Las autoridades estadounidenses investigan hoy el aterrizaje violento de un avión de Asiana que dejó al menos dos personas muertas y cientos de heridos en el aeropuerto internacional de San Francisco.

El Boeing 777, con 291 pasajeros y 16 tripulantes a bordo llegaba en el vuelo 214 originado en Shanghai (China) y con escala en Seúl (Corea del Sur), cuando aparentemente golpeó una barrera en la cabeza de la pista 28 del aeropuerto, unos 20 kilómetros al sur de San Francisco.

Los investigadores de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NSTB, por su sigla en inglés) llegaron anoche al aeropuerto cuyas operaciones quedaron suspendidas por tres horas, lo cual afectó cientos de vuelos y aeropuertos de todo el país.

El agente especial del Buró Federal de Investigaciones (FBI), David Johnson, indicó que el incidente no parecía ser resultado de un acto criminal o de terrorismo.

“Bajamos demasiado, demasiado pronto”, dijo al diario The Los Ángeles Times uno de los pasajeros, Benjamin Levy, quien por la ventanilla junto a su asiento vio los muelles de la bahía y pensó que estaban demasiado cerca del avión.

Según el relato de Levy, el piloto trató de acelerar los motores “justo cuando estábamos a dos o tres metros del agua” y eso puede haber elevado la cabina y bajado la cola del avión haciendo que la porción trasera golpeara una de las barreras que separan la pista de la Bahía de San Francisco.

Los vídeos captados por testigos muestran que la sección de timón del avión se desprendió y la nave se deslizó sin tren de aterrizaje sobre la pista y hacia un pastizal donde quedó envuelta en una densa columna de humo blanco.

El vicecónsul general de Corea del Sur en San Francisco, Hong Sung Wok, confirmó que las dos víctimas fatales viajaban con pasaporte chino, pero no dio detalles sobre sus edades o género.

La jefa del Cuerpo de bomberos de San Francisco, Joanne Hayes White, dijo que las dos víctimas fueron halladas muertas en la pista, pero no era claro si habían sido expelidas de la nave o sacadas por otros pasajeros.

Cuando llegaron los equipos de socorro otras personas salían el agua de la Bahía, pero dado que el choque ocurrió sobre tierra, Hayes White especuló que quizá algunos pasajeros se zambulleron para apagar las llamas en sus ropas.

La mayoría de los ocupantes del avión evacuó la nave por sus propios medios, saltando a las rampas inflables, y al menos 182 personas recibieron asistencia médica en hospitales del área.

Cuarenta y nueve de esas personas sufrieron heridas graves. La aerolínea, que tiene sede en Seúl, detalló que entre los pasajeros había 77 ciudadanos coreanos, 141 chinos, 61 estadounidenses y un japonés.

“Las heridas son del tipo que pueden verse después que se estrella un avión o hay un incendio”, dijo a la prensa Rachael Kagan, portavoz del Hospital General de San Francisco, donde había seis pacientes en condición crítica.

“Hay muchas quemaduras, fracturas y lesiones internas”, añadió.

Según la emisora local KTVU, 34 heridos están ingresados en el Hospital General de San Francisco, de los cuales 23 son adultos y 11 niños. Cinco de ellos están en estado crítico.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, fue informado del suceso y dirigió su “pensamiento” y sus “plegarias” a todos los familiares que han perdido a un ser querido y a los afectados por el accidente, según un comunicado de la Casa Blanca.

El último accidente grave de aviación ocurrido en EE.UU. se produjo el 12 de febrero de 2009, cuando un vuelo operado por Colgan Air se estrelló en una vivienda cerca de la ciudad de Buffalo, en el estado de Nueva York.

En el accidente murieron las 49 personas que viajaban a bordo y un habitante de la casa donde se cayó el avión.