De entre la centena de datos arrojados por la encuesta CEP que ayer leyó Ricardo González -coordinador del sondeo realizado entre septiembre y octubre- , hubo un ítem que pasó piola, o que pocos dieron la importancia política y cultural que tiene. Se trata del que preguntó a los 1.437 chilenos de la muestra su parecer sobre doce propuestas que andan dando vuelta en tiempos de campaña.

El ránking de aprobación es liderado por la protección a los consumidores, con un 86%, lo que no extraña en un país cuyo corazón es el consumo y que ha sufrido duros embates comerciales como los casos La Polar y la colusión de las farmacias. Pero lo que sí llama la atención, en una sociedad que hace casi 4 años eligió a un gobierno de derecha, es la alta aprobación a propuestas históricamente vinculadas a la izquierda.

En el segundo lugar del ránking, un 85% aprueba la idea de “reducir las diferencias de ingresos”. La desigualdad ha sido el sello de las candidaturas de prácticamente todos los abanderados. La cifra es comparable con la de la medición de julio-agosto, en la que sólo un 45% afirmaba que “en ninguna circunstancia se pueden aceptar altas desigualdades de ingresos”, mientras un 50% señalaba que “se pueden aceptar desigualdades de ingresos, si al mismo tiempo todos los hogares mejoran su nivel de vida”.

En el tercer puesto aparece la intención de nacionalizar el cobre, con un 83%. La idea es un eje del discurso de campaña del candidato presidencial del Partido Humanista, Marcel Claude; como también del proyecto político de Roxana Miranda, el Partido Igualdad.

Por otro lado, resalta el 74% de encuestados que dan el visto bueno a “priorizar educación universitaria gratuita”; el 73% que aprueba la “descentralización del país”; el 67% que va por una reforma tributaria; el 63% a favor de la despenalización del aborto terapéutico y en caso de violación; el 51% que quiere reformar el sistema electoral binominal; el 40% que dice sí a legalizar el consumo de marihuana y el 36% que está a favor del matrimonio entre parejas del mismo sexo.

Andrés Fielbaum, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech), cree que “esto simplemente demuestra el enorme impacto que ha tenido el movimiento estudiantil y los diversos movimientos sociales que se han alzado en los últimos años. Hace cuatro años educación gratuita era una locura y hoy de a poco se ha convertido en una verdad incuestionable: que un país que le garantiza derechos a sus habitantes es más justo y feliz. Es un paso esencial para que Chile empiece a cambiar, pero no es suficiente todavía. Porque educación gratuita no es simplemente dejar de pagar. Por ejemplo, no sirve dar más becas para un sistema igual al que tenemos ahora; sino que realmente significa que sea el Estado el que garantice el derecho a educación de calidad a todos sus habitantes”.

Asamblea constituyente

Pero el dato que más impactó en el auditorio del Centro de Estudios Públicos fue el que expresa que el 45% de los encuestados está a favor de una asamblea constituyente. La información es crucial considerando que la candidata presidencial que corre con amplio favoritismo, Michelle Bachelet, aún no especifica el método con que desea cambiar la carta magna; como tampoco ha descartado de plano la posibilidad de una AC, limitándose a calificar el mecanismo como “institucional y participativo”.

Javiera Parada, vocera del movimiento “Marca AC” en el voto, responde a The Clinic Online desde Brasil: “El 45% es una buena señal. Creo que las diversas iniciativas que estamos trabajando para que la nueva constitución sea construida por representantes de todos y todas las chilenas, bajo otras reglas que las que rigen esta constitución, han calado hondo en la población, en los partidos políticos, en la sociedad civil. Este resultado habla de la legitimidad de la idea democrática de que la nueva constitución sea hecha bajo otras reglas y con participantes de la sociedad civil y los partidos políticos”.

Sobre si esto influirá en la decisión que deberá tomar Michelle Bachelet, Parada dice que “lo que está diciendo la CEP es que Chile cambió, que aquí los chilenos queremos participar de nuestro destino político, de la construcción de las reglas que regulen nuestra vida en común. Yo creo que eso tendrá que ser oído por quien gane las elecciones. Y es una muy buena señal que hoy, sin una campaña con medios, haya tanta gente convencida de este gesto democrático y participativo. Entiendo que esto será una señal potente para que el próximo año, cuando discutamos cómo vamos a cambiar la constitución, tengamos el suficiente apoyo para encauzar este proceso constituyente a través de una asamblea constituyente”.

Sobre el resto de datos que expresan la apertura programática del país, Javiera comenta que “Chile siempre ha sido un país progresista y abierto. Lamentablemente durante muchos años vivimos bajo el miedo a opinar, a juntarnos con otra gente y soñar el país que queremos. Pero gracias a lo que ocurrió el 2011, a los estudiantes, a las regiones, a los pueblos indígenas; que han estado insistiendo en la necesidad de profundizar nuestra democracia, hoy día creemos que es posible soñar y por eso la gente hoy lo manifiesta sin miedo”.