Vía ABC.es

Para la mujer, alcanzar el clímax durante el acto sexual es una tarea mucho más laboriosa que para el hombre. Ellas, eso sí, juegan con una baza a favor muy importante: su cuerpo contiene un mapa infinito para descubrir rutas orgásmicas.

Por tanto, el placer en el cuerpo femenino puede encontrarse en muchos sitios. No se reduce a una sola manera, sino que hay siete caminos y formas para elegir. Teniendo en cuenta que el orgasmo femenino no dura más de doce segundos según apuntan diversos estudios, ¿cómo podemos explotar entonces todas esas posibilidades que nos brinda la naturaleza humana?

El pecho y los pezones

Los senos y los pezones se encuentran llenos de terminaciones nerviosas, lo que los convierten en una de las zonas más sensibles al tacto y, por tanto, un punto de gran excitación para las mujeres. Se pueden estimular con los dedos y con la boca, a través de caricias suaves, lamiéndolos o con mordiscos suaves. Cabe recordar que no todos lo senos son iguales, por lo que no todos responden de la misma manera a los diferentes estímulos.

Algunos expertos consideran que es el segundo orgasmo más frecuente. Sin embargo, es un tipo de placer que no tiene la relevencia que se merece en las relaciones sexuales ya que la mujer alcanza antes el éxtasis estimulando el clítoris o el punto G. Eso sí, siempre hay que tener en cuenta una cosa: no hay que concentrarse solo en el pezón. El seno es un todo, y hay que trabajarlo por completo.

Orgasmo clitoriano

Durante mucho tiempo se ha considerado el placer clitoriano como algo superfluo, pensando que el placer vaginal es el único «auténtico». Esta afirmación es, sin embargo, incorrecta.

El orgasmo clitoriano es el que experimentan la mayoría de las mujeres durante el sexo ya que la función del clítoris es, única y exclusivamente, proporicionar placer. Se encuentra en la zona donde se unen los labios menores y tiene el mismo número de terminaciones nerviosas que el pene.

Pese a que muchos hombres lo desconocen, la penetración vaginal no suele ser suficiente para llegar al orgasmo. Es necesaria también la estimulación del clítoris de forma oral o por medio del tacto. También se puede utilizar algún juguete sexual. Si se hace bien, supone una fuente inagotable de goce y de placer para la mujer.

Orgasmo vaginal

Este tipo de placer es poco común y difícil de alcanzar. Para llegar a él, no basta sólo con la destreza del hombre en la cama o los juegos eróticos que puedan practicarse. Aunque vaya contra el tópico, aquí el tamaño del pene sí es importante, ya que mientras más profunda y enérgica sea la penetración es más fácil estimular el cuello del útero. Además, las sensaciones que se experimentan no son tan intensas como en el clitoriano, ya que las zonas que se estimulan son menos sensibles.

Una buena técnica para llegar al placer es utilizar un juguete erótico de gran tamaño y algo de lubricante para hacerlo más complaciente.

El siempre perseguido «Punto G»

El orgasmo máximo que puede experimentar la mujer es a través de la estimulación del llamado «Punto G», situado dentro de la vagina, encima del hueso púbico. Se llama así gracias a la primera letra del apellido de Ernst Grafenberg, un médico alemán que descubrió este «mágico» rincón del placer en la década de los sesenta.

Al estimular esta área rugosa se puede llegar a profundos e intensos orgasmos. Puede hacerse a través de la penetración, utilizando los dedos o con algún juguete erótico. Algunas hipótesis apuntan a que el «punto G» es en sí una extensión del clítoris y que esto es la causa de los orgasmos vaginales.

Punto U

Se habla poco de este punto, pese a que la intensidad del orgasmo puede llegar a ser similar al del punto G. Se trata nada más y nada menos que… ¡de la uretra! Se encuentra cerca del clítoris y la mejor forma para estimularlo es manualmente, aunque también se puede hacer a través del sexo oral.

De forma individual, la mujer puede estimularlo con caricias circulares de arriba abajo. Ya en una relación sexual, la forma más fácil de acceder al orgasmo con este punto es separando los labios vaginales para que, con la lengua o los labios, sea más fácil acariciar la zona.

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