El exilio cubano en Miami (EE.UU.) expresó hoy su pesar por la muerte de Huber Matos, el único de los comandantes históricos de la revolución cubana exiliado, un hombre que “luchó toda su vida por ver a su patria libre” y deja un legado de “dignidad”, “honradez” y defensa de la democracia.

“Es una enorme pérdida para la lucha por la libertad de Cuba”, pero su muerte no hace más que “redoblar los esfuerzos para que sus ideales de libertad se hagan realidad en la isla”, dijo a Efe Ramón Saúl Sánchez, presidente del Movimiento Democracia.

Añadió que “frente a la tiranía que oprime al pueblo de Cuba”, Matos (Yera, 1918) denunció siempre la conculcación de la libertad por parte del régimen y el intento de suprimir a la oposición.

Matos fue el único comandante histórico que “se separó a tiempo” de la orientación totalitaria que tomaba la revolución, tras el triunfo de la guerrilla, y que denunció en una “carta muy digna” la deriva dictatorial que marcaba el rumbo de esta, agregó el activista cubano exiliado.

Su muerte a los 95 años conmueve y, a la vez, espolea la movilización y el compromiso político para “hacer realidad sus ideales de libertad” en Cuba, enfatizó Saúl Sánchez.

En términos parecidos se expresó el Directorio Democrático, grupo del exilio que trasladó su pésame a la familia del exlíder revolucionario, a quien calificó de “luchador por la causa de la libertad de Cuba”.

“Recordamos su inquebrantable y tenaz fe en su lucha por ver a Cuba liberada y democrática. Nos parece escuchar aquellas sencillas palabras con las que expresó sus deseos para el futuro de Cuba: ‘Yo no quiero más que volver a ser un maestro para las nuevas generaciones en una Cuba libre'”, destacó ese grupo en un comunicado.

Matos falleció este jueves en un hospital Miami, tras sufrir un “infarto masivo”.

Combatió contra el general Fulgencio Batista y fue uno de los líderes más carismáticos de la guerrilla revolucionaria, al lado de Fidel Castro, hasta que sus divergencias ideológicas con la política de éste precipitaron su detención.

Tras un juicio sumario, fue condenado a una pena de veinte años de cárcel, que cumplió íntegramente.

Sus últimas palabras, según dijo a Efe su nieto, fueron para Cuba y la continuación de la lucha por la libertad en la isla. “La lucha continúa. Viva Cuba libre”, dijo en sus últimos momentos el excomandante y líder del grupo opositor Cuba Independiente y Democrática (CID) a disidentes de la isla.

Nacido en el seno de una familia humilde, Huber Matos se doctoró en Pedagogía por la Universidad de La Habana, en 1944, y, como maestro rural, la observación de las duras condiciones en que vivía el campesinado impulsó su compromiso político desde muy pronto.

Tras el golpe de Estado de Batista, en 1952, se unió a la guerrilla cuatro años después y se convirtió en uno de los líderes más carismáticos.

Hombre de principios éticos firmes, profundamente creyente, culto, valiente, cortés, austero, Huber Matos ocupó puestos de la máxima responsabilidad al lado de Fidel Castro hasta que este se hizo con el poder, en enero de 1959, y comenzaron los choques ideológicos entre ambos.

Rogelio Matos, hijo de Huber Matos, le calificó de “gran padre”, un hombre “lleno de cariño y amor” que tuvo el “valor” y la “dignidad” de enfrentarse a Castro antes que renunciar a sus principios éticos, pese a la “privilegiada” posición que ostentaba dentro de la cúpula revolucionaria.

Igual opinión expresó a Efe Pedro López, director del Partido Liberal Cubano, quien dijo que Matos era un “símbolo de la lucha por la libertad del pueblo cubano”.

“Ha sido alguien que ha dejado un legado de activismo y lucha, tesón y sueños por una Cuba democrática”,y, con su muerte, “se va uno de los grandes símbolos en la lucha contra la tiranía castrista”, puso de relieve López.

Omar López Montenegro, director de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), expresó a Efe su enorme pesar por la muerte de Matos, quien, lamentablemente, no pudo “volver a una Cuba libre de la intolerancia del castrismo”.

“Fuimos amigos personales, tal vez la última vez que lo vi fue hace un año, hablábamos muy poco… nos encontrábamos en conferencias”, expresó López Montenegro con tristeza.

Destacó que, pese a su avanzada edad, “seguía comprometido en su lucha por la libertad de Cuba”.