Se viste abacanao, le gusta andar con sus teléfonos culiaos gigantes, sus anillos de oro, sus chequeras con harta plata.Y los hueones dicen “ahí vienen estos culiaos” y no falta el que quiere quitarte el auto. Y tenís que dar cara. Pelear. Además que mis primos son Los Guarenes.

¿Los famosos Guarenes que se agarraron a tunazos con los Phillips hace unos años en la Santo Tomás?
-Soy primo de los más sonaos: el Nico, el Haba y el Katé.

¿Tú participabas con ellos?
-No. Pero iba a mirar cuando se agarraban a balazos con los Phillips. Pero no estaba ni ahí. Que se maten entre ellos nomás. Son mi familia, pero están acostumbrados a ese estatus de vida y no se los vai a quitar. Mis tías andan a chuchadas de arriba pa abajo. En cambio en mi casa, los garabatos están prohibidos. Allá en la población hasta un cabro chico te sale con pistola. Y pa que un cabro chico ande con escopeta…, hay que ser muy hueón. Somos de otra realidad.

¿Cómo así?
-Las pistolas las usamos sólo para defender a nuestra familia, pero no para andarnos alumbrando en la calle ni pa creernos el cuento. Esa hueá es de hueones y de hueones tontos. No me afirmo en Los Guarenes, pero si me pasa algo sé que van a estar ahí y van a matar al hueón que me lo hizo. Así es la familia. Lo mismo haría mi hermano, que es terrible de arrebatado. Él es choro caballero: no te anda hablando chorezas, no te falta el respeto y no te habla con garabatos.

¿Y por qué no te has convertido en europeo? Ganarías más lucas que en la micro…
-No. Mi familia está aquí. Mi hermano me quería llevar a España, pero no estoy ni ahí. Dejé de ver a mi hijo mayor cuando tenía cinco años y ahora tiene diez. No quiero que pase lo mismo con mi hija. Prefiero estar con mi mamá, que ha estado en las buenas y malas conmigo. Es que me he piteado cualquier condoro.

¿Cómo qué?
-¿Sabís lo que es salir con un plasma de 42 pulgadas de tu casa corriendo? Ya, po. Pero eso es pasado. Ahora estoy en otra. Prefiero salir a la calle a cantar y ganarme la plata y no estar dependiendo de nadie ni andar robando.

El papá del Rucio es conserje de un edificio. La mamá, dueña de casa. A ninguno le gusta que su hijo cante en la micro. Quieren que busque un trabajo estable que lo dignifique. El Rucio ha intentado buscar otras pegas. Ha trabajado como maestro enfierrador y ganaba 470 mil pesos mensuales, pero por culpa de un accidente dejó la construcción. Durante cinco años fue guardia de varios supermercados Jumbo de Santiago, como el de Grecia con Macul, el de Florida Center, el de Bilbao y el de La Dehesa. Esta pega era penca. Y terminó renunciando: “Los hueones son terrible chatos pa pagar. Pagan una cagada. A uno que es pobre le da rabia, porque te sacai la chucha pa que los culiaos te traten como basura. Eso no se hace. Te cagan en los turnos extras y al momento de pagar te quedan debiendo treinta lucas y dicen que después te la van a dar pa la quincena, pero nunca te las devuelven”

¿Conociste al dueño del Jumbo, a Paulmann?
-Dos veces. Cuando inauguraron el Jumbo de Grecia con Macul y el de Bilbao. Andaba en los medios jeep. Pero fue un hola y chao. Los jefes del Jumbo culiao son terrible levantados de raja y valen callampa. Y la gente levantada de raja no la pesco.
Aunque la calle le tire, el Rucio piensa dejar las micros en dos meses más para establecerse y dejar contenta a la familia.

¡CIEEEN PEEESOOS!
El otro día, cuenta el Rucio, un caballero les dio un billete de diez lucas. Algo impensado. “Quedai loco porque pensai que esa gente te mirará en menos y no es así. Igual no falta la vieja que te dice que te vistas decente y no como flaite”.

¿Qué le respondes?
-Que se preocupe mejor de su marido que le puede estar poniendo los cuernos y que con la ropa que ando vestido puedo alimentarla un mes y medio si quiero.

Y ahí quedan.
-La otra vez, apenas comenzamos a rapear, una señora empezó a gritarle al chofer para que bajara “a estos maleantes”. Yo le dije “perdón, señora, ¿sabe lo que es un maleante? Un maleante es una persona que se trataría de ganar al lado suyo pa chantarle la mano en la cartera y sacarle la billetera o la cadena. Eso es un maleante, pero me estoy ganando la vida honradamente y no le hago mal a nadie. ¿O los molesto chiquillos?, les dije. No, canta nomás, me respondieron”. La señora quedó bajoneá.

¿Cómo te llevas con los fiscalizadores del Transantiago?
-Al principio era chanta. Los hueones no te dejaban subir. O te hacían pagar el pasaje. Ahora son mucho más comprensivos. Por ser, a nosotros cuando llegamos acá nos dejan subir al tiro.
“A la gente le gusta más el estilo callejero nuestro que el de guitarras y amplificadores”, reflexiona El Rucio.

¿Por qué?
-El otro día un caballero se subió con su guitarra y amplificador. Y se bajó con cien pesos de la micro, ¡cieen peesooos! Quedamos locos. Pensamos hasta darle monedas pa que se vaya con más plata.

¿Te gusta la música con guitarra de palo?
-Es media fome. Pero la escucho igual. Hasta me sé unos temas andinos. Pero no me llama la atención.

Además del rap, ¿qué otra música escuchas?
-¿Hai visto un rapero bailando salsa? Aquí tenís uno. Me gusta la salsa y el merengue. De repente escucho reguetón. Pa qué voy a mentirte si igual cuando voy a fiestas perreo hasta que choque el hueso. ¿Conocís el Entrelata de República? Ahí vacilamos con cuática. Llegamos con su ron dominicano y no nos vamos hasta que nos echen. Igual me gusta Nirvana. Amo a Kurt Cobain, a Led Zepellin, a Metallica.

¿Por qué te dicen Rucio?
-Aunque no lo creas, antes era rubio. Tenía el pelo más abajo del hombro y rubio- rubio, pero me hice rasta y cagué.