*Fotografías: Alejandro Olivares.

A usted la pescó harto tuíter.
-No, fíjate, no mucho. El tuíter empezó un día domingo, en el almuerzo, en mi casa. Todos me dijeron “ay, hay que meterse a tuíter, ay, hay que meterse a tuíter”. Y me metí. Y de repente dije cosas y se empezaron a producir comentarios de lo que decía.

¿La han insultado mucho en tuíter?
-Pasa por épocas. Ahora último casi nada. Pero hay gente con rabia, sin argumentos, lista para el puñete.

Usted se ha peleado en tuíter con varias personas.
-Discusiones nada más.

Con la Cecilia Pérez, por ejemplo.
-Ay, no. Se enojaron mucho, porque le dije que cómo era posible que una ministra dijera que tuviera sueño siendo las ocho de la mañana. Ella decía estoy taaan caaansaaadaaa, tengo sueño. Yo le dije, perdón, tú eres ministra de Estado, cómo puedes decir que tienes sueño. Eso no se dice. Y quedó la embarrada, todos la empezaron a defender, que las mellizas no habían dormido, que las mellizas estaban con resfrío, que yo no tenía consideración con la ministra. ¡Pero yo no tenía idea que tenía mellizas! Y sigo pensando que un ministro no comenta su estado personal, no dice me duele el brazo ni “ay, tengo tortícolis”. Pero fue una cosa divertida.

Llama la atención que usted no termine sus tuit. Deja palabras sin completar. En internet, la han agarrado para el hueveo por eso.
-Es cierto. Uno de los computadores que uso en la casa, tiene malo el teclado. Y cuando lo uso para escribir un tuit, se me salen los tuit antes de terminarlos.

¿Qué es lo más feo que le han dicho en tuiter?
-El típico insulto de vieja, tonta, desubicada, vieja loca, de vieja desubicada. Siempre es un epíteto con la palabra vieja. Pero no me importa, no tengo tiempo para darles bola.

LAS CARA LAVADA
El año pasado en tuíter, usted dijo que “con la derecha, el gobierno se puso elegante y con mujeres estupendas. Y que las mujeres de la Concertación, en general, son de cara lavada como yo”. ¿Qué quiso decir?
-Hay un tema salvaje de estilo. Y se notó en el gobierno de Piñera. Lo notabas en el centro, en el café, en las conversaciones, en los hábitos y sobre todo en la manera de vestirse de las mujeres. Obviamente, en el hombre, se nota mucho menos. Es difícil que vayas a saber que el traje es de Falabella o exclusivo. Pero en una mujer se nota si tiene dos pares de pantalones, tres blusas o 250 vestidos.

¿Cómo lo nota?
-Se nota. Uno anda con zapato negro y cartera negra, pero cuando ves a una mujer con la cartera y el zapato verde, bueno, primero tú tienes que tener el zapato y la cartera verde… Notas cuando hay una sofisticación mayor.

¿Y con la Concertación hay menos sofisticación?
-No, no, no. En los cuatro gobiernos de la Concertación, veías a mujeres estupendas, pero súper sencillas.

La Ximena Rincón es bien sofisticada y estilosa.
-Te estoy hablando de la secretaria, la jefa, la jefa de divisiones, los asesores, no sólo los ministros. En el gobierno de Piñera tú entrabas a un ministerio y te encontrabas, desde luego, con todas las mujeres de taco alto. Esa es una diferencia. Lo normal en una oficina es andar de taco bajo y cuando andas de taco alto es porque andas elegante. Es una diferencia de estilo y esa diferencia de estilo se notaba desde las ministras para abajo. Si te fijas había gente que se maquillaba todos los días. Piensa en las ministras de la Concertación. ¿Dime tú, cuántas mujeres de la Concertación se maquillan todos los días?

Dígame usted
-Yo creo que ninguna. O piénsate en la propia Michelle Bachelet.

¿Ella es de cara lavada como usted?
-Sí, Bachelet es de cara lavada como yo.

