Texto de Metropoli.com

1. Tome la decisión de correr. Sea cuál sea su forma física, éste es un buen momento para empezar a ejercitarse. Es más que probable que el primer día se sienta cansadísimo, vuelva a casa sin resuello y que a las pocas horas las temidas agujetas hagan acto de presencia. No se preocupe, resulta lo más normal: es la manera que tiene el cuerpo de recordarnos que está un poco oxidado. El único método para convencer a los músculos de que dejen de doler está en no desanimarse y tener disciplina y constancia. Al segundo día ya dolerán las piernas un poco menos. A cambio, rápidamente sentirá lo que se conoce como el “colocón del corredor”: las endorfinas se liberan y se siente una irresistible sensación de bienestar.

2. Equipamiento básico. Lo más importante para correr de manera sana es tener un buen par de zapatillas con buena amortiguación. No hace falta gastarse una millonada en el último par de una marca de moda, pero sí conviene que el calzado sea especializado para el tipo de suelo por el que se va a correr (asfalto, arena o pista) y que esté adaptado al tipo de pisada del corredor (pronador, supinador o neutro). Lo mejor es acercarse a una tienda especializada, hacerse un análisis de pisada y dejarse asesorar. Por lo demás, ayuda disponer de prendas de material sintético, ligeras y que no calen. Si va a correr por la noche, hacerse con alguna prenda reflectante es una buena idea.

3. Combatir el frío. Ahora en invierno hay que abrigarse del frío, aunque sin pasarse. Llevar demasiadas prendas puede acabar resultando molesto. La sensación idónea es sentir un poco de freso al empezar a correr. En apenas cinco minutos se le habrá quitado. Atención especial a la garganta y las manos, que son dos zonas que sufren con las bajas temperaturas. Por supuesto, al terminar es vital abrigarse pronto y quitarse las prendas empapadas en sudor.

4.Estiramientos. Resulta imprescindible realizar una buena tanda de estiramientos antes y después del ejercicio. Éstos deben ser siempre suaves (si duele el músculo es que se están haciendo mal), sostenidos -aunque no más de 30 segundos- y huyendo del típico rebote contra el suelo o la pared. La intensidad debe ser mayor al terminar que antes de empezar. Una buena manera de soltar los músculos es realizar una breve carrera de cinco minutos y parar a estirar antes de continuar con la carrera. En Internet es fácil encontrar varias tablas de estiramientos.

5. Alimentación. Una dieta sana es el complemento perfecto del corredor para perder peso. De hecho, hay muchos corredores que se frustran porque empiezan a correr y no adelgazan. ¿El motivo? Pueden ser varios, pero hay uno común: al empezar a hacer el ejercicio uno se siente “liberado” y acaba comiendo más (y peor). En cuanto a las salidas a correr conviene hacerlas al menos dos horas después de comer para evitar en la medida de lo posible malestar gástrico.

6. Llámelo “correr” o “running”, nunca “footing” o “jogging”. Demostrará que no se ha quedado anclado en 1990.

7. Aplicaciones móviles. Una buena manera de comprobar los progresos que se han hecho es utilizar algunas de las aplicaciones de móviles (Runstar, Runkeeper, Nike …) que miden la distancia recorrida, el tiempo efectuado y el ritmo por kilómetro.

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