El ambientalista norteamericano Douglas Tompkins negó que la donación al Estado del Parque Pumalín, la que anunció hace algunas semanas bajo la condición de que sea destinado a ser un parque nacional, implique “excepcionalidades” que pudiesen “afectar los intereses estratégicos del país”, como el supuesto rechazo a un eventual camino interior.

“Esto fue zanjado en el acuerdo de 2003 con el gobierno, donde se reservó una faja de 100 metros de ancho para dichos efectos. En cualquier caso, asumimos que el Estado actuando conforme a los intereses generales del país, se someterá siempre a las leyes que rigen en el territorio y que aplican a todos por igual, como la Evaluación de Impacto Ambiental, aspecto al cual el Ministerio de Obras Públicas ya se ha comprometido”, dijo en una carta a La Tercera.

Asimismo, Tompkins aseguró que “ni fundación Pumalín ni mi persona mantiene o ha mantenido una disputa con el Estado. Si bien la planificación y ejecución de caminos públicos es una prerrogativa estatal, igual nos da el derecho a expresar discrepancia sobre la opción de conectividad que se ha propuesto para la Carretera Austral por sucesivos gobiernos. Hemos sido los primeros en abogar por una conectividad rápida, más económica, segura y de menor impacto medioambiental”.

Para ello, el millonario estadounidense propone que dado “que el camino terrestre tomará años en terminarse, por mientras podríamos tener una conectividad de estándares europeos, con barcazas modernas para ahorrar tiempo y dinero. Sería oportuno abrir un debate que pondere estas alternativas”.

“Desde el inicio nuestra voluntad ha sido donar nuestras propiedades al Estado en la forma de parques nacionales, pues es bajo esa categoría y administración que mejor se garantiza su protección a perpetuidad como bien público. Testimonio de esta voluntad han sido las donaciones que dieron origen a los parques nacionales Corcovado (2005) y Yendegaia (2014)”, concluyó.