La última aparición en la televisión o el cine chileno de la recién fallecida Myriam Palacios fue el año 2006, en la película Las Golondrinas de Altazor del director Mauricio Álamo. Por esos años el alzheimer ya comenzaba a causar estragos en la memoria de la actriz, enfermedad que terminó definitivamente con su carrera. Su última película, claro, no llegó a ser muy conocida y quedó por debajo de sus éxitos alcanzados con Coronación o Sussi.

Cerca de las nueve de la noche de este lunes se dio a conocer la muerte de la actriz a sus 79 años. Palacios pasó sus últimos años en la casa de acogida “Hogar dulce Hogar”, con una pensión de cerca de 200.000 pesos mensuales y sin las visitas constantes de sus hijos, según muestra una nota hecha por el programa Mira Quién Habla de Mega

A pesar de sus complicados últimos años, la trayectoria de Myriam Palacios es brillante. Ganó el Premio a la Mejor Actriz de Cine otorgado por el Sindicato de Actores Teatrales, SIDARTE (2000), y los dos premios APES recibidos por su participación en las obras “Chiloé Cielos Cubiertos” y “La Pérgola de las Flores”, según publica el sitio de los premios Altazor.

En Coronación

En cine, quizás uno de sus roles más destacados fuera es el de Rosario en Coronación de Silvio Caiozzi. En ese film interpretó a una criada de la casa del protagonista, Julio Jung. Y si Coronación, con más de 20 premios, significó una de las últimas grandes películas de Caiozzi, Palacios también participó en una de las películas claves de finales de los noventa en Chile: El Chacotero Sentimental.

Además, actuó en Sussi y Caluga o Menta, cintas de Gonzalo Justiniano, fundadoras del cine que recién emergía de la dictadura en Chile. Con todas estas películas a su haber, sólo puede desprenderse que Myriam Palacios es una de las actrices más importantes del país y su muerte entristece a toda una generación de actores que actuaron con ella.

Marcela Osorio que compartió con ella en Sussi dijo la noche del lunes que Palacios ”es de lo más grande que ha producido la escena nacional, tengo los mejores recuerdos de una gran amiga, pero también reconozco en ella una capacidad actoral que encuentro difícil volver a repetir en la escena nuestra”.

La actriz Gloria Munchmayer, destacó también la trayectoria de Myriam y mencionó cuán profundo llegó a afectarle el mal de alzheimer. “Desde que empezó con su enfermadad, sabíamos que la habíamos perdido”, dijo la actriz a Cooperativa.

TV

Si hablamos de televisión, Palacios también tuvo una destacada carrera. Marrón Glace quizá fuera uno de sus mayores éxitos pero participó en bastantes teleseries. Fuera de Control, Champaña o Amor a Domicilio, entre otras, contaron con la aparición de Palacios. Su última actuación en televisión fue en uno de los capítulos de la serie La Vida es una Lotería en el año 2002.

Teatro: Tres Marías y una Rosa

Fuera del cine y la televisión y en las tablas de un escenario teatral, Myriam Palacios también se destacó. Quizás su obra más importante fuera Tres Marías y una Rosa, elegida en 2010 entre las 19 piezas chilenas para rehacerse en el marco del Bicentenario y del Festival Teatro Santiago a Mil.

Para llevar a cabo esta exitosa obra, Luz Jiménez, Myriam Palacios, Loreto Valenzuela y Soledad Alonso hicieron una investigación en terreno en casas y lugares de trabajo de un grupo de mujeres que sobrevivían como arpilleristas en medio de la pobreza y represión de los campamentos de Santiago.

Tan exitosa fue la obra a finales de los años 70 que Palacios se presentó, junto a todo el equipo, en EEUU, Inglaterra, Alemania, Francia y Canadá. Lamentablemente y dado al matiz social de la pieza, su director Raúl Osorio y su dramaturgo David Benavente tuvieron que declarar ante el Ministerio de Defensa, según consigna un artículo de La Tercera. 

En el contexto de la dictadura, la obra en la que participó Palacios pasó a representar, en su paso por el extranjero, lo que estaba sucediendo en el Chile liderado por Pinochet.

Pero Myriam sí que era una mujer multifacética. Cine, televisión y teatro, y, además, una faceta humorística que le valió bastantes risas a los chilenos. El programa de Chincol a Jote que se transmitió a finales de los ochenta y principios de los noventa, fue donde más tiempo se quedó. De esas apariciones escogimos un par donde se puede apreciar todo el talento histriónico de la fallecida actriz.