Ayer la Comisión de Constitución del Senado anunció con bombos y platillos la aprobación del nuevo sistema electoral que reemplazará al binominal, si el acuerdo entre la oposición más RN pasa todos sus trámites legislativos. De esta forma, el acuerdo transversal -que sólo rechaza la UDI- permitirá que desde el 2017 la mayoría del Congreso sea integrado por parlamentarios electos sin binominal bajo la misma fórmula en que se eligen los concejales: la cifra repartidora.

En conversación con The Clinic OnLine, el presidente de la Comisión de Constitución, Patricio Walker (DC), defendió el proyecto y respondió al ex presidente Ricardo Lagos, quien llamó a frenar la iniciativa y esperar a que asuma el nuevo gobierno para aprobar un sistema mejor que el que está en trámite, que según el ex mandatario “mantiene el empate del binominal” al “seguir eligiendo parlamentarios pares”.

Según Walker, quien señala que “las grandes reformas se realizan al comienzo y al final de los gobiernos”, el momento preciso es ahora; debido a que está el “compromiso de Renovación Nacional, que se arrepintió después de las Municipales por lo mal que les fue. No queremos que pase lo mismo”. Además, el parlamentario asegura que el proyecto “está aprobado por el comando de Bachelet”, lo que lo validaría para ser la fórmula definitiva de cara a las parlamentarias de 2017 y no sufrir cambios en la eventual segunda administración de la ex Onu Mujer.

A continuación, las claves para entender el enredado nuevo sistema explicadas por Mauricio Morales, Director del Observatorio Político Electoral de la Universidad Diego Portales y asesor de la iniciativa que apuesta por ser el histórico reemplazo de la obra de Jaime Guzmán.

¿Cuántos parlamentarios se elegirán si se aprueba el nuevo sistema?

178. En la Cámara de Diputados se pasaría de 120 a 134 honorables en 31 distritos (ahora son 60); mientras en el Senado se elegirían a 44 representantes (ahora son 38).

Entonces, ¿se pasa de un sistema binominal a uno proporcional corregido?

Falso. Tanto el binominal como el nuevo sistema pertenecen a la familia de los proporcionales. Es erróneo llamarle “proporcional corregido” o “semiproporcional”. Este es un sistema proporcional y la idea es avanzar en mayor proporcionalidad, eligiendo una mayor cantidad de representantes en la mayoría de los distritos.

¿Cómo se elegirán los diputados?

Depende. Para la Cámara de Diputados habrá sólo cuatro distritos que elegirán dos cupos; 18 de cuatro y nueve de seis. Los distritos que seguirían con un sistema binominal son los de Arica, Iquique, Aysén y Magallanes. El binominal queda prácticamente extinguido, sobreviviendo sólo en las regiones extremas donde no hay posibilidad de elevar el número de cupos dado el volumen de población. Para algunos críticos, entre los que destaca el ex Presidente Lagos, esta reforma no haría más que reproducir lo que ya tenemos. Grueso error. Un manual básico de sistemas electorales indica que en la medida en que aumenta el número de escaños a repartir por distrito, disminuyen las barreras de entrada para partidos nuevos. Por tanto, al elegir más representantes, necesariamente aumenta la incertidumbre y, por añadidura, la competencia.

Si el sistema es aprobado, el 95% de los chilenos elegirá diputados sin binominal.

¿Y el Senado?

En el Senado habrá diez regiones que seguirán eligiendo con el sistema binominal: la I, la II, la III, la IV; la Sexta, la de Los Ríos, la de Los Lagos, la de Magallanes, la de Aysén y la XV.

Por otra parte, las dos circunscripciones de la Región Metropolitana pasarán de elegir dos a elegir cuatro, sumando ocho en total. Por último, la quinta, séptima, octava y novena seguirán eligiendo a cuatro senadores; pero ahora convertidas en una sola circunscripción, lo que las exime de binominalidad.

De este modo, más de la mitad del Senado (24 senadores) será electo en un sistema electoral distinto al binominal. Considerando los tamaños de cada circunscripción, casi el 75% de los chilenos votará por senadores en un sistema no binominal. Es un avance muy significativo, aunque el ideal sería incrementar el número de senadores para regiones, particularmente la Quinta y Octava.

¿Qué fórmula matemática elegirá a los parlamentarios en las zonas donde no riga el binominal?

La fórmula matemática que elegirá a los parlamentarios es exactamente la misma de los concejales. Se usa la cifra repartidora. Por ejemplo, en los distritos que elijan seis diputados se divide tres veces el porcentaje de cada lista, para obtener 12 valores. De ahí, se eligen los seis más altos. Si una lista sacó el 50%, se llevará la mayor cantidad de escaños. Es decir, los candidatos electos dependen del caudal de votos que obtengan las listas.

A mayor cantidad de cupos electorales por distrito, mayor es la dispersión de votos y mayor la posibilidad de elección de las listas chicas.

¿Con cuánto porcentaje se aseguraría un candidato ser electo?

También depende. En los distritos donde se eligen seis diputados, basta con el 14%. En los distritos que eligen cuatro diputados, basta con el 20%; mientras que en los que siguen binominales se requiere el 33,4% para tener garantizado un escaño.

Entonces, la barreras de entrada son más bajas. Habrá más candidatos, por lo tanto más dispersión de votos, lo que permitiría a fuerzas como el PRO llegar de forma más fácil al Congreso.

¿Con cuánto porcentaje se aseguraría un doblaje?

Para obtener 4 de los seis se requiere un 58% de los votos como lista. Para obtener tres de cuatro se necesita un 60%. Con el sistema binominal, se requiere el 66,6% de los votos más uno.

Si a esto se le suma la dispersión de votos, será mucho más factible que se produzcan doblajes.

Según Morales, “con lo votos de la oposición más RN alcanza” para asegurar que el sistema comience a regir en las parlamentarias de 2017, lo que terminaría con 28 años y siete elecciones de reinado del binominal.