Al contrario, según su lógica, Evelyn Matthei no es de cara lavada.
-Claro. Ella se viste bien y se nota que le gusta que le digan que se viste bien. ¿Te fijas?

¿Le gusta su estilo?
-Es una mujer que tiene tiempo y plata. Y ¡obvio!, ¿por qué no? Si se quiere dar ese gusto y le gusta, no veo nada malo.

La gente en tuíter no entendió lo que quiso decir con lo de cara lavada
-La gente no lo entendió. ¿Qué estará tratando de decir?, ¿habrá gato encerrado? ¿Está diciendo que todas las mujeres de la Concertación son feas? Eso se preguntaron. Hay toda una cosa conspirativa. Cuando lo que he hecho, es hacer un comentario totalmente sociológico que me parece súper interesante. Y creo que hay una generación y un estilo de mujeres para los cuales el maquillaje nunca fue tema.

¿Y eso habla de qué?
-Eso diferencia un estilo de vida y hábito. Es una manera de ver el mundo. Y se notó, mucho, en este caso, porque la derecha hace 50 años que no estaba en el poder.

Tenían guardadas las pilchas para ese momento…
-No, si las usaban en privado. Ahora me dices la Ximena Rincón, no quiero decir con eso que la Concertación no tenga mujeres estupendas. Sí las hay. Hay mujeres estupendas en la Concertación, pero de cara lavada, ja, ja, ja. Si te fijas, por ejemplo, las mujeres socialistas son de cara lavada.

¿Cómo Isabel Allende?
-Estupenda, súper bien vestida. Pero de un estilo más institucional, mucho menos estiloso y glamoroso. Ahí tienes a una mujer que siempre anda impeque, con un peinado bien formado, pero no es una mujer que uno diría que anda híper maquillada. Y muy probablemente anda siempre de cara lavada.

Martita Larraechea, sin duda, no es de cara lavada.
-Ahí tienes una persona que no es de cara lavada, pero es muy discreta. La Martita Larraechea siempre andaba muy correcta. Pero la Soledad Alvear, que fue ministra de Relaciones Exteriores, síiii, andaba bien, pero nunca comparada con la Evelyn Matthei o la Carolina Schmidt. Cecilia Morel, en ese sentido, es mucho más concertacionista que de derecha para vestirse.

¿Por qué las mujeres de la Concertación son de cara lavada y las otras no?
-Es un estilo de vida que trasunta valores. Y la gente de la elite de la Concertación ha dedicado su vida al servicio público y están preocupadas de otras cosas. Y no tienen tiempo para el maquillaje. Y puedo entenderlo perfectamente. Es un síntoma positivo por donde se le mire…

EL ESTILO BACHELET

¿Qué le parece el estilo de Bachelet?
-Está impecable. Cero comentario.

En campaña, le dio con andar vestida de gurú, como de la India.
-Yo también cuando he ido a la India me he comprado esas cosas. Es lo más entretenido que hay ponérselas. ¡No entiendo por qué los chilenos se meten, se meten, se meten en las cosas que no corresponden! ¡Por Dios, hasta cuándo, controlan todo! Son unos controladores espantosos.

En tuíter, decían que había ido a la misma liquidación que Sfeir…
-¡Por Dios, por Dios! ¿¡Por qué diablos se meten!? Eso es de un parroquismo tremendo y estúpido. Y me da pena, de un nivel espantoso.

También hay quienes critican su sobrepeso…
-Tú llegas a decir en cualquiera de los países de la Unión Europea que una mujer tiene sobrepeso y son capaces de meterte en la cárcel. Es un comentario que no corresponde. O sea, perdón, un día me llegan a decir que estoy gorda, no sé… pero no corresponde. Perdón, pero el tema de los kilos en una mujer, después de los 40 años, es un temazo. Pero, oye, discúlpame, pero empezar a decir que una persona tiene que bajar de peso… Bueno, ¿por qué no hacemos una lista de los gordos que hay en la Concertación?

