Texto de Jon Lee Anderson publicado por nuestro medio asociado de la red ALiados El Puercoespín

Los diplomáticos han utilizado por largo tiempo expresiones ingeniosas para evitar la admisión de verdades inconvenientes y a veces palmarias que podrían comprometer o avergonzar a sus naciones. Mientras que se prefiere la astucia, mentir a cara descubierta es también parte del protocolo. Cuando el canciller ruso Sergei Lavrov dice, por ejemplo, como ha estado dispuesto a hacer durante el último año, que el embarque de armas rusas para el régimen de Assad en Siria no es de naturaleza ofensiva sino el mero cumplimiento de una viejos pedidos todavía vigentes –realizados mucho antes de la guerra civil en que se halla el país–, está, muy probablemente, mintiendo.

Es difícil saber, todavía, por qué Cuba habría querido subir en secreto dos cazas MiG-21, quince motores MiG y dos baterías de misiles antiaéreos de la era soviética a un carguero de Corea del Norte, el Chong Chon Gang, para luego esconderlos bajo diez toneladas de azúcar negra cubana. Pero la explicación que ofreció rápidamente el canciller cubano el martes (16 de julio de 2013), un día después de la dramática toma del barco por suspicaces autoridades panameñas en la entrada atlántica al Canal de Panamá, estuvo entre lo decididamente extraño y lo apenas creíble. El cargamento era, sí, de Cuba, dijo el comunicado de la Cancillería, y consistía en “armas defensivas obsoletas” que estaban siendo enviadas a Corea del Norte para “reparaciones”. Si la misión del Chong Chon Gang era tan prosaica, el capitán ciertamente exageró cuando, en el momento en que los panameños abordaron su nave, intentó suicidarse cortándose la garganta, mientras sus tripulantes resistían contra sus captores.

El Chong Chon Gang, se reveló, es un navío conocido como dudoso, habiendo sido detenido e inspeccionado con cargamentos sospechosos en varias otras ocasiones. En 2009, fue visto en la base naval rusa de Tartus, en Siria. Un año después, fue hallado transportando drogas a Ucrania. Se sabe que Corea del Norte opera una flota de barcos de este tipo: se sospecha que los usa para conseguir divisas transportando armas en el mercado negro a través de los mares. También hay evidencia que sugiere que Corea del Norte está en la búsqueda de componentes de misiles, como parte de su esfuerzo para construir uno capaz de transportar una de sus cabezas nucleares. El país está sometido a sanciones de la ONU por sus programas de armas nucleares y desarrollo de misiles, de modo que los Estados miembros tienen prohibido enviarle misiles. Es decir que si se descubriera que la declaración de la cancillería cubana era falsa, Cuba se hallaría en flagrante violación de sus obligaciones con la ONU. Y así es que el comunicado contenía una solemne reafirmación del compromiso de Cuba con “la paz, el desarme, incluyendo el desarme nuclear, y el respeto por la ley internacional”.

Las autoridades panameñas comenzaron a sospechar del barco después de que dejó la costa pacífica de Rusia y, en junio, pasó a través del Canal hacia el Caribe. Luego desapareció. El sistema de rastreo satelital de la nave parece haber sido apagado intencionalmente durante las últimas etapas de su viaje a Cuba, el tiempo que pasó en puerto allí y hasta su reaparición, el 10 de julio, en el Canal.