sergio romero EFE

Muchos son los elementos que dan al triunfo de Argentina sobre Holanda características épicas. Desde 1990, hace 24 años, que Argentina no llegaba a una final. Esa vez lo hizo de la mano de un brillante Diego Armando Maradona, que también, cuatro años antes, los encaminó en México 1986 a levantar su segunda Copa Mundial en una final donde derrotaron a Alemania.

Pero después de eso, de la triste derrota frente a los germanos en la final de Italia 90′, que Argentina no pudo llegar de nuevo a la instancia definitiva. En 1994 el equipo jugaba bien y Maradona, que aún destilaba talento, esperanzaba a los trasandinos. Pero después del partido contra Nigeria le tocó el antidopping y desató una de las mayores tragedias de la historia del fútbol argentino, quedando suspendido del Mundial y de la profesión durante años.

Pero hoy, cambió la historia. De la mano de Mascherano y Romero, -quizás no tanto de Messi en esta fase final-, logró derrotar a la poderosa Holanda. Fue un partido duro, cortado, difícil. Un cero a cero que muchos catalogaron de deslucido, de un fútbol muy físico con muy poco talento de toque. Es lo que se le criticó mucho a Brasil, y a los albicelestes también, sobre todo, en la fase de grupos donde vencieron a duras penas a Irak, Nigeria y Bosnia.

Pero quizás el esfuerzo argentino, sin un buen juego, contribuyó en mucho a que fuera una tarde verdaderamente épica y que sin duda pasará a la historia del fútbol mundial. Las postales son muchas: un espectacular partido de Javier Mascherano, volante del Barcelona, que tal como en el equipo catalán, dejó todo en la cancha quitándole un gol cantado a Arjen Robben gracias a un cruce providencial que mandó la pelota al córner.

Pero no sólo eso. Después del empate en los 120′ minutos de juego, Javier se acercó a Sergio Romero, el arquero argentino destinado a atajar los penales holandeses. Lleno de solemnidad, necesaria en estos casos, Masche le dijo al joven portero: “Hoy… hoy te convertís en héroe”, en una frase que recorrió todo el mundo y que el mismo dibujante Liniers inmortalizaría en una caricatura horas después del fin del match.

Tras la arenga de Mascherano, Romero se acercó al arco del estadio del Corinthians en Sao Paulo y revisó, más de una vez, un papelito que dicen en la prensa, era un torpedo que detallaba la forma de patear de los jugadores holandeses. El video que se pudo ver en la transmisión argentina, es evidente: Romero mira por un buen rato algo en su mano izquierda y después lo guarda en sus calzoncillos. Resultado: el guardameta tapó dos penales que le dieron el triunfo a Argentina y desataron la locura al otro lado de la cordillera.

Argentina tuvo lo que le faltó a Brasil, y lamentablemente, a Chile. Categoría en los penales y aguante en los minutos de juego. Ante una de las mejores selecciones del mundo, la albiceleste supo aguantar cuando Robben, Sneijder y Van Persie se mandaban arriba endemoniadamente en los 30 minutos de fútbol extra, y vacunarlos en los doce pasos.

Ahora, por si fuera poca la épica, Argentina se enfrenta a Alemania, equipo con quien ha jugado dos finales mundiales, con un triunfo y una derrota, en el 86′ y el 90′ respectivamente. Ambas de la mano mágica de Diego Armando Maradona.

Eso sí los alemanes tienen a su favor que las dos últimas veces que han jugado contra los albicelestes en mundiales, los han derrotado. Primero en Alemania 2006 por penales -donde el arquero alemán, Jens Lehmann también uso un torpedo- y después una aplastante goleada 4 a 0 en Sudáfrica 2010, con el mítico ’10’ en la banca.