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El exagente especial del FBI Mark Rossini y el agente Doug Miller fueron mandatados a no notificar al organismo donde trabajaban información sobre los terroristas que el 11 de septiembre de 2011 botaron las Torres Gemelas de Nueva York.

La orden provino de la CIA, luego que Rossini y Miller averiguaran que uno de los terroristas, Khalid al-Mihdhar, tenía visa de Estados Unidos de entrada múltiple en su pasaporte saudí. Cuando Miller realizó un informe para el FBI informando sobre esta situación, un miembro de la CIA de la unidad de secreto máximo le dijo que no lo enviara.

Esta información, según publica esta semana la revista Newsweek ya había sido difundida a través de un documental.

La intervención de la CIA complicó la posibilidad de prevenir el atentado a las Torres Gemelas, que dejó cerca de 3.000 muertos.

Rossini, en conversación con el citado medio, se lamentó de no haber hablado a pesar de la prohibición de la CIA. “Es un dolor que nunca se me va, que me persigue todos y cada uno de los días de mi vida”, citó RT.

Tal como consigna Newsweek no es claro por qué, el oficial de la CIA Michael Anne Casey pidió a Miller no informar sobre el terrorista, o por qué los otros jefes de la organización no avisaron al FBI la llegada al país de otro de los terrorista: Nawaf al-Hazmi.

Rossini recordó cómo fue el momento en que se enteraron con Miller de la prohibición. “Me miró como si estuviera hablando en un idioma extranjero… Los dos nos quedamos pasmados y no podíamos entender por qué al FBI no se le iba a informar sobre eso”, indicó.

Rossini dijo que cuando se inició una investigación al respecto, no dijeron nada. “Nos pidieron que no dijéramos nada”, admitió. Cuando se le preguntó quiénes eran, el exagente dijo que era la CIA, pero que no podría entregar nombres. “Simplemente en la oficina se entendía que no se podía confiar en ellos, que [los investigadores] estaban intentando culpar a alguien, poner a alguien en la cárcel”.

“Dijeron que [los investigadores] no estaban autorizados a saber lo que estaba pasando en términos operativos”. Según el artículo fue en 2004 cuando Rossini contó al FBI sobre la intervención de la CIA para que no les entregara información vital que pudo haber servido para evitar los atentados del 9/11.