A un año de que comenzara la investigación por la quema de un lactante en la secta de Colliguay, los informes psicológicos de uno de los ocho imputados, Pablo Undurraga, concluyeron que el principal discípulo de “Antares de la Luz” tenía rasgos depresivos y un estado peligroso al momento del sacrificio del recién nacido.

La Fiscalía recibió el informe del análisis mental al que fue sometido el único de los ocho imputados que permanece en prisión. En el documento se concluye que Undurraga “habría cursado un estado psicótico que le habría impedido la comprensión respecto de los hechos que se investigan”, agregando que “no habría contado con la libertad para dirigir su actuar con total voluntad” al momento del asesinato, según consignó Emol.

Las pesquisas psicológicas fueron encargados por el fiscal Juan Emilio Gatica al Instituto de Criminología de la PDI y al Hospital Psiquiátrico Dr. José Horwitz.

En el primer estudio, que fue hecho por psicóloga Valeria Monroy, se confirma que Undurraga participó “de una secta destructiva, por cuanto seguía a un líder, vivían automarginados del entorno social, sus prácticas tenían consecuencias nocivas y no respetaban derechos fundamentales”.

El documento además establece que el joven de 31 años “tiende a caer en juicios subjetivos y no considera aspecto prácticos y/o evidentes para la mayoría”, por lo que “aún cuando es capaz de reconocer las normas preestablecidas”, puede tener actitudes desadaptadas.

En el informe se concluye que Undurraga es “una persona frágil que le dificulta percibir la realidad de manera objetiva y neutra”.

“Puede colocarse en el lugar de los demás, reconocer sus necesidades pero no logra establecer una idea integrada de los otros”, detalla el documento.

En otro de los análisis mentales que el Dr. José Horwitzse del Instituto Psiquiátrico le realizó al imputado, se concluye que Undurraga tiene un “trastorno delirante compartido” y un “desarrollo delirante tipo místico religioso”, lo que coincide con la versión de la PDI.

“Actualmente mantiene productividad delirante y se considera peligroso para sí mismo y terceras personas cuando se encuentra descompensado”, recalcando que por ello “requiere de un tratamiento psiquiátrico, específicamente farmacoterapia antipsicótica para su compensación”, se detalla en el informe psiquiátrico.