Hay varios.
-Perdón, ¿por qué no hacemos una lista de los que no tienen sobrepeso? Eso es mucho más fácil. El resto todos tienen sobrepeso. Ese es el típico comentario chileno que, cuando uno llega después de estar mucho tiempo fuera, uno dice “It´s non of your business”. O sea, no es de tu incumbencia. No. Chaaao. Todo eso es parroquial, parroquial, parroquial. Que quieres que te diga. Prefiero que Bachelet sea una buena presidenta y me importa un bledo la facha que tenga.

A propósito, de estilos de vestir. Se armó polémica porque Boric no llevaba corbata el día que juró como diputado.
-Uf, me pareció parroquial, un dolor de guata parroquial. Porque, oye, mírate los parlamentos europeos andan de un nivel de sencillez que raya en lo absurdo. Y que aquí te digan que tienes que ponerte corbata, me parece que es un elemento discriminatorio, porque en este país a la gente se la califica por lo que lleva puesto. Y no corresponde. Además, es una cosa poco relevante que la llegada de los dirigentes estudiantiles, que hicieron una cosa muy contundente como fue el movimiento estudiantil, esté simbolizada finalmente por una corbata. ¡Y, o sea, a quién le importa la maldita corbata!

EX DC
Usted militó en la DC, ¿por qué se fue?
-Nada de lo que decía la DC me interpretaba. Cuando empiezas a ver que los dirigentes de otros partidos- un día la UDI, otro día los socialistas, otro día el PPD- te interpretan más de lo que dice el señor de la DC, dices, “bueno, qué estoy haciendo en este partido”. Así que me retiré el año 94.

Y, en su caso, ¿en qué no la estaba interpretando la DC?
-El partido se volvió muy ostra, donde estaba coaptado- y sigue coaptado- por un grupo muy pequeño de gente que ha sostenido el poder y que no ha sido capaz a salir a buscar a personas que son similares a ellos. A la DC les interesa más el poder que otra cosa. La DC en los años 60 era una cuestión idealista, tira pa adelante, con gente de primer nivel, altruista. Y la DC hoy es un grupo de poder. Y no me siento interpretada por un grupo de poder que le quita el poder a otro.

Eso también pasa en casi todos los partidos. RN es un caso.
-Sí, que de tanto proteger el poder que tienen, se van quedando solos. Y RN está viviendo una crisis profunda. Se está desmembrando. RN se ha tratado mal a sí misma. Y, en general, la DC se ha dedicado a cuidar su cuarto de metro y con eso ha perdido, ha perdido, ha perdido y sigue perdiendo.

¿Está bien que existan partidos confesionales como la DC?
-La DC no es un partido confesional.

¿Cómo que no?
-Hay gente más confesional que otra. El problema de la DC no es el confesionalismo, el tema es cómo recluta a su gente, cuáles son sus idearios, cuál es el proyecto de país que quieren.

¿Funcionará el pacto que hizo con el PC?
-Se ha sobredimensionado este tema del PC. En primer lugar, el PC se acabó el año 90. No existe el comunismo. El Partido Comunista de Chile, en primer lugar, tengo mis dudas si es marxista, porque el comunismo se equipara al marxismo. Y el poder del marxismo se acabó con la caída del Muro. Y el PC chileno, bueno, sí, hay personas que son marxistas, como el mismo Teillier. Pero tú conversas con las jóvenes, como la Cariola y la Vallejo, pregúntales cuánto saben de marxismo. Igual a cero. O sea, son personas que entraron al PC por un ideario, pero que no están entrenadas en el marxismo, como si lo estaban los comunistas antes de la caída del Muro. Porque estamos hablando de un partido que se llama Comunismo, pero que de comunista tiene harto poco… En primer lugar, los comunistas no se dejan elegir por elecciones competitivas. Estos señores sí lo hicieron. Segundo, ellos apoyan el régimen democrático. Los comunismos marxistas no apoyan el régimen democrático. Entonces, tenemos una palabra que se usa como comunismo, pero que no es eso.

