raul guzman

La Fiscalía Sur, a través de la PDI y Carabineros, está buscando información en la Triple Frontera donde coinciden Brasil, Paraguay y Argentina, ante la eventual participación de extranjeros en el atentado ocurrido el lunes en la galería conectada a la estación del metro Escuela Militar.

Se trata de una de las líneas de investigación que maneja el Ministerio Público, con el objetivo de ampliar el radio de búsqueda de los autores del ataque. Básicamente, esta hipótesis de trabajo se enmarca dentro de la solicitud de cooperación internacional a distintos países, entre ellos Argentina. Ello, porque Allende Los Andes los anarquistas poseen una gran red de apoyo. Asimismo se solicitó ayuda al FBI de Estados Unidos.

Parte del análisis que se realiza -dijeron en la fiscalía- es la frialdad con que se cometió el atentado. De allí que no es descartable que chilenos hayan prestado los medios para el ataque, pero la autoría sea de extranjeros. Con eso evitan, dijo una fuente del Ministerio Público, centrar la atención en los nacionales por falta de pruebas. Al respecto se especula con argentinos, españoles, grecos, paraguayos y mexicanos, por lo que se rastrean las entradas y salidas del país de eventuales sospechosos.

La Triple Frontera es una zona donde se ha descubierto que opera no sólo el crimen organizado, sino también agrupaciones terroristas islámicas. Arrecian delitos como el tráfico de drogas, armas, falsificaciones de documentos, lavado de dinero. Todo ello ocurre por la informalidad que provoca la unión de tres países, donde el cruce de una frontera a otra se realiza incluso sin la necesidad de identificación.

Allí operó parte de los comandos que participaron en los atentados a la Mutual Israelita y la AMIA, ocurridos en Argentina en 1992 y 1994, respectivamente y el propio Frente Patriótico Manuel Rodríguez.

Transnacionales

Hay que recordar que a fines de julio, el fiscal del caso Christian Toledo, solicitó a sus pares Mexicanos toda la información judicial y de inteligencia sobre una reunión ocurrida en diciembre de 2013 en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde se realizó el Simposio Internacional de las Jornadas Informales Anarquistas. En la oportunidad, uno de los expositores, el argentino Alfredo Bonnano fue expulsado hacia Argentina. Unos días antes las autoridades chilenas le impidieron el ingreso a Chile.

De ese encuentro surgió un documento, donde se plantea la necesidad de elevar el nivel de las acciones incluyendo objetivos humanos, tal como ocurrió el lunes. Anterior a este último, el 13 de julio, una bomba de similares características explotó en el metro Los Dominicos, la que no produjo heridos.

Fuentes de la Fiscalía Sur comentaron que las líneas de investigación antes mencionadas se suman a las que se llevan en Chile. Fundamentalmente con la revisión de la lista de sospechosos y sus movimientos antes y después del último atentado, cruzando la información con las mediciones antropométricas a los -hasta ahora- tres sujetos que aparecen en las grabaciones que hicieron algunas de las 20 cámaras de la galería comercial.

Sobre esto último, ayer el fiscal regional Sur, Raúl Guzmán, reconoció que las imágenes están siendo analizadas, pero que resulta difícil definir rasgos concretos, salvo la altura, edad aproximada, el tipo de ropa, entre otros aspectos, por vía de una pericia antropométrica.

Esta dificultad se produce porque los autores del bombazo se caracterizaron para no ser detectados. De hecho, quien deposita el artefacto en el basurero, llevaba guantes y una bufanda que le cubría el rostro.

Guzmán agregó que efectivamente se investiga a grupos anarquistas detrás de la explosión que dejó 14 heridos de diversa consideración. Sin embargo, minutos más tarde matizó sus dichos, señalando que “hasta ahora no se puede encasillar”.

Caras nuevas

Las afirmaciones, las formuló Guzmán luego de reunirse con los representantes de Carabineros y la PDI que participan en el caso. Se trata de los generales Bruno Villalobos, Alejandro Muñoz y Eric Gajardo, junto al comandante Luigi Lopresti. En tanto por la policía civil el prefecto Héctor Espinoza, el jefe de inteligencia Luis Sandoval y el subprefecto Luis Silva.

A este grupo se incorporaron el fiscal jefe de robos de la Fiscalía Sur, Francisco Bravo, Marcos Pasten (jefe de la asesoría jurídica) y el jefe de la Unidad de Crimen Organizado, Héctor Barros.

Este último fiscal es quien logró la condena a cinco años en contra de Hans Niemeyer, un anarquista que fue descubierto poniendo un explosivo, pero que no estaba en los registros de inteligencia policial. Eso además de una serie de logros desbaratando bandas de de narcotráfico y lavado de dinero.

Por último asistió el comandante Renán Sepúlveda de Gendarmería. Este último es un especialista en inteligencia y se ha desempeñado en el Departamento de Seguridad del organismo, donde se agrupa la información que se obtiene en los penales.

Observadores

Otro hecho que llamó la atención de Carabineros tras el atentado en Escuela Militar, fue la presencia de presuntos anarquistas en las inmediaciones del lugar. Fuentes que conocen del caso, explican que podrían haber sido “observadores” que medían la “temperatura” del hecho y cómo era percibido.

Es tradicional que después de ataques de estas características, miembros de la organización -que no conocen a los autores- ejerzan esos roles.

Esta sorpresa se suma al hecho de que -al menos hasta ahora- nadie se ha adjudicado la autoría del ataque. Tampoco se han encontrado datos en las redes sociales, donde los anarquistas suelen informar de sus acciones. Al respecto corren distintas teorías, incluso que la bomba no sería de elementos anarquistas.

Por ahora, la policía uniformada se encuentra analizando la actividad pre-operativa que realizaron los autores del bombazo. Es decir, cómo definieron las vías de acceso y evacuación, los puntos ciegos de la cámaras de seguridad y las vías de salida para abandonar el lugar. Se sabe hasta ahora que el sujeto que dejó el extintor con pólvora negra en el basurero, abandonó la galería comercial por la zona poniente con rumbo desconocido.

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