El 13 de diciembre del año pasado, el ministro secretario general de la Presidencia, Cristián Larroulet, envió un instructivo a todas los intendentes, gobernadores y jefes de reparticiones públicas: iniciar la recopilación de datos para el traspaso de mando.

Todos ellos recibieron un documento con la ordenanza 1745 que rezaba “dar estricto cumplimiento a la ORD. 1745 del ministerio de Interior y Seguridad Pública, Ministerio de Hacienda y Ministerio Secretaría General de la Presidencia, referido al Cambio de Gobierno y el correspondiente traspaso a las nuevas autoridades. El primer informe debe ser enviado de manera digitalizada a fecha 17 de enero de 2013. El segundo informe debe ser enviado de manera digitalizada e impresa a fecha 20 de febrero de 2013”.

Más allá del error en el año -el “gobierno de los mejores” tiene tendencia a este tipo de equívocos- la indicación venía acompañada de otras peticiones hechas de modo verbal: la información destinada a facilitar el trabajo a la administración de Michelle Bachelet que asume en marzo no debía quedar guardada en los computadores institucionales, sino ser entregada impresa y con respaldo en un pendrive a los encargados respectivos y posteriormente derivada a la Segpres.

La explicación oficial es que así se permitiría centralizar de manera más ordenada todo el contenido del Estado, que incluye la ejecución de los programas –con todos los antecedentes de los beneficiarios en áreas clave como Vivienda y Desarrollo Social-, y cuantificar el gasto presupuestario.

El plazo de entrega para iniciar la compilación de información terminó la semana pasada y ya comenzó a ser derivada al mando central para que esté disponible para las nuevas autoridades y, de paso, alimentar la Fundación que está creando Piñera y que será dirigida precisamente por Larroulet.

“Es comentado que la información va a tener una doble militancia, porque efectivamente es para, republicanamente, entregar los datos que son útiles e imprescindibles al nuevo Gobierno, pero hay que ser lesos para no aprovechar esa misma base de datos cuando estás partiendo un organismo de cero. Te permite hacer el seguimiento de las políticas públicas y acceso a información sobre las políticas con mayor impacto en el electorado. Son estadísticas duras”, comenta una fuente gubernamental que ha estado al tanto de la maniobra.

La idea, relata esta fuente, es aprovechar el caudal de datos estratégicos en dos líneas: si Piñera va a la reelección, como se da por hecho en especial tras la crisis de Renovación Nacional, tener detalles de todo lo ejecutado durante todo su mandato para ser usado en campaña y comparar su gestión con la posterior; y crear una estructura de información que permita detectar cuáles son los programas más débiles y que permiten atraer votantes.

En la esquematización es, en todo, caso, un fuerte para Larroulet que por años estuvo a cargo de Libertad y Desarrollo y que asumirá en los próximos meses la asesoría del piñerismo al parlamento.

“Es normal que se haga esto de llevarse la información para la casa. La gente de Bachelet en su minuto también extrajo la información necesaria, la diferencia es que ellos entregaron poco de lo que habían recopilado”, detalla un asesor.

Desde la Segpres, en tanto, precisaron que petición de digitalizar la información no implica que no pueda quedar un respaldo en las entidades respectivas y que sólo obedece a la necesidad de aglutinar los antecedentes. También aclaran que “todo los archivos solicitados a las reparticiones del Estado son de carácter público y de utilidad para el nuevo Gobierno y lo que se hace es cumplir con la ley para ayudar a un buen traspaso”.

Los formularios

En el pendrive que recibieron las reparticiones para recopilar antecedentes hay siete grandes carpetas: áreas de gestión, de personal, financiera, de inventarios, legal, administrativa y de auditoría interna. En las subdivisiones se incluye desde el cumplimiento de programas, a las licitaciones en curso y pendientes pasando por el balance de objetivos del periodo, todo ello detallado desde 2010 a 2014.

Otra arista son las documentos con las estrategias de largo plazo y temas pendientes de la cartera, lo que facilita la labor de todo instituto que requiera fiscalizar al próximo Gobierno.