arenas bachelet blanco

El ministro de Hacienda, Alberto Arenas “llegó con prepotencia, se sentó y dijo: ‘bueno, los escuchamos’. Así relata un asistente el inicio de la reunión entre la Central Unitaria de Trabajadores y los titulares de Hacienda y Trabajo, Javiera Blanco, el lunes en la tarde. La frase descolocó a los 11 representantes de los trabajadores que habían solicitado la reunión. “La CUT lleva seis meses entregando sus planteamientos. Nosotros íbamos a que ellos nos dieran definiciones sobre la Agenda Laboral”, señala un integrante de la Central, que además agrega que “toda la reunión fue tensa”.

El encuentro terminó con Bárbara Figueroa, presidenta de la CUT saliendo menos menos de 45 minutos después y declarando frente a los periodistas que esperaban afuera del Ministerio de Hacienda: “Es lamentable que algunos ministros lleguen a sentarse a esta mesa dando por desconocido todo el trabajo que se ha hecho en la comisión técnica y que no fueran capaces de entregar ninguna información. Esperamos que resuelvan los problemas de casa y que haya una mínima coordinación y conducción que permita que ellos entreguen una información clara respecto de los temas que aun están pendientes y sobre los cuales no ha habido pronunciamiento”. Era la primera vez que Figueroa endurecía su postura frente a un gobierno en cuya coalición está incluido el Partido Comunista, su partido. El contenido de la reunión, o más bien la falta de definiciones, había colmado la paciencia de la dirigencia de la Central. Figueroa incluso señaló que de no haber mayor coordinación entre los ministros, “no tiene sentido volver a reunirnos”.

Desde Trabajo y Hacienda optaron por no referirse al desencuentro y, en cambio, entregaron un comunicado que anunciaba el envío de la Agenda Laboral al Congreso para este lunes 29 y e invitaba a la Central a una nueva reunión para mañana. La CUT zanjará hoy durante el Consejo Directivo Nacional la asistencia a la cita. Fuentes de la multigremial advierte que si se opta por acudir y no hay avances, se cerrará la negociación con el Ejecutivo y el asunto se verá directamente en el parlamento.

En cualquier caso, el comunicado del Gobierno logró el objetivo de copar buena parte de la prensa y hacer que la tensión con la CUT pasara casi desapercibida. Incluso, fuentes del Ministerio del Trabajo señalaron a este medio que “se valoró la mesa, que tiene casi un 90% de acuerdo con la CUT”, y agregaron que sólo hacia el final del encuentro los dirigentes sociales pidieron mayores definiciones acerca de algunos detalles sobre la regulación del proyecto: “El gobierno no estuvo en condiciones de responder eso porque aún no está redactado y no había autorización para comentarlo”. La versión de la multisindical, sin embargo, señala que desde el principio hubo molestias por el tono del encuentro.

Los principales desacuerdos se habrían dado porque de los 25 puntos planteados por la CUT, el Ejecutivo sólo ha incluido nueve. Por eso habían solicitado la reunión, buscando una respuesta a los demás temas que consideran fundamentales de llevar en una nueva legislación laboral: “Esta reforma no nos está dando nada excepcional. No nos está poniendo a nivel de todos los países desarrollados. Simplemente es para tener un piso mínimo de fortalecimiento sindical que permita que el sindicalismo sea una contraparte activa en el combate contra la desigualdad”, señaló Bárbara Figueroa a The Clinic Online.

Esos cambios necesarios, señala Nolberto Díaz, vicepresidente de la CUT, tiene que ver con una modificación a tres artículos: el 159, el 161 y el 384. Los primeros dos están relacionados con los despidos y el tercero con el derecho a huelga en empresas estratégicas.

