Este lunes, en un acto realizado en el Palacio de La Moneda, la presidenta Michelle Bachelet, junto al ministro de Educación Nicolás Eyzaguirre, firmó el proyecto de ley que iniciará la reforma educacional, el que contempla el fin al lucro en la educación, el fin a la selección escolar y también al copago, estableciendo así la gratuidad en la educación básica y media.

En la cita, a la que también llegaron alcaldes, diputados y el presidente del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo, Bachelet aseguró que “estamos dando el primer paso de la reforma educacional quizás más significativa de los últimos 50 años”, añadiendo que se busca “una educación de calidad, gratuita e integradora”.

Para la mandataria, el actual sistema de educación “segrega, reproduce las desigualdades” y “trata a la educación como un bien de consumo”, afirmando que “el lucro, la selección y el copago son incentivos equivocados que, combinados, afectan la calidad y fomentan la discriminación y la inequidad”, algo que algunos medios internacionales llamaron la “batalla por un cambio profundo de la educación chilena”.

“Estamos pasando de un modelo que depende del dinero de cada familia a un modelo que depende solidariamente de todos los chilenos”, el que el Estado financiará “a través de los recursos obtenidos por la reforma tributaria, financiará el gasto que hoy hacen las familias”, afirmando que este es “solo el comienzo” ya que también se enviarán los proyectos que dan vida a la Superintendencia de Educación Superior, la creación de universidades estatales en la Región de O’Higgins y Aysén además de la firma del convenio para el surgimiento de cinco centros de formación técnica estatales.

Estas reformas no fueron bien recibidas por algunos sectores. Por una parte, la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) rechazó estos proyectos asegurando, en palabras de su vocera Lorenza Soto, que lo que “se nos está planteando hoy día es una reforma baquelita que se rompe fácil, no tiene sustento, y por eso hoy el movimiento estudiantil la rechaza”.

Respecto al proyecto de fin del lucro “actualmente no garantiza de que realmente se vaya a terminar con éste, de que realmente se vaya a fiscalizar, regular, en pos de que las comunidades dejen de ser afectadas por estos mismos empresarios que vienen lucrando con la educación desde hace muchos años”.

Desde la Fundación 2020 lamentaron que el proyecto que termina con la selección no contemple a los liceos emblemáticos. “Habríamos esperado que la prohibición abarcara también la (selección) académica en los colegios emblemáticos”, sostuvo la directora ejecutiva de la entidad, Adriana Delpiano.

A pesar de estas críticas, el ministro de Educación aseguró que tendrán “una actitud flexible” durante la discusión de estos proyectos siempre que no se atente contra los fundamentos de la reforma.

“Yo invitaría a los parlamentarios a que, más allá del natural juego político, que yo entiendo, tratemos de concentrarnos en lo profundo del proyecto, y el contenido del proyecto no es otro que poner las reglas del juego de la educación en Chile acorde con las prácticas reconocidas en todos los países en desarrollo. Por tanto, no veo por qué deberíamos tener discrepancias”, aseguró el secretario de Estado.

La misma línea siguió la subsecretaria de la cartera, Valentina Quiroga, quien sostuvo que “es necesario cambiar la estructura del sistema. No es posible seguir empujando la calidad, no es posible pensar que uno puede mejorar la calidad vía programas o fortalecer la educación pública bajo las reglas actuales del juego”.

Para el otrora dirigente estudiantil, Giorgio Jackson, “estos proyectos y transformaciones son necesarios, pero no suficientes. Seguiremos presionando para que los proyectos que vienen tengan la participación de los sectores sociales y sean construidos de manera colectiva”.

“Me preocupa cómo fortalecer la educación pública, que es algo a lo que no se hizo referencia hoy. Es urgente ponerlo en la palestra, para que no exista una migración para el sector particular subvencionado”, aseguró el ex presidente de la Feuc.

