Waldo Valenzuela es camarógrafo de la Cámara de Diputados y hasta el 25 de diciembre su vida era relativamente tranquila en el Congreso nacional. Eso hasta que el miércoles 26 entró a un cajero de Valparaíso para pedir el saldo de su tarjeta de crédito y ¡saz! su vida comenzó a ser lo que muchos esperamos como regalo navideño:

El papelito impreso con su saldo mostraba que contaba con 539 millones de pesos. No eran los ahorros de toda su vida, no era un crédito de La Polar, no era un regalo de su familia, no era nada que él conociera. Más de un millón de dólares en su cuenta eran simplemente un regalo inesperado.

Pero Valenzuela, a diferencia de lo que casi cualquiera podría pensar, no quiere tener nada que ver con la plata: no es mía, dice. Quiero que desaparezca, dice.

Por eso, apenas vio su comprobante de saldo, pidió hablar con el encargado del Banco del Estado en el que pidió el recibo. La respuesta, explicó a Chilevisión, fue extraña: vamos a investigar, le dijeron, quédese tranquilo.

Pero eso no ha pasado. Desde ese día no ha podido usar su tarjeta por miedo a tocar plata que no es suya y teme que alguien haya usado su cuenta para triangular dinero de alguna estafa.

“Tengo preocupación porque esa plata no es mía (…) Yo lo único que quiero es que esa plata salga de ahí”, aseguró Valenzuela a Chilevisión.

Por ahora, la policía investiga el caso: “Estos antecedentes van a ser remitidos al ministerio público quien determinará las acciones a seguir para determinar el origen de este dinero”, dijo Patricio Jiménez, de la PDI de Valparaíso.

Según él, podría ser desde una estafa o lisa y llanamente un problema informático del banco del patito amarillo.