¿Es posible que un niño nacido en Maipú pueda superar todo tipo de barreras y salir adelante? La campaña presidencial de Laurence Golborne ha puesto la atención sobre la comuna ícono de la clase media emergente, dibujándola como un foco de tercermundismo del cual se sale con la magia de la meritocracia.

Sin embargo, lejos de la caricatura, Maipú es una comuna que fue creciendo junto con Santiago, convirtiéndose en un nuevo residuo de la clase media que arrojaron los ’80. Un lugar donde la meritocracia no es lo único que juega a la hora de dejar atrás el origen para emprender.

El abrazo

El último Censo arrojó que Maipú era la segunda comuna más poblada del Gran Santiago, con 525.070 habitantes, a sólo 64.439 personas de Puente Alto. La expansión demográfica de Santiago ha tenido directa relación con el crecimiento de la clase media y las soluciones habitacionales que comenzaron en los ’80.

Sin embargo, doscientos años atrás, cuando Bernardo O’Higgins se abrazó con José de San Martín en las lomas de lo que actualmente es Maipú, sellando con ello la independencia de Chile, el terreno era un par de fundos que con el tiempo fue convertido en la Villa Maipú, por decreto del Presidente Jorge Montt en 1891. El primer censo realizado en 1875 daba cuenta que en Maipú habitaban apenas 3.832 personas, mayoritariamente dueños de fundos y sus inquilinos.

El entonces pueblo de Maipú comenzó a crecer en torno a la Plaza. Donde hoy hay pasto, una estación de Metro y un zócalo, antes no había nada. Lo que se conocía como plaza era un par de bancas de cemento apostadas en torno a la municipalidad. Sin embargo, fue el corazón de la que hoy es la comuna más popular del país.

Ignacio Aliaga, cineasta y viejo vecino de la comuna, recuerda que Pajaritos era el punto de conexión con Santiago, cruzada por 5 de Abril, una calle donde se instaló el comercio y que conecta con Camino a Melipilla. “Hacia el sector de Camino a Melipilla y Portales se instalaron las primeras casas”. Casas que en esos momentos eran casas-quinta, con grandes patios e inmuebles rurales.

La avenida Pajaritos estuvo originalmente llena de pajaritos. La calle en torno a la cual se construyó la comuna se encontraba rodeada de árboles que, según recuerdan los vecinos viejos y no tan viejos, se entrelazaban en el cielo. Era un túnel por el cual pasaban carretas llenas de trigo que caía al suelo donde se convertía en comida de pájaros.

En los ’50 y ’60, con el desarrollo industrial, se va perdiendo el carácter rural de la comuna. Las quintas de recreo como La Cabaña y El Castillo que contaban con varas para que los huasos ataran los caballos quedaron como recuerdo. El Chancho con Chaleco fue la principal atracción hasta los ’80, más como un centro de eventos donde comer y escuchar música. Hoy alrededor del paradero 15 se ubican pubs y discos descritos como “adultosjovenes”. “Antes los pubs eran más tuja, tipo República. Ahora te podi ir a tomar traguitos preparados o ir a comer al sushi bar”, dice Mauri, maipucino desde 1995.

Aunque ya no tenía ni Pajaritos ni ruralidad, la avenida rodeada de árboles se mantuvo de esa manera al menos hasta los ’90. Una pista al poniente y la otra hacia el centro cruzada por una acequia que cambió definitivamente con el Transantiago y con la construcción del Metro que se inauguró el 3 de febrero del 2011. Ahora Pajaritos es como cualquier avenida, llena de gente que en la onda ciudadana sale a trotar y a andar en bicicleta bajo los árboles que ya no se unen en el cielo.

