Francis Scott Fitzgerald, su esposa Zelda y el pequeño Scottie en su casa, en Sands Point, Nueva York.

Estos escritores han logrado tanta fama que cuesta creer que alguna vez tuvieron trabajos distintos a los de escribir. Sin embargo el sitio Huffington Post hizo una recopilación de los curiosos empleos que estos literatos tuvieron antes de lograr la fama:

Chuck Palahniuk
El escritor que saltó a la fama por El Club de la Pelea, hoy tiene 52 años y varios best sellers a su haber. Y si bien tiene estudios en periodismo y trabajó en un periódico en Portland, antes de esto, se dedicó a arreglar camiones, según señala su sitio web. Además la página señala que también trabajó en un hospital para enfermos terminales donde acompañaba a los pacientes.

J.D. Salinger
El autor de El Guardián entre el Centeno tuvo que ir obligatoriamente a la Segunda Guerra Mundial, donde sirvió en el Cuerpo de Contra Inteligencia de la Cuarta División de Infantería. Pero antes de eso, tuvo una serie de trabajos bastante excéntricos. Luego de fracasar en sus estudios en la Universidad de Nueva York, su padre llevó a J.D. a Polonia y Austria para que trabajara en el negocio familiar de quesos y jamones. Ahí el joven escritor trabajó en un matadero. Luego de volver a Estados Unidos, en 1941, por un corto tiempo tuvo un empleo en un crucero por el Caribe.

Franz Kafka
Como muchos escritores, Kafka intentó tener trabajos relativamente fáciles que le permitieran tener tiempo y dinero para escribir. Como había estudiado leyes, el escritor trabajó en una firma legal antes de obtener un empleo en una compañía de seguros. El plan no funcionó como esperaba porque la carga de trabajo lo llevó a trabajar 60 horas a la semana. Eso lo llevó a dividirse entre un empleo en El Instituto de Seguros de Accidentes del Trabajador de Praga y colaborar en el negocio de su padre.

F. Scott Fitzgerald
Es conocida la historia de amor entre F. Scott Fitzgerald y quien fuera su esposa, Zelda Sayre. Cuando Scott la conoció, quiso impresionarla al empezar un negocio publicitario. Sin emargo, terminó trabajando para otra agencia de publicidad, donde escribió anuncios para pancartas de carritos vendedores. Luego de eso, el escritor encontró un empleo en Northern Pacific Shops, donde reparaba los techos de los autos.