La obra de Violeta Parra tiene muchas aristas: Fue una recopiladora como pocas del folklore chileno, recogiendo cuecas y tonadas que sin su trabajo se hubieran perdido en los más profundo del campo chileno. También, compuso obras magistrales desde el punto de vista poético y musical, como El Gavilán, Gracias a la vida, entre muchas otras. Pero quizá uno de sus matices que más nos ha quedado impregnado a los chilenos, es el político.

Violeta Parra, con sus canciones revolucionarias puso la primera piedra para lo que luego se transformaría en la nueva canción chilena, movimiento musical fuertemente comprometido con la lucha política, con artistas como Quilapayún, Inti Illimani, Victor Jara, Rolando Alarcón, el Gitano Rodríguez, entre otros.


Arauco tiene una pena

“ya no son los españoles
los que les hacen llorar
hoy son los propios chilenos
los que les quitan su pan”

Esta canción fue grabada entre 1961 y 1963 en París. No se supo de ella en Chile hasta que en 1971, cuatro años después de su muerte, se editó Canciones reencontradas en París, distruibido por el sello DICAP. Es probable que sea la mejor canción para retratar la problemática mapuche, e impresiona lo vigente que puede estar una obra tras más de 40 años desde su composición.

Miren cómo sonríen

“Miren como sonríen los presidentes, cuando le hacen promesas al inocente”

En año de elecciones, difícilmente encontremos otra canción más ad hoc para describir lo que ocurre en el ambiente político del país. Campañas, promesas, videos aspiracionales, y sobre todo, sonrisas. Esta canción, como varias de sus obras más políticas, fueron publicadas tras su muerte y grabadas en París en los años sesenta.

La carta

“Los hambrientos piden pan, plomo les da la justicia”

Victor Jara, en una presentación en La Habana, tocó ‘La Carta’ de Violeta Parra. Como buen contador de historias, la introdujo explicando el contexto que la hizo nacer. Aquí, las palabras de Victor:

“Mientras ella estaba allá –en París- en Chile la cosa se movía bastante, así como el agua en una batea. Estaba bien movida. Y, teníamos un gobierno en el año 63, de derecha por supuesto. Y el presidente de turno, se llamaba don Jorge Alessandri, hijo de don Arturo Alessandri, un hombre que está en la historia de nuestro país por ser un tipo con un fuego interior tremendo, potente. Rugía hacia las masas. Le decían el ‘León de Tarapacá’. ‘León’ porque se las traía como orador. De Tarapacá, bueno, yo creo que sería porque la provincia de Tarapacá le pertenecía casi entera a él.
El hijo, don Jorge, quiso rugir fuerte, pero no tenía el fuego del padre, y sacó las garras, creando un cuerpo represivo policial como nunca antes el pueblo y los estudiantes lo habían conocido en Chile. En este ambiente, Violeta escribe esta canción que se llama La Carta”

http://www.youtube.com/watch?v=YFL_kWWR-nI

Qué dirá el santo padre

“Lindo segar el trigo
en el sembrao,
regado con tu sangre
Julián Grimau”

Esta canción, dirigida poéticamente al papa de la Iglesia Católica, Parra la escribe tras el asesinato de Julián Grimau en 1963, importante político español asesinado por la dictadura de Francisco Franco. Esta canción, como pocos de sus temas más políticos, fue grabada en Chile en 1964, y publicado en su noveno disco de estudio, Recordando a Chile o Una Chilena en París.

Me gustan los estudiantes

“Me gustan los estudiantes

que van al laboratorio

y descubren lo que se esconde

al fondo del confesionario”

Al igual que ‘Arauco tiene una pena’ es una de las canciones políticas de Parra que continúan totalmente vigentes. Durante las movilizaciones estudiantiles se utilizó bastante y artistas como Mercedes Sosa, Legua York y Daniel Viglietti la han versionado. Aquí la versión del último, cantautor uruguayo autor, de entre otros grandes temas, ‘A desalambrar’.

Hace falta un guerrillero.

“Me abrigan las esperanzas,
que mi hijo habrá de nacer
con una espada en la mano
y el corazón de Manuel”

Esta canción fue publicada en en ‘Toda Violeta Parra‘, el octavo disco de estudio de la artista publicado en 1960. Ya se había alejado un poco de las recopilaciones del folclore popular y comenzaba a marcar más su estilo poético de denuncia, siempre, con perfección cuando de poesía se trata. En este caso, es una espectacular cueca en donde espera la aparición de un guerillero como Manuel Rodríguez.

 

Rodríguez y Recabarren o Un río de sangre

“Callaron los instrumentos
por la muerte de Zapata,
sentencia la más ingrata
que en México se contempla.
Para lavar esta afrenta
no hay agua en ninguna patria”

Esta canción póstuma de Violeta Parra fue publicada en el álbum Canciones reencontradas en París, y fue prohibida en algunos países por sus alusiones directas a grandes símbolos de la izquierda como García Lorca, los nombrados en el título, Patricio Lumumba, Emiliano Zapata, entre otros.