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En medio de los argumentos cruzados al interior de la Nueva Mayoría por la reforma educacional, el ministro de Educación Nicolás Eyzaguirre, salió al paso. Lo hizo en una entrevista en El Mercurio. ¿Quién lo entrevistó? El académico y columnista del medio de Edwards, Carlos Peña, que también ha manifestado sus discrepancias con uno de los caballitos de batalla de la administración Bachelet.

En síntesis, Eyzaguirre aseguró que la gratuidad para la educación universitaria debiera ser sólo durante los primeros cuatro años. El resto debe salir del bolsillos de los educandos… o sus padres.

“Cumpliremos el objetivo de la gratuidad universal, pero de manera eficiente. Cuatro años de estudio -lo que duraría un college- me parece un objetivo sensato de financiar para un país de 20.000 dólares per cápita”, explicó el secretario de Estado que esta semana se reunió con los dirigentes estudiantiles para incluirlos en el debate.

A su juicio la fórmula ese financiamiento puede ser respecto de la “renta futura” del estudiante, es decir después de egresado, algo similar al crédito fiscal. “Eso compatibiliza correctamente, me parece, gratuidad con esfuerzo personal, y ayudaría a promover los estudios generales a partir de los cuales pudiera seguirse una formación especializada o profesional”, agregó.

El ministro, que debió incluir a la DC en su gabinete contratando a Andrés Palma, también aseguró que el financiamiento estatal llegará a todas las casas de estudio, sean estas públicas, tradicionales o privadas, “contingentes a la índole y productividad de sus comunidades académicas”, consignó Emol.

De esta manera trató de aplacar las críticas del distintos sectores, en cuanto a que las privadas quedarían fuera del rango de financiamiento.

Sin embargó, apuntó: “”Por supuesto, habrá algunas que carecerán de ese financiamiento y en cambio serán puramente docentes; pero eso dependerá de su desempeño y, como digo, de las comunidades con que cuenten. Habrá también fondos para la investigación concursables, cuando se trata de investigación cuyos resultados no sean apropiables y, en general, los fondos se asignarán por juicio de pares”.

Por esta razón, y profundizando en sus palabras, agregó que habrá una prioridad y esa irá dirigida hacia las universidades estatales: “Ellas cultivan el pluralismo, que es la base de una sociedad abierta y democrática. Algunas privadas también lo hacen, pero las estatales son la garantía de que ello ocurrirá”.

Inquirido respecto de las profundas diferencias con el movimiento estudiantil, Eyzaguirre las reconoció. Sin embargo, en la misma línea explicó que atenderán ese llamado, pero clarificó: “Nuestro deber es atender al movimiento estudiantil en aquello que coincide con el programa y siempre que cuente con el apoyo suficiente del Congreso. Los sueños y reflexiones del movimiento estudiantil son importantes, pero no tienen la última palabra”.