Vía El Mundo.es

El preso 007 lleva 21 años tras las rejas, los últimos diez en la cárcel de máxima seguridad de Cómbita, a unas tres horas de Bogotá. “Aquí no lo pueden matar a uno, estoy bien cuidado. Fuera soy otro gallo”. Si nada se cruza en su camino, en junio o julio, John Jairo Velásquez, quien fuera el jefe de sicarios de Pablo Escobar, autor de centenares de homicidios, volverá a pisar la calle.

“Soy sobreviviente de muchas guerras, sobreviví a Leónidas Vargas (capo mafioso), un perro miserable, que murió en un hospital de Madrid, gloria a Dios. A la guerra de La Modelo (penal de Bogotá), en donde hubo 300 muertos y 100 desaparecidos (a finales de los 90, principios del siglo XXI), así que me sé cuidar. Para matarme a mí tienen que tenerlas bien puestas“.

Pregunta: Le faltan vidas para pagar lo que ha hecho, en Estados Unidos estaría en el pabellón de la muerte.

Respuesta: Colombia es una república bananera, aunque hay que tener en cuenta que yo me sometí a la Justicia (y obtuve rebajas). Pero si mato a 540 policías en Miami o al que va a ser candidato a la presidencia (de EEUU) no hay arreglo. (Pablo Escobar y su gente asesinaron a candidatos presidenciales colombianos)

P.: ¿La cárcel es el doctorado del criminal o puede reinsertarse?

Soy sobreviviente de muchas guerras […] Me sé cuidar”

R.: Aquí hay unos planes del Inpec (Instituto Penitenciario), he hecho unos diplomados. Tengo 50 años, estoy preparado para ser el bandido más grande de Colombia y darle un vuelco a la mafia para regresar a los tiempos de antes, y si usted me falló,mato a toda la familia. Pablo Escobar decía: “Un bandido que quiera ser un bandido completo tiene que hacer un año de cárcel cada diez años”. Yo llevo Magister. Pero tomé la decisión, me dieron la oportunidad (de reinsertarme), les dije a unos niños que vinieron a Cómbita que no es bueno matar. Estudien, consigan un empleo bueno y van a disfrutar su casita así sea humilde.

P.: Ningún mafioso que sale de la cárcel vive mucho.

R.: Hay una cosa muy clara, estoy retirado del crimen, pero si yo veo que vienen tres tipos a matarme, les doy más plomo que mi Dios paciencia.Tampoco me voy a esconder como una rata, yo salgo a la calle y me como mi helado, mi cerveza fría cuando pase la condicional… Me sé cuidar. Y yo a la muerte no le tengo demasiado miedo, prefiero morir en una lluvia de balas que enfermo, tirado en una cama, porque yo realmente estoy solo.

P.: ¿No tiene contacto con su familia?

R.: No, yo no hablo con mis hermanos, están desconectados conmigo, son profesionales, llevan sus vidas. Mi papá murió hace un año, lo mató un carro; mi mamá tiene Alzheimer. Y mi hijo tiene 18 años y vive en Estados Unidos.

P.: Vuelvo a lo de antes, tarde o temprano a los que salen de la cárcel los matan.

Estoy retirado del crimen, pero si yo veo que vienen tres tipos a matarme, les doy más plomo”

R.: Ningún otro bandido en el mundo fue capaz de enfrentar al Estado como Pablo Escobar, pero no lo enfrentó solo, los que salíamos a matar éramos nosotros. Teníamos encima a los Pepes (perseguidos de Pablo Escobar, otros matones aliados con autoridades), la Infantería de Marina, los ingleses, a los israelíes, a los americanos… Todo el mundo dice que son bobos, ¡las huevas! Esa gente es jodida. Si fui capaz de defenderme en esa época, puedo defenderme ahora. Yo no tengo lastre, no tengo mujer, no porque sea homosexual, como dijo Santofimio (político colombiano, asesor de Pablo Escobar), le dije, présteme su mujer y verá.

P.: ¿Dónde residirá? Nadie querrá ser su vecino y todos lo conocen.

R.: La gente me saca muy fácil aquí en Cómbita, pero mucha gente del común no ve ni televisión ni lee periódicos. Y si estoy en la calle y me dicen ‘Popeye’, yo le digo: “ese no soy yo”.

 

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