En junio de 2011, en medio del caso Karadima, la congregación Purísimo Corazón de María se vio afectada por una grave denuncia: el cura Manuel Hervia y la madre superiora, Pablina Celedón, eran autor y coautora de violación y abusos sexuales a niñas de entre 4 a 13 años, en el hogar San Francisco de Regis. Tanto Hervia como Celedón fueron inmediatamente separados por la superioridad eclesiástica y el Ministerio Público inició una investigación en la que se hizo parte del Servicio Nacional de Menores (Sename) y el Centro de Atención Jurídica Especializada (Cajes).

La fiscalía, en aquella oportunidad, allanó las piezas de ambos religiosos y se le incautaron los computadores, teléfonos celulares y todo aquello que pudiera revelar alguna información a la causa.

Sin embargo, y pese a todo el despliegue y las denuncias, este martes el fiscal Centro Norte Marco Mercado, en una audiencia ante el juez Ponciano Salle del Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago, formuló la decisión de “no perseverar” que, en los hechos, detiene la investigación, porque con todos los antecedentes recogidos hasta ahora, después de casi dos años, no fue posible acreditar lo sostenido por el Sename y el Cajes, ni menos por las víctimas.

La argumentación de Mercado ante el tribunal fue concreta: no había pruebas que permitieran acreditar la credibilidad de los relatos, ni menos avalar las imputaciones de las ex profesoras Edith Vega e Iris Quiroz, quienes antes de la denuncia habían sido despedidas por malos tratos a las menores.

Mercado aseguró que durante la sustanciación de la indagatoria descubrieron “actos de intervencionismo” de parte del Cajes y del Sename en los informes de credibilidad que buscaban hacer cuadrar los relatos con los hechos y así contaminar el caso. El perseguidor argumentó que se enteró de la situación gracias a que por equivocación le llegó un correo electrónico del Cajes donde se daba cuenta de comunicaciones con los especialistas a cargo de los peritajes.

Por estos hechos, fuentes de la Fiscalía indicaron a este diario que se evalúa el inicio de una investigación contra los presuntos responsables.

EL VIDEO QUE NO FUE

Otro hecho anómalo en el caso lo constituyó una supuesta grabación que hizo el OS-9 de Carabineros a una menor, registro que fue ofrecido a la fiscalía como prueba clave, pero que finalmente nunca existió.

En la audiencia llamó la atención que los abogados querellantes del Sename no estuvieran presentes, a diferencia del Cajes que a través del profesional Marcelo Castillo intentó revocar la decisión del Ministerio Público que finalmente fue acogida en su totalidad por el tribunal.

Castillo fue inquirido sobre la imputación del fiscal Mercado en contra del Cajes y el Sename. Al respecto descartó cualquier intervención en el caso y explicó que las coordinaciones siempre se realizan en casos como éstos.

Al término de la audiencia el tribunal levantó las medidas cautelares que pesaban sobre Hervia y Celedón.

COINCIDENCIAS SOSPECHOSAS
Hervia, el sacerdote que fue imputado, no es cualquier religioso. Se trata de quien denunció a monseñor Javier Cox de haberlo descubierto “in fraganti” en una “relación homosexual” la que calificó de “abuso”, en una entrevista (http://www.theclinic.cl/2011/04/07/sacerdote-manuel-hervia-%E2%80%9Cdescubri-al-obispo-cox-en-una-relacion-homosexual%E2%80%9D/) que otorgó a la revista The Clinic en abril de 2011.

Cox, luego de esta denuncia que Hervia realizó en la nunciatura, viajó a Alemania donde se recluyó.

En la misma entrevista Hervia fue consultado respecto de su propia situación. “¿Si la justicia lo declara inocente?”, fue la pregunta respondió con un categórico “creo que tengo que volver. No he hecho ningún daño”.

Lea la entrevista del cura Hervia de 2011
http://www.theclinic.cl/2011/04/07/sacerdote-manuel-hervia-%E2%80%9Cdescubri-al-obispo-cox-en-una-relacion-homosexual%E2%80%9D/