Un loquillo es el Alcalde de Santiago Pablo Zalaquett quien lanzó una inédita propuesta a los estudiantes secundarios que comenzaron una nueva ola de tomas de establecimientos municipales.

Según el edil de la céntrica comuna decidió poner “toda la carne a la parrilla” para evitar que las nuevas movilizaciones afecten a los estudiantes de Santiago.

Luego de una reunión con dirigentes de cuatro de los cinco liceos que están tomados, les sugirió un sistema 50 – 50 para que quienes quieran seguir en toma, puedan ejercer este derecho pero permitiendo a quienes quieran tener clases recibir las materias correspondientes en las salas de los establecimientos.

“Lo que yo les he ofrecido es algo que parecería extraño, es un acuerdo en que logremos la convivencia sana en ese espacio escolar para que todos los que quieran estudiar con sus profesores lo hagan ahí dentro y pasen de año y el resto va a clases sin pasar lista o no va a clases y se dedica a lo otro en la medida que no destrocen los colegios y los cuiden” señaló el imitado alcalde.

La máxima autoridad comunal explicó que “el colegio estaría compartido: una parte de los jóvenes estaría en toma y otra parte de los jóvenes estaría en clases, una situación que yo le llamo libertad con responsabilidad”.

A pesar de que su propuesta permite movilizaciones la cosa no es la cueca en pelotas ya que propone “reglas” como que no se permita personas extrañas al colegio, es decir, un régimen normal.

Zalaquett informó que su propuesta debe ser evaluada por los alumnos y contestada el martes en la tarde. Según el gremialista “yo creo que lo tomaron muy serio, porque de hecho lo llevarán a la asamblea. Ahora si no lo aceptan está bien, es su derecho”.

El doble de Kramer asumió que la idea “es muy arriesgada”, pero dice que “estoy haciendo mi mayor esfuerzo por evitar la lógica de la toma y luego el desalojo y la posibilidad de retoma y entrar en ese ciclo”.

Si los estudiantes no aceptan la insólita propuesta quedarán en “”libertad de acción”, con lo que no se descartan desalojos de los establecimientos.

“Mi camino es el diálogo, pero el diálogo tiene límites y mi deber fundamental es garantizar a los jóvenes que quieran estudiar que los colegios estén disponibles (…) Yo no voy a dar a conocer lo que voy a hacer (si no aceptan), yo digo que quedo en libertad y la libertad implica que la opción del desalojo es una opción importante” sostuvo Zalaquett.