Cientos de personas, entre ellas familiares de víctimas de la dictadura militar, realizaron este viernes en la capital chilena un “viacrucis popular” hasta el centro de detención y torturas Villa Grimaldi.

Como se ha hecho tradicional en esta fecha, organizaciones cristianas y agrupaciones de derechos humanos participaron de esta actividad caminando varios kilómetros hasta el lugar convertido ahora en el Parque por la Paz.

Se calcula que unas 4.500 personas pasaron por Villa Grimaldi uno de los centros de tortura más grande que tuvo el aparato represor del régimen militar de Augusto Pinochet (1973-1990), situado a los pies de la cordillera en Santiago, de los que 234 desaparecieron.

El sociólogo Manuel Guerrero Antequera, hijo de Manuel Guerrero Ceballos, uno de los tres profesionales comunistas degollados por los agentes de la dictadura en 1985, dijo que esta ceremonia resulta “muy especial porque se recuerda la muerte de Jesús”.

“Él fue un gran líder social, preso político muerto bajo tortura y lo conmemoramos desde nuestras creencias y también desde el compromiso permanente por la Justicia y la paz”, dijo en declaraciones a Radio Cooperativa.

En tanto, el sacerdote católico Mariano Puga, sobreviviente de Villa Grimaldi, aseguró que “este día para los cristianos no es sólo el viacrucis de Jesús, es el viacrucis de todos los pueblos de la tierra que buscan una tierra nueva”.

“Es el viacrucis de todos aquellos que arriesgan su vida, por jugársela como Jesús de Nazaret para que sea posible crear una tierra sin injusticia, sin explotadores y explotados, sin racismo, esto es el viacrucis de hoy día, para creyentes y no creyentes en Jesús”, enfatizó.

En las puertas del Parque por la Paz los centenares de peregrinos fueron recibidos por los integrantes de la corporación que administra el parque, encabezados por su secretaria Teresa Izquierdo, con fotografías de los detenidos, desaparecidos y ejecutados en ese lugar.

Unas de las estaciones del “viacrucis popular” se realizó al interior del parque museo, donde se dieron a conocer dos testimonios del sufrimiento de quienes pasaron por Villa Grimaldi, entre ellos, el de Teresa Izquierdo, sobreviviente, y quién, además, tiene a su marido desaparecido.

“No quiero hablar de mí porque sobreviví, quiero hablar de mi esposo Hugo Daniel Ríos Videla que desapareció de este lugar”, dijo emocionada la mujer, quién recordó que fue en febrero de 1975 cuando los agentes le dejaron tirado en el patio del centro de torturas con su cuerpo y rostro ensangrentado.

“Después de ese episodio, nunca más supe de mi marido”, apostilló