Pajaritos, pese a no tener más pájaros, ha mantenido el nombre y ha resistido a las tentaciones que buscaron llamarla de otra manera. La última, el 2005 cuando por iniciativa del entonces concejal comunista de Estación Central, Hugo Gutiérrez, consiguió renombrar la avenida del paradero 1 al 7 con el nombre de la fallecida dirigenta del PC, Gladys Marín. En aquella ocasión Gustavo Hasbún, alcalde de dicha comuna, manifestó la intención de que el cambio se hiciera extensivo a Maipú. Pero el llamado quedó sólo en eso. Incluso en Estación Central los Pajaritos le ganan en reconocimiento a la fallecida dirigenta.

República Independiente de Maipú
Hace tres semanas atrás, un corte de agua provocado por aluviones en la zona cordillerana dejó sin agua a 22 comunas de Santiago. Maipú sin embargo, no fue una de ellas, porque desde 1950 cuenta con el Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado, SMAPA.

La lejanía de la comuna respecto a la ciudad hizo necesario el desarrollo de servicios administrados por el municipio. Hasta la década del ’40, Maipú recibía agua desde Santiago por una cañería que se hizo insuficiente. En 1942 el alcalde José Luis Infante mandó a construir la primera copa de agua para suplir el abastecimiento.

El mismo alcalde creará un primer servicio de buses marca Mitsubishi para trasladar a los vecinos a la ciudad. Buses que serían reemplazados por liebres en los ’80 y luego por micros amarillas. En los ’90, servicios como el 430, 431 hacían un recorrido que llegaba a Providencia. La 380 hacía un recorrido similar al actual servicio troncal 506 que llega a Peñalolén. La 232, por su parte, llegaba a Las Condes. En esa época no había tantos tacos. Si Golborne hubiera vivido en los ’90, se habría demorado cerca de una hora en llegar al Instituto Nacional. Con el aumento de la población, el tiempo aumentó a una hora y media. Ahora, se supone que el Metro permite llegar al centro en sólo 25 minutos.

En la misma época de los buses y el agua se creó el primer liceo municipal de la comuna. El modelo de enseñanza administrada por el municipio luego serviría de modelo para la municipalización de la enseñanza básica en todo Chile, que se aplicó a partir de los ’80.

Hasta los ’60 la comuna tenía un carácter rural que fue cambiando con la llegada de Industrias que dieron vida al Cordón Cerrillos. La Pizarreño y la Insa dieron paso a poblaciones para sus trabajadores. Guido Valenzuela, septuagenario habitante de la comuna y autor del libro “Brochazos y pinceladas de un maipucino antiguo” recuerda que el pito de la Insa movía la comuna. “Como mucha gente no tenía reloj, se movía de acuerdo al pito para almorzar o tomar once. En ese tiempo se hizo preferible trabajar en la industria que en el campo, además había industrias de todo. Se hacían pomos de pasta de dientes, tapas de cerveza, incluso estaba la Fensa”.

En la época Maipú creció hacia los costados mientras en el centro se ubicaban las grandes casas con las familias más rancias y/o acomodadas. De ese entonces también la intersección de Pajaritos con 5 de Abril conformó las cuatro esquinas más importantes de la comuna. Donde hoy está el centro comercial “Espacio Urbano” se ubicaba la municipalidad. Al frente por 5 de abril, había una galería comercial donde hoy está el Mc Donald’s y el Mall Pumay. Donde hoy está el metro, estaba la Plaza de Maipú que sería plaza de verdad dos décadas más tarde. Y en la cuarta esquina, la Ferretería Real, una de las ferreterías más importantes de la comuna, propiedad de don Wilfredo Golborne.

Clase media, flaites y arribistas

La familia Golborne vivía cerca de la intersección de Maipú con Primera Transversal, detrás de la piscina municipal. Durante años ese fue el sector acomodado de la comuna, con grandes casas donde convivían familias emprendedoras, como los Golborne, con profesionales y funcionarios municipales. De hecho, cerca de ahí, cruzando Pajaritos, la calle Bernardo O’Higgins fue la primera en ser pavimentada quizá porque uno de los regidores encargado de la obra, don Floridor Arriagada, vivía ahí.

