Taty Segura, vedette chilena que con su 1.80 de estatura compitió con las grandotas argentinas y le fue bien. Viajó a Europa en gira de estudios acompañada, naturalmente, por un admirador y mecenas.



La gran vedette argentina Moria Casán, volvió locos a los “peladitos de primera fila” del Bim Bam Bum con sus “gloriosos pechos”, “hechos a mano”, literalmente.

Thelma Tixou, vedette argentina que llamaban “la chica del cuerpo de oro”. Medía 1.90 y un cuerpo y un cabello rubio natural. Su camarín, diariamente, se inundaba de ofrendas florales.

Nélida Lobato, vedette argentina, con un físico impresionante y un vestuario fastuoso. Fue la primera vedette de Sudamérica en actuar como primerísima figura en el “Lido” de Paris.

Patty Cofré llegó al teatro con su bella carita y sus opulentas curvas. Bailaba, pero le descubrieron una mejor ubicación en el escenario: hacer sketch junto a los humoristas. Allí dejó de lado bikinis y plumas.

La vedette argentina Christian Collivino, contratada por un mes y que, por su éxito, tuvo que alargar su estadía por seis meses. A su regreso a su país se llevó un “souvenir”: un novio chileno.

Buddy Day, dueño del Bim Bam Bum, bromea con Cocinelle, que hizo noticia a nivel mundial por ser el primer hombre operado que se convirtió en mujer. Gran artista, cantaba, bailaba y contaba sabrosos chistes. Convencía como mujer “hecha y derecha”.

La vedette Martita Erices quiso hacer algo diferente en un reportaje y la disfrazamos de Lady Godiva, arriba de un brioso caballo, en los faldeos cordilleranos de El Arrayán.

El enano mexicano Tuntún era un artista completo, hermosa voz, excelente bailarín, buen contador de chistes y un gran galán con todas las chicas del teatro. Esta pose la sugirió él, con dos “amigas con ventaja”, según dijo.

La “papa” en el camarín. Ella es Ruth Keller, pero la apodaron la “Paillaco”, porque en ese pueblo sureño la descubrió el cómico Manolo González, luego de divisarla con un sweater amarillo en la calle.