El artículo 159 señala seis razones por las que el contrato de trabajo puede terminar, y van desde “mutuo acuerdo de las partes”, “muerte del trabajador” y “renuncia del trabajador” hasta “caso fortuito o fuerza mayor”. El artículo 161 establece la posibilidad de que el empleador ponga fin al contrato de trabajo invocando como causal las necesidades de la empresa “tales como las derivadas de la racionalización o modernización, bajas en la productividad, cambios en las condiciones del mercado o la economía”. En la práctica ambos se prestan para que el empleador pueda despedir a los trabajadores sin una razón justificada.

El artículo 384 señala que “no podrán declarar la huelga los trabajadores de aquellas empresas que atiendan servicios de utilidad pública o cuya paralización por su naturaleza cause grave daño a la salud, el abastecimiento de la población, a la economía del país o a la seguridad nacional”. Se trata de las llamadas “empresas estratégicas” que son definidas una vez al año por el Ministerio de Trabajo, Defensa y Economía y hoy reúne a 97 a nivel nacional.

El planteamiento de la CUT es que se eliminen las empresas estratégicas y que los turnos éticos sean de común acuerdo entre el empleador y el sindicato. El Ejecutivo se niega a esa posibilidad porque se trata de una norma constitucional, e incluso tendría en mente regular esta situación a través de una ley de turnos de emergencia, según señalaron fuentes de la Central. La Ministra Javiera Blanco dijo en entrevista con el diario El Pulso que en el aspecto de empresas estratégicas la reforma “no contempla una definición diferente a la que existe hoy”.

Arenas: El foco de las críticas

Si bien las molestias de Figueroa fueron con ambos Ministerios, Arenas fue objeto de las mayores críticas: “Pareciera ser que a Hacienda le falta mucha información para poder sentarse en esta mesa, lo que lamentamos”, dijo el lunes a la salida de la fallida reunión. Trascendió, además, que gran parte de la molestia se debió al trato del Ministro. Al ser consultado sobre esta situación, el vicepresidente de la CUT se limitó a decir que “el gobierno menosprecia a las organizaciones sociales”.

A eso se suma que se trataba de la primera reunión a la que asistían miembros de Hacienda, entre ellos Julio Valladares y Macarena Lobos, ambos asesores de Arenas. Desde ese ministerio confirmaron que las mesas técnicas y las negociaciones las ha estado llevando la CUT con Trabajo.

Este no es, sin embargo, la primera molestia con Hacienda. <strong>Durante los últimos meses el ministro Alberto Arenas, ha intensificado sus esfuerzos por acercarse al mundo empresarial y disipar la incertidumbre que han creado las reformas en un clima de desaceleración económica. Sus intenciones se hicieron evidentes en un discurso de Enade que llamó a una “alianza público-privada” y buscó tranquilizar a los empresarios por la última de las reformas del gobierno: la laboral. “La implementación de la agenda laboral será consistente con los objetivos de recuperar el dinamismo del crecimiento de la economía. Por lo mismo, su aplicación será gradual y tendrá una transición en su implementación tal como lo hicimos en la Reforma Tributaria”, dijo en su discurso.

Dos semanas después, en el primer piso del Ministerio del Trabajo, Yerko Ljubetic, exministro del Trabajo de Ricardo Lagos, respondía ante la prensa que no existía ninguna razón para que la implementación de la Reforma Laboral se hiciera de forma gradual: “Hay un problema de ponernos al día en derechos y no se ve razón alguna por la cual esos derechos lleguen antes para algunos y después para otros”, señalaba con otro exministro de la cartera a su lado, el presidente del PS, Osvaldo Andrade. Ambos habían llegado a las 10 de la mañana junto a Germán Molina y Ricardo Solari a reunirse con la Ministra Javiera Blanco. Los exministros, en su mayoría del Partido Socialista al igual que Arenas estuvieron casi dos horas reunidos en el segundo piso y tras el encuentro, sólo Ljubetic dio las declaraciones que dejaban sin respaldo al titular de Hacienda.

