santiago 01

Hace varios meses que he intentado hablarle a una compañera en la Muni donde trabajo. Pero no me atrevo. Siempre he sido tímido. Me han dicho que es casada. No sé si mira para el lado o se ríe en la fila. Pero yo la miro. La miro cuando sube la escalera y cuando puedo, me arranco al gimnasio y la observo como practica baile entretenido con otras funcionarias a la hora de almuerzo. Una vez llegué muy temprano y le dejé una flor en su escritorio. Me enteré después que le había comentado a sus compañeras y que le había dado risa, que se había puesto contenta. No es primera vez que me pasa. Me enamoro por facebook, me enamoro de mujeres que van en la micro cuando bajo al centro a mi casa. Pero con ella es distinto. Me cuesta acercarme. Pensé en ser su amigo, pero ya viví eso una vez. Fui tan amigo de Emilia que al final se desvestía frente a mi y le daba lo mismo. Eran tan linda y tierna. De esas mujeres perfectas. Amaba a su hijo, se había quedado sola hace años y había decidido que viviría solo por Claudito. Con ella fuimos muy cercanos al punto que cuando yo le decía que la encontraba bonita ella me decía: ay que te ponis tonto. Nunca supe si ella alguna vez tuvo una fantasía conmigo como yo con ella. Se sentaba frente a mi escritorio. No sé si se dio cuenta, pero yo tenía pequeños gestos hacia ella. La acompañaba a tomar las micro y en el camino escuchaba con atención las crisis con su esposo. Pero Emilia era una maldita. Lo pensé muchas veces cuando la tenía al frente. Era coqueta, pero se hacía la inocentona. Decía que un tipo que leía era más atractivo. Su esposo leía pero otras cosas que a ella no le interesaban. Emilia ya no trabaja en mi oficina pero cada cierto tiempo me la topo por ahí. Ahora está en un programa de intervención social. Me guardé muchas cosas que quise decirle. Como por ejemplo lo guapa que se veía cuando usaba falditas. Sus pantys negras o ese vestido naranja con escote que me deslumbró el día que la conocí. Tiempo después me enteré que se había acostado con media muni. Su favorito era un tipo al que le decían el Conde Vrolok por una teleserie del siete que dieron una vez. Puta al final se acostó con todos. Un amigo me dijo que yo tenía mala cueá, que siempre me pasaba lo mismo. Que iba a morir mirando minas sin que me pescaran. Ahí está la Emilia, acaba de pasar por mi escritorio pidiendo una resma de hojas la muy maraca.