Heraldo Muñoz A1

Sin saberlo en ese entonces, en un forro de marca mayor pudo haberse metido el actual canciller Heraldo Muñoz, cuando en su condición de subsecretario General del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para América Latina y el Caribe organizó en septiembre de 2013 un actividad en Nueva York, cuya finalidad fue juntar platas para la campaña de la Presidenta Michelle Bachelet.

Esto, porque según el Staff Rules and Staff Regulations of the United Nations, estatuto que regula el actuar de los funcionarios de Naciones Unidades, Muñoz pudo haberse extralimitado en sus funciones.

El documento específica -en varias disposiciones- de qué manera los funcionarios de Naciones Unidos deben abstenerse de toda participación en política interna y actividades políticas.

Por ejemplo, el punto G de esta normativa indica que “Los funcionarios no aprovecharán sus cargos ni los conocimientos
adquiridos en el desempeño de sus funciones oficiales para obtener beneficios personales, sean financieros o de otro tipo, ni para beneficiar a terceros, como familiares, amigos y personas a quienes deseen favorecer. Tampoco utilizarán su
cargo por motivos personales para perjudicar a quienes no disfruten de su favor”.

Asimismo se enfatiza en que “los funcionarios no podrán aceptar honores, condecoraciones, favores,
obsequios ni remuneración de ninguna fuente no gubernamental sin obtener previamente la aprobación del Secretario General”.

Tal como publicó este jueves The Clinic Online, el entonces funcionario ONU organizó una comida en un yate en Nueva York por la que cada participante pagó mil dólares para aportar a la campaña de Michelle Bachelet. El canciller asegura que puso dinero de su bolsillo, al igual que otros diplomáticos latinoamericanos que veían con buenos ojos el retorno de Bachelet al poder.

Entonces, el problema que se generaría, según el estatuto, es que la participación de Muñoz en esa actividad habría afectado la independencia e imparcialidad requerida por su estatus de servidor público internacional.

“Los funcionarios podrán ejercer el derecho de sufragio, pero se asegurarán de que su participación en cualquier actividad política sea compatible con la independencia y la imparcialidad que les exige su condición de funcionarios
públicos internacionales y no las menoscabe.”, dice otro punto del reglamento.

Además de haber actuado con presunta parcialidad, contraviniendo el estatuto ONU, a Muñoz lo complicaría el hecho de que fue el receptor del cheque abierto de US $1.000, que fue la cuota para participar en la actividad.

Esta mañana, el gobierno aseguró que no hubo ningún tipo de irregularidad en la forma cómo se financió la campaña de Bachelet.

“Descartó cualquier irregularidad y cualquier cosa que no esté apegada estrictamente a la legislación. Está la documentación, es pública, no hay nada más que agregar”, dijo esta mañana el ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo.

Cabe señalar que el Canciller Muñoz explicó a este medio que había puesto dinero de su bolsillo, al igual que otros diplomáticos latinoamericanos que veían con buenos ojos el retorno de la Presidenta Michelle Bachelet a La Moneda. Y aclaró que estas actividades las realizó como subsecretario general del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para América Latina y el Caribe, por lo que no existía incompatibilidad alguna para hacerlo.

Sin embargo, una hora después de la publicación de The Clinic Online Muñoz envió una declaración donde se retractó de lo que había dicho anteriormente diciendo que en la actividad solo habían participados chilenos. El punto que hace el secretario de Estado es importante porque la ley 19.884 sobre transparencia, límite y control de gasto electoral establece que “prohíbense los aportes de campaña electoral provenientes de personas naturales o jurídicas extranjeras, con excepción de los efectuados por extranjeros habilitados legalmente para ejercer en Chile el derecho a sufragio”.