En la quinta jornada de juicio oral -realizada ayer- contra Celestino Córdova, por los incendios terroristas en el fundo Santa Isabel y Granja Lumahue en el que murieron calcinados el empresario Werner Luchsinger y su esposa Vivianne McKay, fue el turno de los peritos balísticos y médicos del Servicio Médico Legal que analizaron la herida de bala del machi.

Según la tanatóloga Viera Barrientos y la asesora médica de Labocar Olivia Escobar, Córdova presentaba una herida de bala con trayectoria de adelante hacia atrás y descendente, sólo atribuible a un arma de fuego corta y de bajo calibre, ya que de lo contrario habría sido mortal o de un daño mucho mayor en los órganos comprometidos. Esto es compatible con el arma de Luchsinger, cuya pistola levantada en el sitio del suceso es de 7.65 mm.

“Se descartó de inmediato una calibre 9 mm, ya que las heridas del acusado eran menores y a cuatro días su situación ya era ambulatoria”, dijo el Fiscal Regional de La Araucanía, Cristián Paredes.

Asimismo, durante el juicio declararon peritos balísticos tanto de Carabineros, Luis Cabezas, como de la PDI, Cristian Bizama, quienes lograron establecer, tras el rastreo en el sitio del suceso, que la presencia de una gran cantidad de munición da cuenta de la existencia en los atacantes de al menos dos armas de fuego cortas calibre 9 mm, y una escopeta.

Mientras Cabezas debió exponer el peritaje realizado a prendas de vestir usadas por el acusado al ser herido, Bizama explicó que por el daño causado por el fuego, no era posible a través de una pericia determinar si la pistola 7.65 encontrada había sido disparada, sin embargo, informó que esta tiene capacidad para 7 proyectiles y el arma tenía 4 balas en el cargador y otra en la recámara. Además fue encontrado entre los escombros un segundo cargador vacío.