Tras el encuentro de ayer en La Moneda entre los ex presidentes Patrcio Aylwin, Eduardo Frei y Ricardo Lagos con el presidente Sebastián Piñera para abordar la estrategia chilena frente a la demanda marítima peruana en La Haya, la postura fue una sola: el fallo que emita la corte debe ajustarse a derecho.

La imagen no se veía desde enero de este año, cuando el empresario invitó -por separado- a los ex presidentes, incluyendo a Michelle Bachelet, para abordar su agenda de reformas políticas. Esta vez, se dice desde Palacio, la idea es darle la urgencia necesaria a un tema de Estado.

Por eso no extrañó que tras el encuentro de ayer, Lagos y Frei coincidieran con Piñera, presionando a la corte para que su fallo “respete” los tratados internacionales, la base fundamental de la defensa chilena a los 35.000 kilómetros cuadrados de mar que Perú quiere anexar a su territorio.

Desde que el 19 de noviembre la Corte Internacional de Justicia de La Haya resolvió sobre el litigio en que Nicaragua demandaba a Colombia por siete callos en el Caribe y el archipiélago de San Andrés y Providencia, la postura chilena fue una y solo una: el juicio entre Bogotá y Managua no tenía nada que ver con el proceso iniciado por Perú contra Chile, ya que este buscaba desconocer una serie de acuerdos pesqueros que no se encontraban presentes en el caso resuelto por el tribunal.

Un fallo “salomónico” que trate de ser equitativo sería nefasto para Chile, ya que Perú no tiene nada que perder en la demanda y cualquier concesión sería un retroceso para el país.

Por eso, el discurso oficial de la Cancillería no incluía comparación alguna con el caso colombiano y el ministro Alfredo Moreno dijo una y otra vez estar tranquilo y confiado en el desenlace del juicio que el próximo lunes 3 de diciembre iniciará su último tramo cuando Perú presente su alegato oral en Holanda. Tres días después será el turno de la delegación chilena.

Eso hasta que esta semana el presidente Piñera abrió su corazón para manifestar el temor de La Moneda frente a este precedente: “Nos preocupa lo que pasó en el fallo de otros países que han tenido también diferencias respecto a sus límites marítimos”, dijo el empresario en alusión a Colombia, despertando las alarmas en la diplomacia nacional.

Aunque el propio canciller salió al paso de las palabras de Piñera, hablando de “ocupados” más que “preocupados” por el caso, el presidente abrió la puerta que nadie en la delegación chilena o la comisión de Relaciones Exteriores del Parlamento había querido tocar: pensar en la posibilidad de que se instale en La Haya un criterio “salomónico” en la resolución de la demanda marítima.

Por eso, el mensaje de ayer fue uno solo: el fallo de la corte debe -a juicio de los expresidentes- ajustarse a los tratados internacionales, o sea, a los dos acuerdos pesqueros que existen entre Perú y Chile y que, como ha dicho hasta el cansancio la diplomacia chilena, Ecuador tiene con Perú.

“Los tribunales tienen que fallar en derecho, tienen que fallar en base a los tratados vigentes y válidos que comprometen y obligan a los países que los firmaron”, dijo Piñera al final del encuentro.

“No estamos por un fallo salomónico”, subrayó en la misma línea Frei, para quien las decisiones de ese tipo “no son convenientes”, y eso, remarcó, “es bueno que Chile lo haga saber en todos los niveles internacionales en esta etapa”.

“De lo contrario se van a poner en duda todos los tratados y todos los acuerdos, incluso (la existencia) del mismo tribunal si no hay una decisión conforme a derecho”, añadió como amenazando a la corte.

La misma cantaleta repitió Lagos, quien dijo que “lo único que nos parece importante es que la Corte Internacional falle conforme a derecho”.

“De no hacerlo se erosiona el prestigio del organismo”, indicó Lagos, que también subrayó que “la posición de Chile es sólida” y refrendada en tratados.

¿Quién paga la cuenta?

Aunque este tipo de temas suelen ser abordados con ex presidentes como una costumbre republicana, no cabe duda de que otro factor que influyó en la visita de los ex mandatarios a La Moneda tiene que ver con la responsabilidad política en el caso de que el fallo sea favorable a Perú.

Es de esperarse que en Gobierno no quieran cargar con una responsabilidad de ese tamaño sin haber involucrado a sus antecesores en el país en el proceso. Mal que mal, los primeros indicios que apuntaban hacia un juicio en La Haya se iniciaron entre los años 2000 y 2004 -durante los gobiernos de Frei y Lagos-, cuando Perú envió notas diplomáticas a Chile pidiendo la firma de un tratado que definiera los límites marítimos entre ambos países a lo que la entonces canciller, Soledad Alvear respondió negativamente, argumentando que los acuerdos pesqueros fijaban esos límites.

Cuatro años después la demanda se concretó en enero del 2008, bajo el Gobierno de Bachelet, y fue este mismo el que en junio del 2009, a través del entonces canciller, Mariano Fernández, decidió no presentar la figura de “excepciones preliminares”, que habrían permitido al país cuestionar la competencia del tribunal.

Por eso, es claro que en La Moneda no quieren que el barco se hunda solo.

Esto explica también que ayer, además de la presión por un fallo “ajustado a derecho”, el ex presidente Frei abriera la puerta a desconocer un eventual fallo negativo diciendo que “los acuerdos salomónicos en este caso no pueden funcionar ni Chile puede aceptarlos”.

“Chile tiene que plantear muy crudamente que el fallo tiene que ser conforme a derecho y (ante) cualquier fallo salomónico, Chile tendrá que tomar su decisión en ese momento”, amenazó.

En la práctica, han explicado los expertos en la materia, esta opción sería una locura, pues implicaría abandonar el Pacto de Bogotá, firmado en 1948, que da jurisprudencia a La Haya, como lo ha estudiado Colombia. Este camino debilitaría la credibilidad chilena en los foros internacionales y siembra la posibilidad de una denuncia en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Perú en la suya

Mientras tanto, al otro lado de la frontera el debate está centrado por estos días en si es favorable o no que viaje hasta La Haya un grupo de congresistas oficialistas.

Ayer el presidente del Congreso, Víctor Isla, dijo que el viaje de una delegación de legisladores a Holanda para el inicio de la fase oral del litigio marítimo con Chile en la Corte Internacional de La Haya se definirá a más tarde el miércoles tras una reunión que espera sostener con el canciller Rafael Roncagliolo.

El legislador, del partido nacionalista de Ollanta Humala, dijo que esperará que Roncagliolo regrese de Argentina, donde se encuentra con Humala en una visita oficial, para analizar el caso. Aunque, desde ahora, dijo que se adoptará una decisión que favorezca al Perú.

“Vamos a conversar con el canciller y si en interés de la patria dice que no, entonces no se viajará”, señaló en declaraciones que consignó la cadena Radio Programas del Perú.

Por su parte, el presidente Humala solo hizo un saludo a la bandera en Argentina diciendo que “América Latina entra en un proceso de consolidación de la paz regional. Creo que las diferencias entre los países hermanos tienen que resolverse en armonía del derecho internacional”.