Mientras en el centro se consolidó una clase media que vivía con comodidad, detrás del Templo inaugurado en 1974 se desarrollaron las poblaciones, en el sector de Camino a Rinconada. Pero el verdadero cambio para Maipú vino en los ’80, cuando las políticas habitacionales de la dictadura desmembraron poblaciones del centro de Santiago, como la Nueva Matucana o la San Luis, y las ubicó en los sectores periféricos. Los subsidios otorgados no contaban con planes reguladores ni marco global de planeamiento de tejido urbano. Maipú creció aceleradamente adornado de blocks de no más de tres pisos, sin servicios de salud ni áreas verdes ni colegios. En el Censo de 1982 la comuna tenía 126 mil habitantes y en el ’92, 256 mil.

La última oleada de expansión demográfica vino en los ’90, de la mano de otros subsidios que fueron poblando el sector al poniente de la plaza. “Éramos familias que logramos ‘superar la pobreza’ y llegamos a mejores casas para vivir” dice Mauri, que llegó el ’95 a Villa Los Claveles, a un pasaje con casas pareadas. Cristóbal, quien igual que Golborne logró superar las adversidades y ahora vive en Providencia, se trasladó con su familia el ’93 a Villa Los Héroes, otro sector de casas pareadas que en ese momento aún limitaba con el campo. Esos sectores fueron luego llenándose de segundos pisos y expansiones auspiciadas por el bienestar económico del país.

El Maipú de los ’90, ya lejos del pueblo y más cerca de Santiago, se entretenía yendo al mall. Primero el Arauco Maipú, inicialmente llamado Outlet Mall, y luego el Plaza Oeste. El primero era al comienzo un pasillo con piso de manera, como un intento fallido de mall que con el tiempo se expandió y cambió la madera por cerámica. Los cines, las tiendas y los patios de comida fueron parte del imaginario de los nuevos maipucinos.

Pero la lejanía seguía siendo parte de los problemas de la comuna. Por eso aún hoy los colectivos que esperan a un costado de la Plaza llevan en sus carteles la leyenda “Santiago-Maipú”. Por eso también cuando le preguntan a alguno de los futuros Golbornes de dónde son, no dicen que son santiaguinos, sino que “maipucinos”.

Otro de los problemas es la educación. En la década construir colegios para la demanda educacional fue uno de los principales desafíos. Así y todo muchos niños optaron por emigrar para buscar mejores opciones. Cristóbal que también estudió en el Instituto Nacional, recuerda que se devolvía en furgón a la casa desde el colegio. Había furgones para cada sector periférico, como La Florida o Puente Alto. Iba en séptimo básico y era de “mamitas” irse en furgón. Y el viaje era tan largo, que uno de los niños del furgón no se aguantó las ganas de mear y se hizo en el viaje. ¿Es posible que un niño nacido en Maipú pueda superar todo tipo de barreras y salir adelante?

Hoy Maipú es principalmente una comuna de personas C2 y C3, con sectores D y algunos ABC1, según datos del Atlas comunal publicado por el municipio 2011. Los sectores acomodados se ubican cerca de Américo Vespucio, en las cercanías del cementerio. Pero casi todas esas casas o condominios “cuicos” están rodeados de sectores “malos”.

Maipú ya es parte de Santiago, aunque a los más viejos no les guste, porque tienen demasiado vivo el recuerdo de la época en que Maipú era un pueblito donde pasaban carretas. Uno de los recuerdos de ese entonces es el pimiento plantado a comienzos de siglo en Pajaritos, árbol que hoy pelea la vereda con un Mc Donald’s.

Y si preguntan si es posible salir de Maipú ante las adversidades, es posible. La salida está a 25 minutos en Metro o en alguna de las decenas de recorridos que día a día se llenan en el paradero que está junto a la plaza, donde aún con los controles de seguridad del Transantiago, uno que otro emprendedor logra evadir.