Desde la oposición fueron más críticos. Lily Pérez, parlamentaria de Amplitud, aseguró respecto al fin del copago que “entendemos la finalidad, pero nos preocupa que eso acote la participación de los padres; es un principio correcto eliminar la selección, pero tenemos dudas a terminarla en toda la educación escolar; y obviamente el lucro es incompatible con usar fondos públicos”.

Ernesto Silva, nuevo presidente de la UDI, afirmó que “vemos en los planteamientos un golpe mortal a la educación subvencionada, a la capacidad de los papás de elegir la educación de sus hijos”, agregando que la UDI “no quiere que ningún papá sea obligado a llevar a su hijo a un colegio municipal, si no quiere. Vamos a resguardar sus opciones de elegir”.

Un análisis similar al realizado por el senador de Renovación Nacional Andrés Allamand, quien añadió que “al final del día la reforma apunta al control estatal vertical de la educación, porque pretende terminar con la educación particular subvencionada, restringir los proyectos educativos del sector particular, que el Estado reemplace el derecho preferente de los padres a elegir colegios de sus hijos”.

“El problema es que el propósito fundamental de la reforma no es mejorar la calidad global de la educación, ni levantar la educación pública, sino que sustituir la libertad de las personas a elegir donde estudien sus hijos, por un marcado paternalismo estatal, como bien lo dijo el rector de la UDP, Carlos Peña”, dijo el ex candidato presidencial.

Manuel José Ossandón, también de RN, agregó que “la primera prioridad debió haberse puesto en la calidad de la educación y este punto principal no se tocó. Las reformas del Gobierno son puros slogans que suenan bonito, pero son poco prácticos”.

“Si mejoramos la calidad de los colegios públicos gratuitos, el tema de los particulares subvencionados se va a nivelar solo. Para eso se necesita mejorar el estatuto docente y el Gobierno no ha tenido los pantalones para hacerlo. Los profesores son la base de cualquier cambio educacional. La solución empieza en la sala de clases y no en ideologismos”, sentenció Ossandón.

Naschla Aburman: “En ningún momento renuncié a la vocería del Confech”

Estos anuncios llegaron en medio de un crispado ambiente dentro de la Confederación de Estudiantes de Chile, Confech, donde la permanencia de Naschla Aburman en la vocería está en entredicho.

Si bien se rumoreó que la presidenta de la Feuc podría renunciar debido a los problemas que ha generado dentro del organismo sus denuncias de amenazas por su postura respecto a las demandas del movimiento estudiantil, esto fue de plano descartado en una reunión del organismo realizada en la noche de este lunes.

Aburman explicó que “no se quiso hacer una condena a la violencia, pero sí todos los compañeros condenaron el hecho ocurrido a mi persona particularmente”, agregando que “acabo de explicar que hay implicancias en ser parte de la vocería y de la mesa ejecutiva, pero si me van a estar haciendo callar de esa manera tan violenta, yo no me voy a prestar para eso. En ningún momento renuncié a la vocería del Confech”.

Anteriormente, Melissa Sepúlveda, presidenta de la Fech, había asegurado que como Confech respaldarán a la dirigente es su decisiones a pesar de las diferencias internas, subrayando que existen personas a las que les conviene generar fracturas en el movimiento. “Es un momento bastante importante en el cual supongo que algunos les sirve generar divisiones al interior del movimiento estudiantil, pero que hasta el momento son ficticias. Nosotros respaldamos a Naschla en todas la decisiones que ella pueda tomar de manera personal”, aseguró Sepúlveda.

Esta supuesta división había quedado en evidencia el pasado domingo, cuando Aburman dejó abruptamente, y sin dar declaraciones, la reunión llevada a cabo por la Confech. Su molestia, además del poco apoyo por las amenazas recibidas, fue por las críticas recibidas por su cercanía con Miguel Crispi, actual asesor de Eyzaguirre, y otros miembros de la Nueva Mayoría.