foto: Shiho Fukada

 

En Japón, los precios de la vivienda son bastante elevados. A razón de esto, muchos empleados menores, subempleados o simplemente japoneses cagados de plata, han optado por una opción más barata: cabinas de cibercafé.

Así es: sin ventanas, ni cocina, sólo un pequeño baño con ducha y servicio de lavandería. A estas altura se han convertido en cibercafé-hoteles, cobrando cerca de 20 euros por noche según publica Lainformación.

Según el sitio, cifras del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar Social de Japón, develan que 5.400 personas habitan indefinidamente en este tipo de lugares, cuestión bastante preocupante dada la precariedad que implica esta forma de vida.

“Encontrar vecinos que me dejaran hacerles fotos no fue fácil. En 2009 comencé a esperar fuera de los cibercafés por la noche, acercándome a la gente que llegaba con sus maletas”, explica Shiho Fukada. La fotoperiodista de origen japonés ha desarrollado su proyecto en parte gracias al Centro Pulitzer.

“La gente que vive en los cibercafés no están orgullosas de ello y quieren mantener su situación y condiciones de trabajo en secreto”, dice Fukada en su reportaje para Bloomberg Businessweek. En el artículo recoge la experiencia de tres japoneses acostumbrados a dormir en un cibercafé-hotel.