Fuente: Agencias

Al igual que Julian Assange, el ex capitán del ejército bielorruso Alexander Barankov ha sido una piedra en el zapato para los poderosos de su país usando como arma la información. Tras escapar de su país en 2008, Barankov viajó a Ecuador, donde montó un blog en el que se ha dedicado a revelar casos de corrupción del régimen de Alexander Lukashenko a quien se conoce como “el último dictador de Europa”.

Aunque en un comienzo Ecuador fue un refugio seguro para el ex militar -recibiendo incluso el estatus de refugiado político- su luna de miel con Quito terminó después de que Lukashenko visitara a Correa.

Y al igual que el fundador de Wikileaks, Barankov encontró en la red el aliado perfecto para revelarlo. Pero también su sentencia. La respuesta de Lukashenko fue inmediata. Levantó una acusación de corrupción para exigir su extradición y fue detenido por las autoridades del país andino.

Durante su cautiverio, la Corte Nacional de Justicia ecuatoriana revisó su caso y le concedió la libertad ante la evidente falta de pruebas. Fue entonces, el 23 de julio de 2010, cuando el Gobierno de Rafael Correa, el mismo que ha concedido el asilo a Assange, decidió otorgarle el estatus de refugiado, por considerar que se trataba de un perseguido político.

Todo cambió el pasado 28 de junio, cuatro años después de su llegada. La visita de Lukashenko a Ecuador, amigo del presidente venezolano Hugo Chávez y, por ende, nuevo aliado de Correa, cambió diametralmente el proceso. Primero, su permiso como refugiado no fue renovado para, a posteriori, ser detenido y citado por la Corte para estudiar su posible extradición.

Según la prensa ecuatoriana, su pareja, Mabel Andrade, tiene claro que el viaje de Lukashenko fue el detonante. Ahora lucha por evitar su extradición pues insiste en que, al igual que en el pasado, la vida de Barankov corre un serio peligro si es devuelto a su país. “Podría ser condenado a pena de muerte”, asegura, en el único país de Europa donde sigue vigente este tipo de condena.

Y no sería descabellado. Son bien conocidas las continuas violaciones de los derechos humanos del régimen de Alexander Lukashenko, denunciadas en numerosos informes de Amnistía Internacional.

La contradicción es evidente. Mientras Assange busca cómo entrar en Ecuador, para evitar ser sentenciado en Estados Unidos, Barankov lucha por evitar su salida, que significaría la vuelta a uno de los lugares más comprometidos del mundo.