Según la defensa de Rossana Váldez Caro, la mujer que el 6 de abril se entregó a Carabineros y confesó haber asesinado, descuartizado y posteriormente cocinado a su conviviente, Claudio Muñoz (43), habría padecido un cuadro depresivo al momento del crimen.

Según la abogada defensora, Carolina Gutiérrez, la parricida de Molina “actualmente está un poco más estable, pero su situación es delicada en el ámbito psicológico”.

La defensa de la mujer, que hoy permanece en la cárcel femenina de San Clemente, apunta a una fuerte depresión por la que estaba siendo tratada la mujer al momento del parricidio. Estado que se habría gatillado por dos embarazos fallidos. Además plantea que la mujer pensó en ocultar el crimen porque estaba preocupada por el futuro de su hija de ocho meses, según consignó La Segunda.

La defensa solicitó un peritaje psiquiátrico al que Gutiérrez se someterá el próximo 3 de mayo.

La fiscal de Molina, Mónica Barrientos, aseguró que dentro de un mes el Servicio Médico Legal hará exámenes similares. De confirmarse un desorden psiquiátrico o mental, se pueden determinar rebajas en la pena o incluso eximirla de su responsabilidad en el crimen.

La defensa además argumenta que la motivación del asesinato fue la violencia intra familiar que habría habido entre la pareja, esto ya que existe una denuncia de 2012, aunque asegurán que hay testigos de agresiones más actuales por parte de Muñoz.

Otro de los argumentos es que la hija de la pareja no había sido reconocida por el padre, por lo que esto habría generado un conflicto entre ambos “con cada embarazo el dudó de la paternidad”, aseguró la abogada defensora.

Sin embargo, para la Fiscalía la tesis que intenta plantear la defensa no tiene mucho peso, “ella era independiente económicamente, manejaba armas, aspectos que no se dan en una víctima habitual de violencia intrafamiliar”, dijo la fiscal Barrientos.