¿Se deberían cambiar de nombre?
-Hace rato. Bueno, hoy existe la social democracia y montones de partidos en Europa, que son de izquierda, pero que no son comunistas y que se parecen más a lo que es hoy el partido que acá se conoce como comunista. Entonces, me dices ¿qué va a pasar con el PC? No pasará nada. Los comunistas no tienen peso político para tener derecho a veto político.

Los que sí lo tienen es la DC.
-Que tiene seis senadores. Si la DC dice no quiero esto, no hay esto. Si miras la fuerza de poder de la DC, que acabo de describir como una ostra, tiene seis senadores y serán ellos los que marcaran la pauta. ¿Cuántos senadores tiene el partido comunista? Cero. Entonces, ¿cuál es el peso que tiene el PC? Uno simbólico. Ahora, a mí no me gustan los comunistas.

¿Por qué no?
-No son tipos que tengan una buena visión de cómo hacer las cosas. No me siento identificada por ningún lado, pero defiendo su derecho de estar ahí. Ahora, el comunismo es un partido minoritario, que tiene muy pocos votos, re pocos votos.

Este es el año de los comunistas, dicen.
-No me queda muy claro. Voy a decir una brutalidad, ¿qué han dicho los comunistas que valga la pena que todos oigan? Dime tú.

Dígame usted…
-No, díganme ustedes, porque quiero saber. Las propuestas de transformación no vienen de los comunistas. La reforma tributaria, la reforma de la educación, es una demanda vieja de la Concertación. Ninguna de las propuestas que tiene este gobierno viene de los comunistas. Entonces, ¿el protagonismo viene por la propuesta o viene porque la Camila Vallejo es estupenda y anda con una guagua o porque son jóvenes y eran dirigentes estudiantiles que entraron al Congreso?, ¿dime dónde está la sustancia?

¿Qué le parece Karol Cariola y Camila Vallejo?
-Estupendo que estén ahí y que vean lo difícil que es hacer las cosas, porque otra cosa es con guitarra.

Usted ha dicho que son políticos eclécticos como Joaquín Godoy.
-El señor Godoy, dime, dónde está parado. No lo sé. Eso le hace mal a la política. Por último, prefiero a un Teillier, un comunista a la vieja usanza, marxista, ese sí que es marxista, pero el 80% de la otra gente que hay, no sabes dónde están parados respecto al mundo. Ese era uno de los problemas que tenía Piñera que era bien ecléctico. Por una parte, tenía declaraciones rimbombásticas sobre los 40 años del golpe y los cómplices pasivos, pero al día siguiente hacía pacto con la UDI. Eso no se entiende.

Movimientos, como Evopoli y Amplitud, se cree que le están preparando el camino a Piñera para el 2018.
-Exactamente. Ahora si Piñera los termina utilizando para sí mismo, no habrá nueva derecha. Habrá piñerismo que no es lo mismo.

Que le parece que Lily Pérez se haya ido de RN denunciando machismo. O Karla Rubilar que se fue echando puteadas contra Carlos Larraín.
-Soy mujer, bastante poco convencional, he roto tradiciones a lo largo de mi vida. Y entiendo la resistencia de los hombres contra las mujeres que es extremadamente fuerte. Pero las mujeres al victimizarse le hacen un flaco favor al profesionalismo de las mujeres. La Lily Pérez se victimizó innecesariamente, porque después de veinte años no le puedes echar la culpa al empedrado. Te creo si entraste ayer y haces la denuncia. Pero cuando llevas veinte años es un poco complejo victimizarse, diciendo estos gallos son machistas, pucha, la novedad. Es como decir “mire, el señor Carlos Larraín es un noble señor, que nunca pensó en su vida que las mujeres eran inferiores”. No. Conozco muy pocos hombres que no son machistas en este país. La mayor parte de los socialistas son mucho más machistas que los propios UDI. Anda a preguntarle si quieren que sus hijas se casen con un negro o un árabe. No, cuando se trata de las hijas, los socialistas son más conservadores que el Papa. El tema del machismo no me produce ni fu ni fa. Es parte del empedrado y uno tiene que vivir con eso y tratar de cambiarlo, pero no victimizándose, poh. Es una salida equivocada para una mujer. Chaaaao. Si es así, estás en el negocio equivocado.

