En plena etapa de investigación, el fiscal Juan Pablo Pereira, quien lleva el caso de Martín Larraín Hurtado, hijo del senador Carlos Larraín, ha recibido la información de que tanto la defensa del joven de 24 años, que atropelló y dio muerte el 18 de septiembre a Hernán Canales (39) en Curanipe y luego se dio a la fuga, como el representante legal de la familia de la víctima, Gonzalo Bulnes, cuentan con testigos que serían claves para dilucidar las circunstancias del accidente.

Según información que recopiló The Clinic Online, se trata de cinco nuevos testimonios: tres en contra del estudiante de Agronomía y dos a favor de él.

En abogado de la familia Canales, que se apresta a presentar una querella criminal en el tribunal de garantía de Chanco, afirmó a este medio que tres personas están dispuestas a declarar que vieron a Larraín Hurtado consumir abundante alcohol en las fondas en las horas previas al atropello. Bulnes declinó entregar las identidades de las personas que prestarán testimonio ante el fiscal Juan Pablo Pereira, quien lleva el caso, con el fin de proteger su estrategia procesal.

PRESUNCIÓN SUFICIENTE
Los testigos de Bulnes pueden poner en aprietos a Larraín hijo, quien está formalizado por cuasidelito de homicidio, no auxiliar a la víctima y huir del lugar sin informar a la autoridad.

Junto a él también fueron imputados por el perseguidor penal los acompañantes de Larraín, bajo el delito de obstrucción a la investigación. Se trata de Sebastián Edwards Grez y Sofía Gaete, quienes tampoco auxiliaron a la víctima dirigiéndose a la comisaría local donde entregaron información falsa para evitar la acción de la justicia. Básicamente indicaron que el vehículo responsable del accidente había sido una camioneta doble cabina color blanca, mentira que duró poco, ya que en el sitio del suceso quedaron restos de pintura amarilla, precisamente el color del jeep Toyota 4×4 cuyo propietario es Larraín junior.

Pues bien, cuando los testigos declaren que este último bebió en las fondas cercanas al lugar del accidente, la situación procesal podría cambiar del cielo a la tierra. Sucede que el testimonio permitirá al fiscal sumar un nuevo elemento para acreditar que Larraín chico conducía esa fatídica noche en estado de ebriedad, aún cuando no tenga una alcoholemia.

Ello dado que en los antiguos juzgados del crimen -cuya acción terminó en junio de 2005- cuando una persona no se realizaba la alcoholemia, debía probarse cuánto copete llevaba en la sangre para establecer si iba curad al momento del accidente.

Sin embargo, en el nuevo sistema, la declaración de los testigos, más la huida de Larraín y el peritaje que indica que iba a exceso de velocidad, podría ser una presunción suficiente para que el Ministerio Público lo reformalice y agregue el ilícito de manejo en estado de ebriedad, cuestión que haría subir la pena.

DOS TESTIGOS VISUALES
A favor de Larraín, en tanto, habrían ya entregado testimonio el viernes, según confirmaron fuentes de la fiscalía a The Clinic Online, dos personas que, sostienen cercanos al presidente de RN, habrían presenciado el incidente.

La historia es así: Durante la tarde del miércoles 25 Carlos Larraín recibió un inusual llamado de un candidato a senador del partido.
El contacto no fue para hablar de la campaña política, si no para relatarle que lo había contactado un tío de un par de jóvenes quienes habrían confesado que fueron testigos del atropello y que sólo relataron su experiencia a una semana de lo ocurrido.
Los hechos fueron comunicados a Larraín con el objetivo de que éste incorporara el insumo –considerado clave por la familia del imputado- en la estructuración de la defensa.

La versión de los muchachos -cuyo nombre también permanece en reserva- es, según la familia Larraín, que se encontraron caminando con Canales en estado de ebriedad y, para evitar que fuera embestido por un vehículo, como finalmente ocurrió, le dijeron que se fuera por la berma con ellos. Sin embargo, en algún minuto Canales habría cruzado, momento en que fue arrollado por Larraín. Sobre por qué no prestaron auxilio, la explicación es que “se horrorizaron y decidieron huír”.

Larraín contrató al penalista Rodrigo Ávila, del estudio de Hugo Rivera, quien contactó al ex jefe de la SIAT de Carabineros, el perito Julio Bahamondes. Se trata del mismo que realizó el peritaje que salvó de la cárcel al arquero de la Universidad de Chile, en el juicio que enfrentó por atropellar borracho a Macarena Casassus, quien murió en el lugar del accidente.