Vía UnTipoSerio

Este artículo no debería sorprender a nadie. Todos los hombres tenemos a una (o varias) amiga(s) a la que le tenemos ganas.

La cuestión es: ¿cómo transgredir esa frontera de la amistad sin quedar como un idiota? ¿Cómo lograr que ella quiera lo mismo que tú quieres? ¿Cómo lograr que ambos se digan a sí mismos la siguiente mentira: “a veces la amistad está sobrevalorada”?

¿Recuerdan el episodio de Seinfeld en que Jerry y Eleaine acuerdan ser “amigos con derechos”, establecen una serie de normas que en un principio ambos estaban de acuerdo en cumplir y luego todo sale mal? Bueno, los siguientes consejos que te daremos llevan precisamente a evitar esa situación de confusión donde, por probabilidades, tú llevas las de perder y quedar como el “malo” de la situación.

En primer lugar: no lograrás compartir la cama con ninguna mujer si no la haces sentir especial

No puedes pretender plantearle de buenas a primeras el posible escenario a tu amiga donde van a tener sexo como si hablaran de una transacción monetaria. De una manera u otra, debes dejarle claro que te parece atractiva, que ella tiene algo que te encanta y que te fijaste en eso desde el primer día en que la conociste, a pesar de que luego se desarrolló entre ustedes una amistad… probablemente por razones que tú no controlaste (tenías novia en ese momento / ella tenía novio en ese momento).

En fin, dile que es atractiva. Dile que es interesante. Dile todas las cosas que te gustan de ella. Escúchala y demuestra interés por sus cosas. Solo así ella podrá empezar a verte de manera distinta.

Segundo: sé cariñoso, un poco más de la medida justa, pero sin exagerar

¿Cómo lograr esto? El medidor más exacto es el abrazo. Recuerda que la excitación sexual de ellas depende de los estrógenos y la oxitocina. Al librarse en su organismo, producen una sensación de bienestar y confianza. Abrazarla durante unos 20 segundos ocasionalmente podría hacer que ella se vaya sintiendo atraída cada vez más hacia ti.

Pero no exageres: no quieres ser el amigo “baboso” y “tocón” que no pierde oportunidad para meter sus manos donde no debe.

Tercero: diviértanse juntos (esto es obligatorio)

Haz que se olvide de sus preocupaciones. Llévala a un sitio donde ambos puedan pasarla bien y en un terreno propicio donde la frontera de la amistad entre en un estado ambiguo: desde un parque de diversiones para “rememorar” la infancia hasta ver una película divertida que puedan comentar luego (es muy valioso si compartes el humor con tu amiga, casi imprescindible).

Cuando menos se dé cuenta, tu cercanía tendrá intenciones más allá de las amigables, y ella se sentirá cómoda con eso.

Cuarto: bésala en el momento menos esperado

Si llegaste a ver Annie Hall, la obra maestra de Woody Allen protagonizada por él y Diane Keaton, hay una escena donde, luego de una primera cita, ambos caminan por la calle hablando y riendo y, de repente, Allen la interrumpe y le dice que la besará de una vez porque, si llegan a la puerta de su casa, se establecerá la típica tensión incómoda en la que uno espera algo del otro pero nadie está seguro de dar/permitir esa acción.

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