El teleférico que escala hasta la cumbre del cerro del Pan de Azúcar cumple hoy 100 años sin que el paso del tiempo haya apagado la belleza de un viaje que regala una espectacular vista de Río de Janeiro y permanece grabada en la retina de los amantes de la Ciudad Maravillosa.

Convertido en uno de los iconos de Río y popularmente conocido como “bondinho” por su parecido con los tranvías (bonde) antiguos, el teleférico conecta en un primer tramo la Praia Vermelha con la cima de la colina de Urca, a 220 metros sobre el mar.

Desde esa cumbre, una segunda línea lleva al viajero hasta la cúspide del célebre cerro del Pan de Azúcar, desde donde el viajero puede apreciar una vista panorámica de la ciudad más alabada de Brasil y de la hermosa Bahía de Guanabara.

Personas de todas las edades y familias se acercaron hoy al teleférico y fueron obsequiados con recuerdos conmemorativos y una porción de pastel de chocolate.

“El pastel es dulce, pero el precio es salado”, bromeó en declaraciones al canal Globo un estudiante de 26 años procedente del estado de Pernambuco al comentar el coste del viaje, que para los adultos es de 53 reales (unos 26 dólares).

La empresa que gestiona el teleférico, Companhia Caminho Aéreo Pão de Açúcar, espera recibir a 5.000 visitantes durante la jornada, frente a la media de 3.000 que registra los sábados.

La celebración del centenario continuará mañana con la apertura de una exposición de fotos, que recorrerá la historia del icónico transporte.

Proyectado en 1909 por el ingeniero Augusto Ferreira Ramos, la obra tardó tres años en completarse y necesitó un nutrido equipo de operarios brasileños y portugueses, que utilizaron equipamiento importado desde Alemania para alzar el primer teleférico de Brasil.

Pero todavía habría que esperar tres años para la realización del el viaje inaugural que tuvo lugar el 27 de octubre de 1912, cuando fueron transportadas 577 personas desde la playa hasta la cumbre de Urca, un trayecto de algo más de 500 metros de recorrido y seis minutos de duración.

Unos meses más tarde, el 18 de enero de 1913, se completó el segundo tramo y selló la unión definitiva hasta el pico do Pan de Azúcar.

La cabina, llamado entonces “Camarote Carril”, estaba construido en madera tenía capacidad para 17 personas.

El teleférico del Pan de Azúcar se convirtió en el tercer transporte de este tipo del mundo, que fue construido por primera vez en 1907 por el ingeniero Leonardo Torres Quevedo en la ciudad española de San Sebastián para conectar la urbe con la cima del monte Ulía.

Según los datos de la compañía del teleférico carioca, en estos 100 años de historia ha transportado a cerca de 40 millones de personas, entre ellos al célebre agente 007, interpretado por Roger Moore en “Moonraker”, la décima primera entrega de las aventuras de James Bond.

Rodada en 1979, el filme deja para el recuerdo del espectador la lucha entre Moore y Richard Kiel, el villano de los dientes de metal, en el techo de la cabina, mientras se extiende al fondo la hermosa imagen del litoral carioca.