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El presidente de la Sofofa, Hermann von Mühlenbrock, criticó la reforma laboral que impulsa el Gobierno, asegurando que tendrá un gran impacto en la economía porque “el foco está puesto en empoderar artificialmente al sindicato y no en la empleabilidad”.

“Esta reforma no beneficia a los trabajadores ni a quienes están buscando empleos, principalmente, mujeres y jóvenes. Esta reforma afecta seriamente la libertad de asociación y le da un poder monopólico a los sindicatos. Las políticas públicas se hacen para que la gente esté mejor, pero en este caso, es para que los sindicatos sean más poderosos. Creo que los sindicatos son necesarios y buenos, pero de ahí a establecer incentivos forzados a la sindicalización es un profundo error”, dijo en entrevista con La Tercera.

El líder de los industriales también rechazó la forma en que la CUT logró que el gobierno se abriera a introducirle cambios a la iniciativa.

“No me parece que porque se golpea la mesa el gobierno aparezca cediendo cosas que no son beneficiosas para el país. Siempre hemos sido partidarios de un diálogo, de una conversación, y si aquí el que gana es el que golpea más fuerte la mesa, no es como debiera funcionar la democracia. Nosotros quisiéramos que con la misma claridad con que la CUT logra instalar cambios en el proyecto, los distintos actores de la sociedad tengan la posibilidad de hacer sus planteamientos y ser escuchados”, expresó.

Aunque reconoció que “hay una baja sindicalización y negociación colectiva en ciertas empresas”, von Mühlenbrock aseguró que se están tomando medidas “para avanzar en un cierto sector que van a afectar brutalmente a otras. Los slogan de que no hay mayor sindicalización porque si se forma un sindicato los empresarios ponen las penas del infierno es muy del pasado, de allá por el año 90. El empresario de hoy tiene muy claro el rol de las personas en la competitividad de la compañía. Si uno quiere tener mayor sindicalización ¿por qué vas a obligar a que por ley se llegue al 100%? No tiene lógica, y como eso hay un montón de cosas, el no reemplazo en huelga, por ejemplo”.

En esa linea, el dirigente empresarial criticó que “seguimos hablando de no reemplazo en caso de huelga, de titularidad sindical, de pisos de negociación colectiva. Estamos llegando al extremo de forzar a las compañías a tener que hacer negociaciones colectivas casi automáticas. Si hay que negociar en momentos de crisis los trabajadores van a poner sobre la mesa el pliego de la negociación anterior y eso atenta contra las empresas. El no poder hacer extensivo los beneficios a las personas que no están en el sindicato también nos parece tremendamente injusto”.

“Es una visión anacrónica. Hoy los sindicatos despolitizados tienen peso, las personas son las que tienen poder y eso hace que mejoren sus remuneraciones y sigan mejorando dentro de la estructura de la empresa. Dicen ‘hay que hacer una reforma moderna donde se gane en estabilidad’, ¡De qué me hablan! Hoy muchos trabajadores, en particular los más jóvenes, prefieren la movilidad. Si te quedas en el pasado, en temas ideológicos puedes sacar conclusiones erradas”, sentenció.