Vía Yorokubu

Peter les pedía que se sentaran delante de la cámara y pensaran en la experiencia que estaban a punto de empezar. “Reflexiona sobre lo que estás buscando, ¿qué quieres sacar de aquí?”, proponía. Acto seguido disparaba. Todas las imágenes son retratos en primer plano sobre fondo blanco. Todos los retratados parecen personas normales, jóvenes y viejos, hombres y mujeres. En sí, son rostros que carecen de interés, no dicen nada, podrías ver a cualquiera de ellos por la calle, cualquier día y ni siquiera pensarías en volver la cabeza.

Pero los planes de Peter iban más allá. El fotógrafo sabía que sus modelos estaban por empezar un curso de meditación y les propuso tomar sus caras antes y después de la experiencia. La imagen posterior da sentido a la primera: el cambio en cada rostro es más que notable y Peter pensó que aquello era interesante.

Hace 25 años, Peter Seidler empezó a estudiar budismo. Hace cinco, empezó a dar clases de meditación. “Comencé con todo esto por curiosidad y después vi que estaba interesado en la naturaleza de la mente humana: qué es y dónde yace”, explica por correo electrónico. Fue ese interés el que le hizo desarrollar Before & After y plasmar la evolución gestual de 25 rostros en Los Ángeles. “Me interesaba saber concretamente si la experiencia subjetiva de concentrarse en uno mismo y tomar conciencia del propio ser podía medirse”, añade.

Lo es.

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