Uruguay, el primer país que otorga al Estado el control sobre la producción, la distribución y la venta de cannabis, acogerá este sábado la Primera Marcha Mundial por la Marihuana Regulada, que se celebrará en otras 300 ciudades del planeta, según sus organizadores.

El acto ha sido organizado por activistas defensores del consumo de esta droga y cuenta con el apoyo oficial de la Secretaría de Juventud de la Intendencia (Gobierno) Municipal de Montevideo, confirmó hoy a Efe el presidente de la Federación de Cannabicultores de Uruguay (FCU), Julio Rey.

“Autoconvócate, autocultívate, súmate!” es el eslogan con el que Rey difunde la convocatoria, que ha llegado a los ciudadanos por internet, las redes sociales y los medios de comunicación.

El acto comenzará el sábado a las 15.00 horas locales (18.00 GMT) en un punto de la Rambla de la capital uruguaya sobre el Río de la Plata.

La concentración, en la que habrá actuaciones musicales, se realiza desde hace años pero es la primera vez que se celebrará desde que se aprobó la ley de la marihuana en diciembre pasado en el Parlamento.

Pese a que todavía está pendiente de ser reglamentada, los consumidores habituales de cannabis comenzaron este mes de abril a cosechar las flores de la planta, coincidiendo con el inicio del otoño austral.

La ley permite el autocultivo personal o en clubes, dos de las formas de consumo del producto, que además será vendido en farmacias a personas inscritas previamente en un registro oficial con un topo de 40 gramos mensuales por usuario y mes.

Para registrarse los ciudadanos deberán ser mayores de 18 años y ser uruguayos o extranjeros que hayan residido un período mínimo de un año en el país, con lo que se busca evitar el llamado “turismo cannábico”.

Todavía es una incógnita el precio de venta del producto pero pretende ser competitivo con el mercado negro.

De acuerdo a la reglamentación, parte de la cual fue adelantada hace unos días por el Canal 10 de televisión, en cada vivienda se podrá tener hasta seis plantas de cannabis y la producción anual no podrá superar los 480 gramos.

Los clubes cannábicos dispondrán de entre 15 y 45 miembros y hasta 99 plantas.

Estará prohibido fumar en los lugares de trabajo y en los centros de salud, educación y deporte.

El consumo de marihuana en Uruguay es legal desde hace cuatro décadas y en Montevideo es frecuente ver a jóvenes fumando en grupo en plazas y parques públicos.

El presidente uruguayo José Mujica, que ha impulsado personalmente la ley desde el principio, la considera una nueva forma de combatir el narcotráfico con el argumento de que la represión no ha funcionado.

La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), de Naciones Unidas, ha advertido a Uruguay que con su iniciativa está en “completa contravención” con los tratados internacionales sobre drogas de los que es parte, aspecto rechazado por el Gobierno de Mujica.