Un hombre “peligroso” y de “cuidado”. Así describe el ministro del Interior peruano, Wilfredo Pedraza, a Ramón Castillo, el líder de la secta de Colliguay sindicado como el autor intelectual de la incineración de un lactante.

Según los datos que maneja la PDI, Castillo se encontraría en el Cusco, por lo que sobre él hay una orden de captura internacional.

Pedraza afirmó en El Mercurio que “los hechos que se le imputan (a Castillo) hacen que el tratamiento hacia él sea el de una persona que constituye un riesgo. Es peligroso, no es un caso cualquiera”.

Según los datos de migración de la PDI, el líder de la secta abandonó el país el 12 de febrero. Castillo viajaba regularmente a Perú, se presume que para buscar ayahuasca, la drogas que utilizaba durante sus ritos de sanación.

El rastreo del prófugo lo realiza un equipo especial de la policía peruana, especialista en homicidios e inteligencia. En las últimas horas, la notificación de la Interpol cambió de azul al rojo, lo que significa que se le solicita a la policía periana la detención de Castillo para su extradición, mientras antes sólo se les pedía informar a la PDI si el requerido se encontraba en Perú.