En el mundo socialista existe convicción de que la reforma laboral debe realizarse ahora. No sólo porque es una promesa de gobierno y está en el programa de Bachelet, sino que también a juicio de algunos dirigentes, la reforma laboral es visible y concreta a diferencia de la educacional que lidera Nicolás Eyzaguirre. A eso agregan que el ministro Arenas no está en condiciones políticas para oponerse y su única alternativa es sumarse al proyecto que lidera Javiera Blanco en el Mintrab.

La situación para Arenas no es fácil. Ayer, además de los reparos de los trabajadores, enfrentó las críticas del empresariado a la Reforma Laboral. El presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Andrés Santa Cruz, tras una reunión con el ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes -donde revisaron los avances de la Agenda de Productividad del gobierno-, argumentó que “esta no es una agenda laboral que se preocupe de más y mejores empleos, mejores remuneraciones o de la productividad de las empresas. Esto apunta en sentido contrario y no va a ayudar a que volvamos a tener buenas tasas de crecimiento”.

javiera blanco y ex ministros

Deuda histórica con el mundo laboral

Las voces al interior de la Central Unitaria de Trabajadores y del mundo sindical se escuchan cada día con mayor fuerza. No sólo porque creen que es ahora o nunca la posibilidad de concretarla. También recuerdan que se trata de un anhelo con mucho pasado. Y tormentoso. “Este proyecto no es nuevo”, dice un antiguo dirigente de la CUT: “Desde el gobierno de Patricio Aylwin se trabajó en un proyecto ambicioso”. En abril de 1991, sin embargo, les informaron que la Reforma Laboral no iba, detenida por el Ministro del Trabajo de ese entonces, René Cortázar (DC): “Tenían miedo que causara desempleo y desaceleración. Habían logrado aumentar el empleo y no querían retroceder”. De ahí en adelante los avances fueron significativos aunque no se consolidaron en la gran Reforma Laboral que la Concertación esperaba.

Fue en el primer gobierno de Bachelet donde se abrió la nueva posibilidad para una reforma estructural. Un equipo estuvo dos meses preparando la iniciativa, pero cuatro meses después se les hizo saber que, una vez más, un ministro había puesto el freno. Esta vez era Andrés Velasco en Hacienda. Por esta razón la CUT ha fortalecido su relación con el Ejecutivo a través de una serie de reuniones técnicas en las que buscan que sus demandas sean incorporadas en el proyecto, aunque se han topado con varias discrepancias en los principales titulares de la Reforma que hasta el momento, se sabe, tratan sobre titularidad, extensión de beneficios a trabajadores no sindicalizados y fin del reemplazo en huelga; y aunque el Gobierno los ha hecho públicos, aún no hay acuerdo entre la CUT y el Ejecutivo sobre los detalles.

Con una Reforma Laboral que se ha retrasado por 20 años, se espera que lo que ingrese al Congreso durante los últimos días de diciembre, sea un proyecto que cause menos desencuentros de los que se han visto con la Reforma Educacional y la Tributaria. En entrevista con The Clinic Online, el subsecretario de Trabajo, Francisco Díaz, señaló que ya se ha realizado “una labor pre legislativa, muy fundamentalmente con las comisiones de trabajo del Senado y de la Cámara. Entonces creemos que en lo político esta puede ser una reforma unificadora en la Nueva Mayoría. Y a la vez hemos tenido una positiva reacción de parte de los partidos de la oposición”.

Cristián Monckeberg (UDI), miembro de la comisión de trabajo de la Cámara de Diputados, confirma que aunque no se conoce el proyecto “los temas de fortalecer los sindicatos y de mejorar la normativa en relación al remplazo en huelga, son temas que estamos absolutamente disponibles a conversar, aquí no hay ningún dogmatismo. Lo único que nos interesa es que si vamos a modificar la ley laboral sirva para generar condiciones en que haya más empleo, no para desincentivar la contratación de personas”.