La gente que se fue de RN, lo hizo para formar un ala más liberal.
- Se fueron porque estaban descontentos, pero no queda claro para dónde van. Lo que dijeron es que no les gustaba lo que había. Punto. Hasta ahí no más llegaron…Todo esto que está pasando en la derecha, es lo mismo que le pasó a la Concertación a finales del gobierno de la Bachelet, que no se transformó mucho. Están los mismos partidos, la misma gente. La Concertación no se pegó la palmada en la frente.

Sin Bachelet, no existe la Nueva Mayoría.
-La Concertación sin la Bachelet van al naranjo. Entonces, también hay una sensación de triunfo falso. El triunfo es de ella y no de los partidos. Y uno ve a los socialistas y los PPD dando cátedra de lo que sucede, pero están en el poder gracias a ella. Ahí uno dice que están un poquitito hiperventilados. Es malo que los partidos se crean el cuento que no tienen. Es fatal.

Usted dijo que sería fatal para Chile que volviera Bachelet.
-Sí. Es fatal. Su vuelta simboliza el retraso político y es una comprobación de que no hubo renovación. Porque si hubiese habido, ella no habría vuelto. Si bien el gobierno de ella, puede ser muy importante en términos del futuro de Chile, por las transformaciones que se están proponiendo, hay un tema de desarrollo político que está en un punto muy débil. Sigo creyendo que fue una fatalidad que Bachelet volviera. Que los partidos no serían nada sin ella, eso no lo he visto en ningún lado publicado. Porque, como te decía, aquí hay una sensación de que todo es fantástico. Los partidos tienen que aterrizar y poder vivir más allá de Michelle Bachelet.

PATO NAVIA
Usted, en su momento, pronosticó que la derecha ganaría estas elecciones. Se anduvo equivocando.
-Pensé que la derecha lo iba a hacer mejor, fíjate. Pero lo hizo sorprendentemente mal. Chile, desde que tiene encuestas de opinión, nunca había tenido un presidente con tan bajo nivel de aprobación.

Se fue con un 50%.
-Sí, pero ese es un regalo de despedida.

En tuíter, hay gente que no le cree sus predicciones políticas y dice que usted tiene poca credibilidad.
-Cada uno tiene derecho a expresar lo que quiere. Yo le he acertado a todas las elecciones presidenciales.
Pato Navia ha criticado las encuestas Mori, dijo que se parecían a las predicciones de Salfate…
-Problema de Patricio Navia. Yo creo que Patricio Navia tiene una obsesión conmigo que no es normal. A lo mejor tiene problemas con las mujeres, no lo sé.

¿Ha fumado pitos?
-No, nunca. A lo mejor es mucho peor lo que te voy a contar, pero cuando tenía seis años, estábamos en la casa de mi abuelo que era embajador en Lima para un 18 de septiembre y justo acababan de salir los cigarrillos LM con filtro. Y mi abuelo pidió muchos cartones de cigarrillos. Y mi hermano, tres años mayor que yo, tenía la llave donde se guardaban esos cigarrillos. Entonces, con unos amigos sacamos todos los cartones de cigarrillos que pillamos. Y nos encerramos en una pieza y echamos una competencia para saber quién fumaba más. Y entre las seis de la tarde y las cuatro de la mañana, nos fumamos todos los cartones de cigarrillos que había en la embajada.

¿Y qué le pasó?
-Terminamos en el hospital intoxicados con nicotina. Podría haber quedado tonta. Eso fue para la vida. Nunca más he vuelto a tomar un cigarro. Fue una terapia de shock lo más eficiente que hay. Ahora me pasas un cigarrillo y es, uy, me da asco. Y después nunca se me pasó por la cabeza fumarme un pito.